DOI:

https://doi.org/10.14483/25909398.13671

Publicado:

2017-01-02

Número:

Vol. 4 Núm. 4 (2017): Enero-Diciembre de 2017

Sección:

Sección Central

Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista

Circus art in the semaphores of Cuiabá-mt:Informal work carried out and supported by the artist

Arte circense nos semáforos de Cuiabá-mt:Trabalho informal que realiza e sustenta o artista

Autores/as

Palabras clave:

semáforos, malabaristas, informalidade (pt).

Palabras clave:

semáforos, malabaristas, informalidad (es).

Palabras clave:

traffic lights, jugglers, informality (en).

Biografía del autor/a

Juliano Batista Dos Santos, Universidade Federal de Mato Grosso, Brasil

Doctorando del Programa de Posgrado en Estudios de Cultura Contemporánea - ECCO, Universidad Federal de Mato Grosso - UFMT, Brasil. Docente de Filosofía del Instituto Federal de Mato Grosso - IFMT, Brasil. Currículum Lattes: http://lattes.cnpq.br/7162147313636699

Juliana Abonizio, Universidade Federal de Mato Grosso, Brasil

Doctora en Sociología por la Universidad Estadual Paulista Júlio de Mesquita Filho/UNESP, Brasil. Docente del Programa de Graduación en Ciencias Sociales y del Posgrado (Maestría y Doctorado) en Estudios de Cultura Contemporánea - ECCO, Universidad Federal de Mato Grosso - UFMT, Brasil. Currículum Lattes: http://lattes.cnpq. br/9668060044309607

Referencias

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Coutinho, C. N. (2012, jan.-jun.). A Época Neoliberal: Revolução Passiva ou Contra-reforma? Revista Novos Rumos, Marília, 29(1), 117-126.

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DOL. Cerca de 40% recebem até um salário mínimo. DOL diário on line. Pará, 30 abr. 2013. Recuperado em: 01 abr. 2014, em .

Cómo citar

APA

Batista Dos Santos, J., & Abonizio, J. (2017). Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista. Corpo Grafías Estudios críticos de y desde los cuerpos, 4(4), 184–197. https://doi.org/10.14483/25909398.13671

ACM

[1]
Batista Dos Santos, J. y Abonizio, J. 2017. Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista. Corpo Grafías Estudios críticos de y desde los cuerpos. 4, 4 (ene. 2017), 184–197. DOI:https://doi.org/10.14483/25909398.13671.

ACS

(1)
Batista Dos Santos, J.; Abonizio, J. Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista. corpo graf. 2017, 4, 184-197.

ABNT

BATISTA DOS SANTOS, J.; ABONIZIO, J. Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista. Corpo Grafías Estudios críticos de y desde los cuerpos, [S. l.], v. 4, n. 4, p. 184–197, 2017. DOI: 10.14483/25909398.13671. Disponível em: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/CORPO/article/view/13671. Acesso em: 24 oct. 2021.

Chicago

Batista Dos Santos, Juliano, y Juliana Abonizio. 2017. «Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista». Corpo Grafías Estudios críticos de y desde los cuerpos 4 (4):184-97. https://doi.org/10.14483/25909398.13671.

Harvard

Batista Dos Santos, J. y Abonizio, J. (2017) «Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista», Corpo Grafías Estudios críticos de y desde los cuerpos, 4(4), pp. 184–197. doi: 10.14483/25909398.13671.

IEEE

[1]
J. Batista Dos Santos y J. Abonizio, «Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista», corpo graf., vol. 4, n.º 4, pp. 184–197, ene. 2017.

MLA

Batista Dos Santos, J., y J. Abonizio. «Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista». Corpo Grafías Estudios críticos de y desde los cuerpos, vol. 4, n.º 4, enero de 2017, pp. 184-97, doi:10.14483/25909398.13671.

Turabian

Batista Dos Santos, Juliano, y Juliana Abonizio. «Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista». Corpo Grafías Estudios críticos de y desde los cuerpos 4, no. 4 (enero 2, 2017): 184–197. Accedido octubre 24, 2021. https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/CORPO/article/view/13671.

