Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Art of protest. A critical view in art and the sustainable development goals

Arte de protesto. Uma visão crítica na arte e os Objetivos de Desenvolvimento Sustentável

Autores/as

Palabras clave:

Arte, crítica, estética, Objetivos de Desarrollo Sostenible, protesta, sociología del arte (es).

Palabras clave:

Art, criticism, aesthetics, Sustainable Development Goals, protest, Sociology of Art (en).

Palabras clave:

Arte, crítica, estética, Objetivos de Desenvolvimento Sustentável, protesto, Sociologia da Arte (pt).

Biografía del autor/a

Juan Antonio Rodríguez-Vázquez, Universidad de Sevilla

Juan Antonio Rodríguez Vázquez es Licenciado en Historia del Arte. Actualmente cursa estudios de doctorado bajo la tutela del Dr. Luque Teruel. Trabaja como responsable de la Unidad TIC en la Facultad de Geografía e Historia. Su doctorado se centra en la investigación sobre las artes digitales. Ha sido organizador, junto a otros miembros del grupo de investigación, del I Congreso Internacional sobre Artes digitales, cuya temática se basó sobre lo desenfocado (Objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas). Pertenece al grupo de investigación HUM1030: Vanguardias, Últimas Tendencias yPatrimonioArtísticodelaUniversidaddeSevilla.

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Cómo citar

APA

Calvo Lázaro, R., y Rodríguez Vázquez, J. A. (2025). Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Calle 14 revista de investigación en el campo del arte, 20(38), 65–75. https://doi.org/10.14483/21450706.22110

ACM

[1]
Calvo Lázaro, R. y Rodríguez Vázquez, J.A. 2025. Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Calle 14 revista de investigación en el campo del arte. 20, 38 (jul. 2025), 65–75. DOI:https://doi.org/10.14483/21450706.22110.

ACS

(1)
Calvo Lázaro, R.; Rodríguez Vázquez, J. A. Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. calle 14 rev. investig. campo arte 2025, 20, 65-75.

ABNT

CALVO LÁZARO, Rocío; RODRÍGUEZ VÁZQUEZ, Juan Antonio. Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Calle 14 revista de investigación en el campo del arte, [S. l.], v. 20, n. 38, p. 65–75, 2025. DOI: 10.14483/21450706.22110. Disponível em: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/c14/article/view/22110. Acesso em: 10 jun. 2026.

Chicago

Calvo Lázaro, Rocío, y Juan Antonio Rodríguez Vázquez. 2025. «Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible». Calle 14 revista de investigación en el campo del arte 20 (38):65-75. https://doi.org/10.14483/21450706.22110.

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Calvo Lázaro, R. y Rodríguez Vázquez, J. A. (2025) «Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible», Calle 14 revista de investigación en el campo del arte, 20(38), pp. 65–75. doi: 10.14483/21450706.22110.

IEEE

[1]
R. Calvo Lázaro y J. A. Rodríguez Vázquez, «Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible», calle 14 rev. investig. campo arte, vol. 20, n.º 38, pp. 65–75, jul. 2025.

MLA

Calvo Lázaro, Rocío, y Juan Antonio Rodríguez Vázquez. «Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible». Calle 14 revista de investigación en el campo del arte, vol. 20, n.º 38, julio de 2025, pp. 65-75, doi:10.14483/21450706.22110.

Turabian

Calvo Lázaro, Rocío, y Juan Antonio Rodríguez Vázquez. «Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible». Calle 14 revista de investigación en el campo del arte 20, no. 38 (julio 4, 2025): 65–75. Accedido junio 10, 2026. https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/c14/article/view/22110.

Vancouver

1.
Calvo Lázaro R, Rodríguez Vázquez JA. Arte de la protesta. Una visión crítica en el arte y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. calle 14 rev. investig. campo arte [Internet]. 4 de julio de 2025 [citado 10 de junio de 2026];20(38):65-7. Disponible en: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/c14/article/view/22110

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Recibido: 30 de abril de 2024; Aceptado: 4 de agosto de 2025

Resumen

Las manifestaciones artísticas de protesta son elementos persuasivos que buscan realizar cambios en la sociedad. La protesta ha estado presente en la Historia del Arte desde, al menos, el siglo XVI a través de obras artísticas que hablan, además de la época en la que fueron creadas, de la sociedad y la problemática de ésta. A medida que avanzan los siglos, los artistas son cada vez más libres en sus producciones, pero hasta la llegada del siglo XX no vamos a ver reflejadas en sus obras elementos que cuestionan a la sociedad y sus injusticias.

Estas expresiones tienen su origen en los espacios públicos, pero también han arraigado en instituciones. Un buen ejemplo son los trabajos artísticos nacidos a raíz de la aprobación en 2015 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la Organización de Naciones Unidas. Este desafío se concreta en la Agenda 2030, que nos hace plantear una visión crítica.

Palabras clave

Arte, crítica, estética, Objetivos de Desarrollo Sostenible, protesta, sociología del arte.

Abstract

The artistic manifestation of protest is a persuasive element with the objective of effecting change in society. Protest has been present in Art History since at least the 16th century through artworks that speak, not only of the era in which they were created, but also of society and its issues. As the centuries progress, artists become increasingly free in their productions, but it is not until the arrival of the 20th century that we see elements questioning society and its injustices reflected in their works.

These expressions primarily originate in public spaces but can also occur within institutions. A notable example is the artwork created in response to the approval of the Sustainable Development Goals (SDGs) at the United Nations in 2015. This challenge is articulated within the 2030 Agenda, which presents a critical perspective.

Keywords

Aesthetic, art, critique, protest, sociology of art , Sustainable Development Goals .

Introducción

La protesta es una manera de cuestionar vehementemente algo. Se contesta frente a lo que se considera un abuso, una injusticia, o algo que se pretende que sea aceptado, o simplemente por oposición a la autoridad.

El arte de protesta tiene su origen en movimientos sociales, grupos organizados quienes esperan obtener respuestas a sus demandas. Esta forma de comunicar mensajes e inspirar cambios y acciones en la sociedad hacen que colectivos y artistas individuales expresen sus opiniones o sentimientos realizando diferentes manifestaciones que intentan persuadir en sus objetivos, y que deben ser objeto de atención en las artes (Barbancho, 2014, p. 1).

Estas expresiones, como decimos, nacen para señalar un malestar, y es habitual que se encuentren fuertemente asociadas a la defensa de las personas vulnerables. El trasfondo de estas obras, por tanto, tiene un sentido de confrontación con la realidad, de petición de cambio y de concienciación. Normalmente, este tipo de arte no suele ser fruto de artistas reconocidos, sino que surge, en la mayoría de las ocasiones, de manera anónima y espontánea y suele quedar plasmado en los espacios públicos. También, y cada vez más, se procuran en otros escenarios más focalizados a un público que la percibe en museos y galerías: performances, instalaciones o intervenciones (Santiago, 2014, p. 57). En éstas, la manifestación pierde parte del mensaje por su descontextualización, aunque gana en términos estéticos y hace aumentar simpatizantes a las causas que promueven. Las técnicas más empleadas y los medios más utilizados se caracterizan por su practicidad y diversidad, inclusive la ingenuidad de las producciones, abarcando las pintadas y grafitis; performances callejeras, el propio cuerpo, o los medios tecnológicos.

Estas prácticas subversivas en muchas ocasiones, desde los ámbitos de poder, se entienden como una forma de desestabilizar sus propias estructuras y encuentran cada vez más formas políticas e incluso militares para reprimirlas y silenciarlas. En definitiva, estas experiencias, a medio camino entre un objeto visual y un mensaje político, nacen de la creencia de cambiar algún modelo social establecido.

Las expresiones que han asumido la protesta han estado de alguna manera presentes a lo largo de la historia. Son numerosas las aportaciones artísticas que nos hablan exclusivamente de las estructuras de poder, y hasta la llegada del siglo XVI no encontramos de una manera más generalizada obras artísticas que relacionen no sólo la época donde fueron creadas, sino también la sociedad y la problemática de ésta. A partir de este siglo los artistas son cada vez más libres en sus producciones, pero hasta la llegada de la contemporaneidad no encontramos fenómenos contestatarios desde un punto social, cultural, político y estético. El siglo XX trae definitivamente elementos que cuestionan, también, el papel social que el arte tiene reflejando las injusticias.

Desde una perspectiva sociológica, el arte actúa como un espejo de la sociedad, documentando el presente y, en ocasiones, proyectando posibles futuros. Esta capacidad del arte para anticipar o prever está vinculada a su papel en expresar los deseos, miedos y aspiraciones de la sociedad, convirtiéndose en un vehículo de cambio y reflexión social. El arte no es un mecanismo para predecir el futuro; más bien, captura un conjunto de realidades presentes, algunas de las cuales pueden ofrecer visiones anticipadas, previsiones o esperanzas. (Francastel, 1990, p.17).