Vancouver

1.
Batista Dos Santos J, Abonizio J. Arte circense en los semáforos de cuiabá-mt: trabajo informal que realiza y sustenta el artista. corpo graf. [Internet]. 2 de enero de 2017 [citado 24 de octubre de 2021];4(4):184-97. Disponible en: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/CORPO/article/view/13671

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Arte circense en los semáforos de Cuiabá-mt: Trabajo informal que realiza y sustenta el artista*

Circus art in the semaphores of Cuiabá-mt: Informal work carried out and supported by the artist

Arte circense nos semáforos de Cuiabá-mt: Trabalho informal que realiza e sustenta o artista


Juliano Batista dos Santos**

Universidade Federal de Mato Grosso, Brasil Correo electrónico: julianojbs@gmail.com

Juliana Abonizio***

Universidad Federal de Mato Grosso, Brasil Correo electrónico: abonizio.juliana@gmail.com

Revista Corpo-grafías: Estudios críticos de y desde los cuerpos / Volumen 4 - Número 4 / Enero - diciembre de 2017 / ISSN impreso 2390-0288, ISSN digital 2590-9398 / Bogotá, D.C., Colombia / pp. 184-197.

Fecha de recepción: 1 de octubre de 2016 Fecha de aceptación: 8 de noviembre de 2016 Doi: https://doi.org/10.14483/25909398.13671

Cómo citar este artículo: Batista, J. Abonizio, J. (2017, enero-diciembre). Arte circense en los semáforos de Cuiabá-MT: trabajo informal que realiza y sustenta el artista. Revista Corpo-grafías: Estudios críticos de y desde los cuerpos, 4(4), pp. 184-197 / ISSN 2390-0288.

*Artículo de investigación: El presente artículo deriva de la investigación de maestría realizada por Juliano Batista

dos Santos, bajo la orientación de Juliana Abonizio, entre el 2015 y el 2016 en el marco del Programa de Posgrado en Estudios de Cultura Contemporánea de la Universidad Federal de Mato Grosso - PPG ECCO UFMT y del grupo de inves- tigación Banalidades Cotidianas - BACO.

**Doctorando del Programa de Posgrado en Estudios de Cultura Contemporánea - ECCO, Universidad Federal de Mato Grosso - UFMT, Brasil. Docente de Filosofía del Instituto Federal de Mato Grosso - IFMT, Brasil. Currículum Lattes: http:// lattes.cnpq.br/7162147313636699

***Doctora en Sociología por la Universidad Estadual Paulista Júlio de Mesquita Filho/UNESP, Brasil. Docente del Progra- ma de Graduación en Ciencias Sociales y del Posgrado (Maestría y Doctorado) en Estudios de Cultura Contemporánea - ECCO, Universidad Federal de Mato Grosso - UFMT, Brasil. Currículum Lattes: http://lattes.cnpq.br/9668060044309607


Resumen

 

Si contrastamos las ganancias medias obtenidas por los brasileros en situación de formalidad con sus reales necesidades económicas,descubriremos que la informalidad nació no solo como un recurso a la falta de empleo, sino también como manera de complementar ingresos insuficientes para costear aquello que es lo más básico para el ser humano: la alimentación; la cual, según el Instituto Brasi- lero de Geografía y Estadística (IBGE), requiere un gasto mensual de 875,58 reales, realidad que pone a cerca de 40% de los brasileros, que reciben apenas el salario mínimo establecido por la ley (622 reales), en situación de sub-humanidad. Por otro lado, según el IBGE, el salario medio del trabajador brasilero con empleo formal hasta el 2012 fue de aproximadamente 1.943,16 reales mensuales, valor que a pesar de aproximarse a la remuneración ideal calculada por el Departamento Inter-sindical de Estadística y Estudios Socioeco- nómicos (DIEESE), estimada en 2.967,07 reales, todavía presenta un déficit de 34,51%, diferencia, sin embargo, bastante menor, si se compara al déficit en relación al salario mínimo de la época: 79,03%. Por fuera de estas estadísticas están los trabajadores informales. Algunos de ellos con el deseo, y otros no, de ingresar en la formalidad. Entre los que no desean regularizar sus oficios ante los órganos públicos están los artistas circenses que trabajan en las calles de Cuiabá (capital del estado miembro de Mato-Grosso en el Brasil), quienes además de escapar a la precariedad provocada por las bajísimas remuneraciones, logran realizarse personalmente (o profe- sionalmente) al utilizar el arte que escogieron como medio de sobrevivencia y opción de vida.

 

Palabras clave: semáforos, malabaristas, informalidad.

 

Abstract

 

Contribute to the average earnings with the Brazilians in a situation of formality with the real economic needs, to discover that theinformality is born not only as a resource to the lack of employment, but also as a complementary form of insufficient rent to the cost of what is more basic not human: food, according to the Brazilian Institute of Geography and Statistics (IBGE), requires at least a mon- thly expenditure of R$ 875,58 reais, the reality that about 40% of Brazilians, who only minimum (R$ 622,00), in subhuman situations. Still according to the IBGE average of the Brazilian worker with a portfolio signed up to the year 2012, approximately R$ 1.943,16 reais per month, an amount that, although approaching the remuneration, ideal for the Intersyndicate Department of Statistics and Socioeconomic Studies (DIEESE) which is R$ 2.967,07 reais, still has a deficit of 34, 51%, a difference, however, lower than the deficit rate at the time: 79, 03%. There is information about patient data. Some of them and others without the desire and entrance into the formality. Among those who do not want to regularize their work with Mato Grosso in Brazil, they not only escape the precariousness caused by very low remunerations, but also perform or even professionally to use art as a means of survival and choice of life.

 

Keywords: traffic lights, jugglers, informality.


Resumo

 

Se contrapusermos os ganhos médios obtidos pelos brasileiros em situação de formalidade com as suas reais necessidades econômicas, descobriremos que a informalidade nasce não apenas como recurso à falta de emprego, mas também como maneira de comple- mentar rendas insuficientes ao custeio daquilo que é o mais básico no ser humano: a alimentação, que, segundo o Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE), exige, no mínimo, um gasto mensal de R$ 875,58 reais, realidade que coloca cerca de 40% dos bra- sileiros, que recebem apenas o mínimo estabelecido em lei (R$ 622,00), em situações sub-humanas. Ainda segundo o IBGE o salário médio do trabalhador brasileiro com carteira assinada até o ano de 2012 foi de, aproximadamente, R$ 1.943,16 reais mensais, valor que, apesar de se aproximar da remuneração ideal calculada pelo Departamento Intersindical de Estatística e Estudos Socioeconômi- cos (DIEESE), que é de R$ 2.967,07 reais, ainda apresenta um déficit de 34,51%, diferença, no entanto, bem menor se comparada ao déficit em relação ao salário mínimo da época: 79,03%. Fora dessas estatísticas estão os trabalhadores informais. Alguns deles com e outros sem o desejo e ingressar na formalidade. Entre os que não desejam regularizar os seus ofícios junto aos órgãos públicos estão os artistas circenses das/nas ruas de Cuiabá no estado-membro de Mato Grosso no Brasil que, não apenas escapam da precariedade provocada pelas baixíssimas remunerações, como igualmente se realizam pessoalmente (ou mesmo profissionalmente) por utilizarem da arte que escolheram como meio de sobrevivência e opção de vida.

 

Palavras-chave: semáforos, malabaristas, informalidade.


Introducción


Las discusiones sobre el trabajo informal son recientes. Marx, en su obra El Capital Tomo 1, más precisamente en el cuarto tópico del capítulo 23, nombrado “Diversas modalidades de la superpoblación relativa”, busca mostrar que este tipo de trabajo, independientemente de las terminologías utilizadas como sinónimos –subempleo, desempleo disfrazado o estrategia de sobrevivencia– representa el excedente de mano de obra disponible a las empresas.

 

Él definió el excedente de trabajadores disponibles al mercado formal de trabajo en tres categorías: flotante, latente y estancada. La primera son trabajadores dimitidos por una empresa y rápidamente admitidos por otras; en general, poseen calificaciones y experiencias que favorecen a las rápidas contrataciones. La segunda es compuesta por exhabitantes del campo que se mudaron a las ciudades en busca de trabajo y cuya falta de calificación los pone en servicios de bajísima remuneración. La tercera, y la que nos interesa, se refiere a los individuos que hacen de la ocupación totalmente irregular del trabajo, una manera de superar la falta de empleo, como es el caso, actualmente, de los malabaristas de calle en la ciudad de Cuiabá en el estado de Mato Grosso en Brasil.