Este debate que proponemos, por tanto, debe servir para que instituciones museísticas o educadores en general, encuentren instrumentos para proporcionar una mirada crítica sobre las bases en las que se asientan los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus relaciones con las artes.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Los objetivos de desarrollo sostenible son un ejemplo de cómo las instituciones acogen la mayoría de las demandas y protestas que se han desarrollado a lo largo del siglo XX.

Hoy en día miles de millones de personas en todo el mundo viven en la pobreza, el 50% de la población tiene menos derechos y posibilidades por el simple hecho de ser mujer, no están asegurados todos los derechos humanos para todas las personas, aumentan las desigualdades entre ricos y pobres y, además, sufrimos contaminación y pérdida de biodiversidad.

Para conseguir transformar estas demandas sociales, la ONU propone una resolución llamada “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”. Son en total 17 acciones, que nos hablan de la pobreza, la salud, la educación, la igualdad, las energías sostenibles, el empleo o el clima (Naciones Unidas, 2023).

Arte y protesta

En la Modernidad, y sobre todo, desde el siglo XVIII, la obra de arte se concibe como un objeto autónomo, o como aquello que, por su belleza o forma, sin interés o fin exterior alguno, es –como dice Kant– digno de ser contemplado (Sánchez, 2005, p.15).

Para los pensadores modernos, la comprensión de la obra de arte pasó por una actitud admirativa, que careció de significación social o política y donde el espectador fue un sujeto pasivo. De esta manera nacieron las colecciones en la Edad Moderna, el museo que da cabida a las denominadas Bellas Artes, obras “buenas” en el sentido platónico o religioso, que dieron lugar a experiencias que interpelan al sujeto a la admiración de lo que allí se expone, en una dimensión carente de significación social, en la mayoría de las veces, religiosa extraestética (Sánchez, 2005, p.15).

La mayoría de las producciones artísticas de la Edad Moderna –y anteriores en el tiempo– no nacieron con la intencionalidad de subvertir a la sociedad, pero es verdad que encontramos a artistas que relacionan el pensamiento de su época con el malestar en sus producciones; y es nuestra mirada contemporánea la que hace de esas obras una crítica sobre la protesta.

Desde mediados del siglo XIX, una nueva disciplina, la sociología, analiza los contextos sociales, políticos, económicos, de consumo, y estudia las relaciones entre la recepción y la percepción de la obra de arte. En algunos historiadores emerge el interés por analizar el entorno social del arte y racionalizar los factores que lo generan, así como el contexto del artista y su obra dentro de la sociedad, evidenciando relaciones intrínsecas entre ambos. Se produce una reciprocidad entre la sociología del arte que analiza la influencia de la sociedad en el arte, y entre lo que aporta este último al desarrollo social. (Bozal, 2000, p. 147).

En 1971 el filósofo estadounidense George Dickie formuló la teoría institucional del arte, matizando su primera definición en 1974 (Dickie, 1974, p.34). En 2005 revisó una vez más esta definición y la compuso de cinco subdefiniciones, que son las nociones nucleares de la teoría institucional del arte:

(…)primero, un artista es una persona que participa con entendimiento en la elaboración de una obra de arte; segundo, una obra de arte es un artefacto de un tipo creado para ser presentado a un público del Mundo del Arte.; tercero, un público es un conjunto de personas cuyos miembros están hasta cierto punto preparados para comprender un objeto que les es presentado; cuarto, el mundo del arte es la totalidad de los sistemas del mundo del arte; y finalmente, un sistema del mundo del arte es un marco para la presentación de una obra de arte por un artista a un público del mundo del arte. (Dickie, 2005, pp. 114-117)

En esta segunda versión no hay duda de que es el artista quien crea el arte. La concesión del estatuto de arte está ahora en manos del artista –por cuya actividad se asegura la presencia del mundo del arte–, que se propone de forma consciente crear un artefacto con el fin de presentarlo al público del mundo del arte, el cual debe tener características paralelas a las del artista, es decir, una idea general del arte y una comprensión mínima del medio de una forma de arte particular (Castro, 2013, pp. 8-9).

Como ejemplo de nuestra propuesta, vamos a señalar a una serie de artistas que, desde final de la Edad Moderna, de manera consciente, utilizaron su arte para expresar un malestar, una incomodidad respecto a un tema concreto o respecto a los acontecimientos que le tocaron vivir. Como decimos, los primeros no crearon sus obras como una protesta en sí, es nuestra percepción contemporánea la que le atribuye esa connotación.