 

La informalidad, según Marx, está en la:


[...] tercera categoría de la población relativamente excedente, la estancada, [que] forma parte del ejército activo del trabajo [...]. Ella brinda así al capital una fuente inagotable de fuerza de trabajo disponible. Sus condiciones de vida desciende por debajo del nivel normal de la clase trabajadora y es exactamente eso lo que la convierte en una amplia base para ramos de explotación específicas del capital [que se valen de la necesidad del trabajador desempleado sostenerse para explorar al máximo su tiempo de trabajo con el mínimo de salario] (1983, p. 677, subrayado del autor)1.


En los países industrializados, aún a finales del siglo XIX e inicio del XX, los obreros, contra los abusos de las empresas (largas jornadas laborales, bajos sueldos y ausencia de derechos como vacaciones, décimo tercer sueldo, descanso remunerado, entre otros) se organizaron en sindicatos para ganar fuerzas y exigir del Estado y de los propietarios de los medios de producción que aseguraran derechos a los trabajadores.

 

Presionado por la expansión de los ideales socialistas y comunistas, el sector hegemónico del capital liberal (hoy neoliberal) se vio obligado, principalmente tras la Revolución rusa en 1917, a conceder la mayoría de los derechos laboralesexigidosporlosobreros,hechoquenoselimitósoloalospaísesdesarrollados,alcanzando,aunquetardíamente, naciones emergentes bajo la influencia del capital extranjero, como es el caso de algunos países de América Latina.

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1  Fueron hechas traducciones libres de todas las citaciones retiradas de los libros.

 


En Brasil, la creación de los derechos laborales nace solamente en la década del 40, cuando el entonces presidente Getúlio Vargas, por medio del Decreto-Ley nº 5.452/1934, promulgó el Código de Leyes de Trabajo (CLT), que unifica, con el objetivo de reglamentar, las relaciones individuales y colectivas del trabajo urbano y rural, toda la legislación laboral existente en Brasil. Entre sus principales beneficios se destaca la exigencia de la Carteira de trabalho2 firmada en el acto de la contratación, definición de las jornadas laborales y la jubilación por tiempo de servicio, edad o invalidez.

 

A pesar de que Marx (1983) propuso la primera definición de trabajo informal post revolución industrial, es a partir de la concesión de los derechos laborales –proceso que Gramsci (Coutinho, 2012) definió como un tipo de revolución pasiva– que las discusiones sobre informalidad, las causas que favorecieron su surgimiento-crecimiento y el papel que ella ejerce en la economía ganaron fuerza, especialmente tras la década del 70 del siglo pasado, periodo en que el término ‘sector informal’ (también descrito como no estructurado, no protegido, marginal, sumergido, desorganizado, entre otras terminologías) empieza a aparecer en los informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a causa de los varios estudios hechos en el ámbito del Programa Mundial del Empleo (PME).

 

Jakobsen en su artículo A dimensão do trabalho informal na América Latina e no Brasil presenta las tres principales definiciones contemporáneas sobre el sector económico (o la nueva informalidad):

Según el Programa Regional del Empleo para América Latina y el Caribe (PREALC) de la OIT, el sector informal es compuesto por pequeñas actividades urbanas, generadoras de renta, que se desarrollan fuera del ámbito normativo oficial, en mercados desreglamentados y competitivos, en los cuales es difícil distinguir la diferencia entre capital y trabajo. Estas actividades se utilizan de poco capital, técnicas rudimentales y mano de obra poco calificada, que proporcionan empleo inestable de reducida productividad y baja renta. El sector también se caracteriza por la falta de acceso a los financiamientos y créditos normalmente disponibles al sector formal y por la baja capacidad de acumulación de capital y riqueza. [...] El análisis del PREALC/OIT se choca con la visión de los economistas liberales, que afirman que la economía informal no es un sector definido con precisión, pues incluye todas las actividades económicas extralegales, incluso la producción y el comercio orientados por el mercado o para la subsistencia directa. [...]

Una tercera perspectiva, también llamada ‘estructuralista’, define el sector informal como el conjunto de actividades generadoras de renta desreglamentadas por el Estado en ambientes sociales en los que las actividades similares son reglamentadas.

No solo las definiciones de informalidad son divergentes; sus causas también lo son. Para PREAL/COIT, el origen del trabajo informal en América Latina ocurre a causa del fuerte éxodo rural, principalmente después de la Segunda Guerra Mundial. Para los capitalistas, el origen del trabajo informal está en la excesiva reglamentación de la economía por el

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2  La Cartera de Trabalho e Previdência Social (CTPS) es un documento obligatorio para todos los funcionarios con contrato de trabajo regido por la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT). Ella es muy importante en la vida de los trabajadores brasileños por contener todos los datos profesionales y la vida profesional del trabajador garantizando, así, todos los beneficios como, por ejemplo, seguro-desempleo, ayuda en casos de enfermedad o imposibilidad de trabajar, además de la previsión social y otros auxilios.


Estado. Para los estructuralistas, la informalidad adviene de las

[...] formas alternativas de trabajo utilizadas por las grandes empresas formales, como el trabajo en tiempo parcial o casual, los contractos de prestación de servicios y la subcontratación para pequeñas y desreglamentadas empresas terceras de producción de bienes y servicios (2000, pp. 13-14, subrayado del autor).

La actividad informal observada en mi pesquisa coincide con la perspectiva del PREALC/OIT y del liberalismo, pero no con la estructuralista, pues su definición de informalidad está asociada a la flexibilización de las leyes laborales, que trajeron a los empleadores, junto a la filosofía japonesa del toyotismo, la posibilidad de legalmente burlar las supervisiones contables (o el pago de impuesto) y evadirse de las obligaciones laborales onerosas.


El trabajo informal


Para PREALC/OIT, la informalidad tiene como papel propiciar medios alternativos de subsistencia a individuos desempleados, debido a falta de oportunidades en el mercado formal de trabajo, con la creación de nuevas maneras informales de ganar dinero. Para los economistas liberales, la informalidad representa el esfuerzo de algunos sujetos para sobrevivir o incluso prosperar financieramente fuera de las reglamentaciones del Estado que, en muchos casos, por una serie de exigencias, hace inviable las ganancias resultadas de la producción de bienes y servicios.

 

La manera como PREALC/OIT percibe las causas de la informalidad –diferentemente del liberalismo, que atribuye su existencia al rígido control estatal– se muestra como una crítica al sistema capitalista que, a todo instante, busca optimizar los costes de su producción con inversiones en tecnología y reducción de puestos de trabajo, lo que provoca, en el propio modo de producción del capital, una paradoja, pues, mientras el capitalismo produce, él necesita mercados consumidores para realimentarse.

 

Independientemente de las divergencias sobre conceptos, causas y papeles del sector informal, el hecho es que el ejercicio de estas actividades pone a los sujetos, que de ella dependen, en condiciones de incertezas económicas y expuestos a expoliaciones y sobornos de agentes fiscalizadores que sumados a la insalubridad y peligrosidad de algunas de estas actividades, como la de recogedor de materiales reciclables, por ejemplo, hace surgir, en buena parte de los que se encuentran en la informalidad, el deseo por empleos regulares (Singer, 2000).

 

Sin embargo, el deseo o no de reocupar cargos en empresas - industrias (en el sentido de volver a ser empleado y someterse a lo que Weber define como dominación legal) está condicionado a las ganancias financieras que cada actividad informal proporciona. Aquellos cuyas ganancias son insuficientes, el retorno al mercado de trabajo es visto como una solución no compartida por varios trabajadores informales, cuyo lucro ultrapasan el efímero sueldo mínimo brasileño que, hoy (25 de mayo de 2015) (DIEESE, 2015) es R$788,00 reales mensuales, acrecidos o no de beneficios.

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Según el censo del IBGE de 2012 (Oliveira, 2014) el salario medio del trabajador brasileño con Carteira de trabalho fue de, aproximadamente, R$1.943,16 reales, valor que, a pesar de que se aproxime de la remuneración ideal calculada por el Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIEESE, 2014), que es de R$2.967,07 reales3, aún presenta el déficit del 34,51%, diferencia; sin embargo, mucho menor si comparada con el déficit del 79,03% en relación con el sueldo mínimo de 2012, época en la que fue publicitada la pesquisa.