El francés Jacques-Louis David (1748-1825), máximo exponente del Neoclasicismo fue un pintor comprometido con el régimen republicano y el Imperio de Napoleón, sirviendo sus obras como propaganda política. De su extensa producción destacamos La muerte de Sócrates, de 1787, donde el artista plasma una injusticia en su momento más álgido. (Carmona, 1993, pp. 76-77). Esta escena podemos clasificarla en los ODS con el objetivo número 4: Educación de calidad.

Francisco de Goya (1746-1828), es el mayor representante español del arte Neoclásico y Romántico. Hay que destacar que en esta época artística se consolida un pensamiento racional que tiende no sólo a la disconformidad, también a la melancolía. Este arte crítico y de protesta lo hace frente a lo establecido, siendo las temáticas de este momento pioneras en la historia. Goya ilustrará los temas que le preocupan: el peso de la iglesia en el aparato del Estado, el atraso cultural e industrial, la mendicidad, la delincuencia o la locura. En 1787 crearía una de las primeras obras de la Historia del Arte en tratar un accidente laboral, se trata de El albañil herido. Nos sirve esta obra para hablar del objetivo número 8: Trabajo decente y crecimiento económico.

Sin duda, sus grabados de las series Los caprichos (1799) y Los desastres de la guerra (1810-1815) hicieron de él un pintor cuanto menos controvertido, inaugurando una nueva estética centrada en la protesta, se tratan pues de imágenes críticas con el modelo de la sociedad que le tocó vivir.

Concibió su serie Los Caprichos con la clara intención de ridiculizar la codicia, el libertinaje y la superstición, así como de realizar una crítica satírica despiadada de los escándalos de la Corte, de los vicios y defectos arraigados en la sociedad española de su tiempo como la prostitución, los abusos de poder, los matrimonios de conveniencia, la falta de educación para los niños españoles, la violencia ejercida sobre ellos, la Inquisición, la brujería, entre otros (Eisenman, 2001, p. 94).

En la serie Los desastres de la guerra muestra todo aquello que verdaderamente le obsesionaba de la Guerra de la Independencia, donde plasma los horrores y el martirio infligido a cada persona, normalmente víctimas inocentes (Baticle, 1989, pp. 27,80,104), (Bozal, 2009, p. 31).

También fue un pintor comprometido con los acontecimientos históricos de su época, haciéndose eco de algunos desastres y crímenes de guerra que recoge a la perfección como en Los fusilamientos del 3 de mayo, de 1814 (Rayner, 2003, pp. 57, 62). La producción de Goya nos sirve para señalar el objetivo ODS número 16: Paz, justicia e instituciones sólidas.

El sacamuelas, (1844), pintura del español Leonardo Alenza y Nieto, (1807-1845) muy influenciado por Goya, ambienta un suburbio madrileño donde recoge la indigencia y la pobreza (Bozal, 2009, p. 31), y nos trae a colación el objetivo ODS número 3: Salud y bienestar.

Otros ejemplos en este siglo pueden ser las obras del francés Gustave Courbet (1819-1877), cabeza visible del Realismo. Esta corriente se centra en factores sociales y en recrear situaciones fieles al momento presente, expandiendo la conciencia de clase y los problemas sociales de la gente. El proletariado es el protagonista de los cuadros de Courbet, con una poderosa carga social (Reyero, 1993, p. 20). Dentro de su producción artística destaca aquellas que se centran en temas laborales y en las pésimas condiciones de los trabajadores, la denuncia de la situación marginal de las prostitutas o los accidentes laborales (Fried, 2003, p. 106).

En el mismo sentido, el pintor costumbrista sevillano José Jiménez Aranda, es el pionero en realizar en España una pintura de denuncia social –comúnmente conocido por realismo social–. En 1890 crea una de sus obras más importantes, Una desgracia (Pérez, 1982, p. 50), que al igual que Courbet, denuncia los accidentes laborales.

El pintor impresionista Joaquín Sorolla, natural de Valencia, se vería muy influido por el realismo social y por Jiménez Aranda. Durante unos años utilizó sus pinceles como mecanismo de denuncia ante las injusticias de la sociedad (García, 2002, pp. 28-29). Los temas escogidos representaban la realidad de la sociedad de su época desde una clara perspectiva crítica, denunciando las desigualdades (Torres, 2007, pp. 234, 246, 249 y 260).