 

Conforme el DIEESE (2015) los sueldos mínimos en Brasil en los años de 2012, 2013, 2014 y 2015 son, respectivamente, R$622,00, R$678,00, R$724,00 y R$788,00 reales. Incrementos que comparados con los índices de inflación acumulados de cada año según el Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA, 2015) revela un aumento real del 6,67%, que descontando la inflación acumulada hasta abril de 2015, muestra una pérdida de la capacidad de compra del 1,5%, o sea, hoy la condición económica del brasileño asalariado es más difícil que tres años atrás.

 

Si contraponemos, a partir de 2012, las ganancias medias obtenidas por los brasileños en situación de formalidad con sus reales necesidades económicas, descubrimos que la informalidad nace, no solo como recurso a la falta de empleo, sino también como manera de complementar remuneraciones insuficientes al costeo de aquello que es lo más básico en el ser humano: la alimentación, que según el IBGE (Cerca, 2013) exige, por lo mínimo, un gasto mensual de R$875,58 reales, realidad que pone cerca de 40% de los brasileños, que reciben solamente el mínimo establecido en ley, en situaciones subhumanas.

 

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3  Según el DIEESE (2015) los salarios mínimos en Brasil en los años 2012, 2013, 2014 y 2015 son, respecti- vamente, R$ 622,00, R$ 678,00, R$ 724,00 y R$ 788,00 reales.


Sin embargo, cuando el análisis sobre la renta del trabajador brasileño parte del primer año de gobierno del expresidente Lula (2003), verificamos un incremento significativo, pues según el IBGE:

[...] la media anual de la renta de la población ocupada del país, descontada la inflación, creció el 33,1%, entre 2003 y 2014, pasando de R$ 1.581,31 para R$ 2.104,16, lo que significa el incremento de R$ 522,85. La población ocupada incluye los trabajadores con Carteira de trabalho firmadas y los informales. [...](Renda, 2015, subrayado nuestro).


En diciembre de 2014, el rendimiento medio habitual (sin tener en cuenta las rentas extras) de los ocupados era de R$ 2.122.10. Hubo una caída del 1,8% en relación con noviembre (R$ 2.161,93) y una subida del 1,6% en comparación con diciembre de 2013 (R$ 2.089,57).

 

En resumen: pese a que tenemos la creciente pérdida en el poder de consumo, el trabajador brasileño asalariado en los últimos doce años, aunque considerada la alta inflación en los primeros meses de 2015, acumula ganancias financieras, que a pesar de satisfactorio el porcentaje todavía es insuficiente para suplir las necesidades con alimentación, vivienda, salud, educación, vestuario, higiene, transporte, tiempo de ocio y previsión social de una familia, pues conforme el DIEESE (2015) en abril de 2015 el coste mensual de un grupo familiar con cuatro personas es de R$3.251,61, o sea, R$812,90 para cada miembro.


Malabaristas de la calle: Más que una opción, un estilo de vida


De la perspectiva de la edificación del conocimiento –relativo a las tácticas empleadas en el cotidiano, fruto de la relación entre observador y observado, así como de su opuesto, visto que el observado también observa al extraño que se aproxima–, no hay, en un primer encuentro, cómo saber si la representación de los malabaristas de calle es cínica o sincera, pues como alerta Goffman (1999, p. 11):

Cuando un individuo se encuentra en la presencia de otros, estos, generalmente, buscan obtener informaciones con respecto a él o mencionan lo que ya conocen. Estarán interesados [...] en lo que piensa de sí mismo, en la actitud con respecto a ellos, capacidad, confianza que merece, etc. [...] La información con relación al individuo sirve para definir la situación, haciendo los otros capases de conocer anticipadamente lo que él esperará de ellos y lo que de él pueden esperar. Así, informados, sabrán cuál la mejor manera de actuar para de él obtener una respuesta deseada.