El pintor sevillano costumbrista Gonzalo Bilbao fue también un artista que se hizo eco de algunos de los temas sociales de su tiempo, especialmente aquellos en que la mujer era protagonista. A través de la conflictividad laboral existente en España entre 1888 y 1923, el pintor realiza una serie llamada “realismo laboral” (Pérez, 1989, pp. 60,62). Su obra cumbre fue Las Cigarreras, de 1915 (Muñoz, 2012, p. 78). Con las obras mencionadas pueden tomar carta de naturaleza los objetivos 1 y 2 de la Agenda 2030: Fin de la pobreza y Hambre cero.

De alguna forma el pensamiento marxista se incorpora a las obras artísticas al pretender que el arte sea un reflejo de la realidad social. De esta forma, muchos creadores van a ir incorporando a sus manifestaciones un significado político, convirtiendo su arte en una herramienta de crítica social, con plenas facultades de desafiar al sistema y presentar alternativas al statu quo (Redondo, 2016, p.14).

La escena contemporánea cambia el sentido de la protesta decimonónica. Las formas y las estéticas creativas buscan llamar la atención y generar impacto en la sociedad. Surgen las resistencias creativas que exploran los límites tanto del arte como de la sociedad. La recepción del público respecto a estas manifestaciones, y los medios de comunicación, van encontrado acomodo de las demandas. También es cierto que muchas acciones producen negatividad en sus postulados. Lo cierto es que un siglo después, muchas de las quejas de los primeros movimientos sociales hoy son acogidas por instituciones políticas y museísticas.

En la segunda mitad del siglo XX algunos artistas se unen para trabajar colectivamente con estrategias para realizar manifestaciones en favor del cambio en los derechos humanos. Destacamos el colectivo AfriCOBRA, fundado en el sur de Chicago en 1968 por un grupo de jóvenes artistas negros interesados en la estética negra, cuyas obras defienden la exclusión social de la población negra americana. En sus realizaciones expresaron historias poco examinadas incluso por la propia comunidad negra, creando un lenguaje declamatorio basado en lo negro, con elementos positivos y colores brillantes (Ellsworth, 2009, p. 26). Este tipo de manifestaciones podemos ligarla al objetivo número 10: Reducción de las desigualdades.

En estas denuncias nos encontramos cada vez más con artistas que utilizan su libertad para realizar algún tipo de crítica contra una religión específica o alguno de sus dogmas. Siguiendo al profesor Víctor J. Vázquez

de la misma forma que los artistas han sido quienes mejor han sabido sublimar el sentimiento religioso, también han sido ellos quienes, a partir de un determinado momento, han explorado con más intensidad el terreno de la profanación. El arte sacrílego o profanador sería subespecie de un hecho popular, como es el de la blasfemia o la iconoclasia religiosa, que, cabe apuntar, puede no ser testimonio de descreimiento sino parte dialéctica de la propia fe. (Vázquez, 2023, pp. 170, 171)

Uno de los casos más sonados fue el del semanario satírico francés Charlie Hebdo, que realizó una portada donde Mahoma se quejaba de los integristas, causando la indignación de la comunidad musulmana, llegando a realizarse un ataque yihadista en 2015 (Vázquez, 2023, p. 195).

En la actualidad, existen otras acciones que generan controversia: Greenpeace España realiza desde hace años campañas y performances sobre el cambio climático. La campaña realizada en 2022, denuncia el Black Friday [3] y la importancia de las prendas de vestir respecto a los derechos de los trabajadores de países con falta de regulación laboral, así como el exacerbado consumo que genera impacto en la biodiversidad.

En 2022 dos activistas climáticas tiraron salsa de tomate sobre Los Girasoles de Van Gogh en la National Gallery de Londres; otros lanzaron puré de patatas sobre un Monet en el museo Barberini en Potsdam, Alemania; o fijaron sus manos con pegamento en los marcos de Las Majas de Goya en el madrileño Museo del Prado.

Fossil Free Culture es un colectivo de artistas, críticos e investigadores que trabajan las relaciones entre el cambio climático y el arte. Realizan acciones desobedientes con el objetivo de frenar la industria de los combustibles fósiles y el mecenazgo de compañías petrolíferas en instituciones museísticas (Cultura libre de fósiles NL, 2023).

Del mismo modo, nos llegan cientos de campañas cada día promovidas por las ONG, acciones individuales o colectivas de grupos, que utilizan performances, grafitis, videos o carteles que se expresan de estos modos, con más o menos acierto estético, denunciando el cambio climático o el consumo responsable, y que podemos tomar como ejemplos para significar los objetivos números 7, 11 ,13, 14 y 15: Energía asequible y no contaminante, Ciudades y comunidades sostenibles, Producción y consumo responsables, Acciones por el clima, Vida submarina y Vida de ecosistemas terrestres respectivamente.