Así como lo hice en otros estudios de caso, tres fueron las etapas de investigación con los malabaristas de calle: observación a distancia, aproximación-contacto y convivir, respectivamente. En la primera etapa, el objetivo era hacer que los artistas malabares se acostumbraran a mi presencia; en la segunda etapa, utilicé como mediadora a la aproximación (primeros contactos) la cámara fotográfica; y, por fin, la práctica de la tercera y más importante fase de la investigación: el convivir que posibilitó la construcción de relaciones de reciprocidad positiva y negativa. Para ejecutar cada una de las etapas citadas arriba, fui obligado a pasar horas, días, semanas, meses, en los semáforos en rojo de Cuiabá. Experiencia que me trajo no solo saberes sobre diversos aspectos del cotidiano de los malabaristas, como también conflictos y amistades que, para Weber (1993) son ejemplos de relaciones sociales que expresan acciones con sentido compartido, en iguales o diferentes intensidades.

 

Sin embargo, las relaciones de amistad prevalecieron. No con los malabaristas que llegaban a la ciudad y se quedaban solo algunos días, o tiempo suficiente para guardar dinero y seguir sus viajes. Los lazos de confianza ocurrieron con los artistas de calle que residen en Cuiabá, o que decidieron quedarse aquí por algunos meses o años.

 

In loco, en el momento en que algunos malabaristas empezaron a invitarme a bares o intentar enseñarme alguna modalidad circense, presentarme a sus esposas e hijos, pedirme para que vigilara el local donde ponían el dinero recibido, cambiar números de teléfono, pedirme que filmara y fotografiara sus actuaciones, cambiar opiniones sobre maquillajes, entre otras, comprendí que la confianza necesaria a mi etnografía se había consolidado, pudiendo, así, dar crédito a las informaciones emitidas por voz.

 

En etnografía, entrevistas estructuradas o no, son importantes para descubrir aquello que las acciones de los individuos no revelan. Sin embargo, Goffman (1999) recomienda priorizar en las pesquisas lo que él denomina expresiones emitidas, que por ser de tipo más teatral, contextual y de naturaleza no verbal, difícilmente consiguen esconder todos los trazos de cinismo, en caso de que existan.

 

Partiendo de esa idea, preferí considerar en la etnografía las acciones de los sujetos, sin ignorar las hablas de los malabaristas con quienes establecí vínculos afectivos. Esa postura se justifica porque la mayoría de los artistas de calle es nómade. Durante mis buscas, muchas sin éxito, me recordaban “El amo del calabozo”, personaje de animación producido por Marvel Productions, que surgía y, poco tiempo después, simplemente desaparecía sin dejar rastro, despertando la duda en los demás personajes de la historia: “¿Dónde está?” Y en mi caso, “¿Dónde están los malabaristas?”

 

Tras identificar los cruces donde podría haber malabaristas, encontrarlos se hizo más fácil, pero no menos trabajoso, ya que yo era obligado a recorrer todos los posibles puntos donde ellos solían presentarse. Al final de la investigación, percibí que el cruce de la Avenida Historiados Rubens de Mendonça con la Avenida Mato Grosso (Mapa 1, punto 5, p. 8) fue el local que más frecuenté, lo que no significa que ignoramos los otros once puntos.


Después de ‘conocer’ veinticuatro malabaristas y crear lazos de amistad con ocho de ellos, pude hacerles las siguientes preguntas: “¿Cuánto ganan en promedio en los semáforos por día?” “¿Cuánto tiempo suelen trabajar por día?” “¿Dónde y con quién han aprendido el arte de los malabares?”, entre otras indagaciones. De los ocho, solo dos resistieron a contestar sobre las cuestiones económicas, pero tras decirles que los otros seis ya me habían hablado, se mostraron molestos, pero acabaran por informarme sus respectivas remuneraciones.

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Mapa 1. Locales donde fueron encontrados malabaristas de calle4 Fuente: Google Maps, 2015, adaptación nuestra.


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4  Las localidades identificadas con números: 1. Av. Fernando Correia con la Av. Carmindo de Campos. 2. Av. Fernando Correia con la Av. Edgar Vieira. 3. Av. Cidade do México con la Av. Fernando Correia. 4. Av. Historiador Rubens de Mendonça con la Av. Juliano da Costa. 5. Av. Mato Grosso con la Av. Historiador Rubens de Mendonça. 6. Plaza de la República. 7. Plaza Alencastro. 8. Av. Getúlio Vargas con la Calle Joaquim Murtinho. 9. Av. Lava Pés con la Av. Filinto Müller. 10. Av. Generoso Ponce con la Av. Tenente Coronel Duarte. 11. Plaza Ipiranga. 12. Av. Tenente Coronel Duarte con la Av. Dom Aquino.


En general, la ganancia económica, tiempo de trabajo y el dominio de la artes circenses de todos los que entrevisté se convergen, o sea, ellos ganan en promedio R$30 a R$100 reales por día, en días buenos (independientemente del día de la semana), trabajan entre 4 a 8 horas diarias y la mayoría, casi absoluta, aprendió el arte de los malabares que ejecuta en las calles con extraños o amigos y también por Internet.

 

Cuando indagados sobre las posibilidades de formalizar sus actividades, ellos son categóricos: el malabarismo y su informalidad no es solamente una opción de vida, sino que es un estilo de vida (por lo menos para aquellos que lo tienen como profesión), un modo de asociar talento, arte y necesidades materiales, no solo suficientes a la satisfacción personal, pero también una realización de algo no ‘apropiado’ por el capitalismo, por lo menos no como otros oficios.

 

Por lo tanto, si un malabarista trabaja solo, él gana de R$900 a R$3000 por mes. Si son parejas y trabajan en semáforos distintos, ellos ganan el doble. Esto representa una renta mensual que en Brasil es el promedio o más de lo que un único individuo necesita para vivir y sobrevivir, siendo la justificación de muchos artistas de calle para permanecer en la informalidad. Al final, ¿para qué cambiar las reglas y modos de un oficio tan lucrativo? Nos parece que no hay porqué.


Conclusión


Delante del expuesto, lo que se percibe es que aquella creencia de que las ocupaciones reglamentadas por el Estado y protegidas por ley, edificadas en el inicio del siglo XX y aún muy defendidas por los medios de comunicación masivos, dejó de reflejar, excepto para aquellos cuyos rendimientos informales son inferiores a un sueldo mínimo, las intenciones de muchos trabajadores en actividades informales, principalmente tras la flexibilidad de los procesos de trabajo, producción y consumo que se manifestaron efectivamente en Brasil en la década de los 90, mediante intensas privatizaciones, dimisiones y reducciones salariales.

 

Observando estos cambios, Idalino (2012, p. 50) apunta que:


[...] en los países subdesarrollados, el hecho de un Estado de Bien Estar Social y de un sistema de producción fordista no haberse constituido plenamente, la presencia de la informalidad, cualquier que sea el concepto, siempre fue real, pero que, a partir de los años 90, con la aplicación de los programas de liberalización económica e implementación del proceso de reestructuración productiva, se observó una ampliación de la informalidad, derivado de la transferencia de trabajadores insertados en las actividades formales para las actividades informales.

 

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Es innegable que el trabajo informal refleja el lado negativo sobre el modo como el capitalismo está organizado. Lo que pasa es que, al surgir como estrategia de sobrevivencia frente al desempleo estructural, la informalidad trajo, aunque solamente para una minoría, posibilidades de ganancias financieras probablemente impensables en la formalidad, haciéndose, por consiguiente, una alternativa o aún una opción de vida, como en el caso de los malabaristas de calle que curiosamente desarrollaron actividades, por regla general, consideradas desnecesarias a los demás, pero muy rentables.

 

No solo los malabaristas de los semáforos en rojo, como diversas otras actividades informales como artistas de calle (músicos, estatuas vivientes, grupos de teatro y baile), vendedores ambulantes, cuida-coches, hippies, prostitutas etc., se encajan en el concepto que Idalino (2012) denomina “nueva informalidad”, que se refiere a la ocupación de individuos que encontraron en este sector de la economía una manera de hacer dinero suficiente para hacer frente a sus necesidades ordinarias, sin que haya la necesidad de asociar los trabajos formales e informales para equilibrar los gastos.

 

Para finalizar, hay que destacar una fundamental diferencia y dos importantes semejanzas entre los trabajadores informales cuyas ganancias financieras son atractivas y satisfactorias. En cuanto a la diferencia, algunos trabajadores, casi siempre los no nómades, desean regularizar sus actividades junto a los órganos competentes para disfrutar de beneficios públicos. Ya las semejanzas (y eso para todos) rechazan cualquier posibilidad de volver a ser empleado y a la protección, por cuenta propia o con auxilio del Estado, contra chantaje, amenazas, humillación y extorciones de agente públicos corruptos.

 

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Referencias


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