Crítica a los ODS

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible plantean una agenda tan ambiciosa que numerosos actores señalan que difícilmente podrá cumplirse. Poco antes de la aprobación en 2015 varios países occidentales se opusieron a reducir el fraude y la evasión fiscal en la Cumbre de Financiación para el Desarrollo de Addis Abeba, con lo que los países en vías de desarrollo dejan de ingresar unos 100.0000 millones de dólares (Gómez, 2018, p. 114).

La crítica también se hace extensiva al considerar a los ODS como parte del discurso hegemónico transfigurado en un lenguaje conciliador que no avanza en la construcción de una sociedad alternativa (Pérez, 2023, p.13). No contemplan que para muchos países los objetivos propuestos son inalcanzables en 2030, existiendo serios problemas de evaluación y seguimiento de las metas propuestas. Tampoco existe un sistema de incentivos adecuados para su financiación y menos aún quedan claros los sistemas de responsabilidades recíprocas (Sanahuja, 2017, p. 549).

Al margen de la crítica a los ODS o que hacen hincapié en la mejora de éstos, numerosos colectivos también realizan una serie de campañas de contraprotesta que defienden que la Agenda 2030 es un invento globalista que desencadenará una catástrofe en la humanidad. Estas campañas se llevan a cabo principalmente en redes sociales e intentan desprestigiar la Agenda 2030. Para Andrea Noferini (Hernández, 2022), director docente del CEI International Affairs , esto es algo propio de los populismos. Sucede en todo el mundo, y como ejemplos tenemos a Donald Trump, a Bolsonaro o lo ocurrido con el Brexit. Y recuerda las declaraciones que el expresidente de Estados Unidos hizo en la Asamblea General de la ONU allá por 2018: “Estados Unidos está gobernado por los estadounidenses, por lo que rechazamos la idea del globalismo y abrazamos la doctrina del patriotismo” (Hernández, 2022, s/p.) Trump tiene su propia agenda: la Agenda 47, un deseo para ser el cuadragésimo séptimo presidente de los EE.UU. Esta agenda es clara respecto a los aranceles a productos no originarios, reformas fiscales neoliberales, justicia conservadora o restricciones migratorias. En este sentido, en España, el del patriotismo y el nacionalismo exacerbado es el partido político VOX, el cual ha realizado videos, escultura en la fiesta de Fallas en Madrid, [4] o carteles que ridiculizan a la Agenda 2030. Todas estas acciones señalan el mismo discurso sobre la inmigración, reformas fiscales, feminismo o el cambio climático que otros partidos denominados ultraconservadores. De este modo, VOX apuesta por su propia agenda, la Agenda España 2030. [5]

Arte y Objetivos de desarrollo sostenible

La cultura es un elemento fundamental para promover y fomentar los ODS en la sociedad, y el arte se convierte en un elemento impulsor e interpolador que facilita la tarea para que podamos conocerlos. Es significativo que las protestas sean acogidas por instituciones transnacionales como la ONU y los países que lo conforman, en cierto modo, la protesta de las calles triunfa cuando se institucionaliza, o al menos la hace atractiva desde un punto de vista artístico. El consumo de estas manifestaciones en instituciones nos provoca menos negatividad.

El Consejo Internacional de Museos (ICOM) dicta en 2019 la resolución sobre Sostenibilidad y la implementación de la Agenda 2030, Transformar nuestro mundo, [6] redactada por el Grupo de Trabajo sobre el Desarrollo Sostenible y propuesta por ICOM Noruega e ICOM Reino Unido. La finalidad de esta medida es, entre otras cosas, otorgar un reconocimiento ampliado a la considerable cantidad de entidades que, en la actualidad, no se ajustan a la Definición de Museo del ICOM (2007), [7] pero que están comprometidas con la preservación y promoción del patrimonio natural, cultural e inmaterial, así como su utilización de manera sostenible para contribuir al desarrollo ambiental, social y económico de las comunidades.

Carbonell y Viñarás han analizado el conjunto de los 1161 museos registrados en el Directorio de Museos y Colecciones de España. En este estudio, a partir de entrevistas, se constatan que los museos españoles “desarrollan de forma natural muchas iniciativas que podrían contextualizarse en el marco de la sostenibilidad, pero como estos no han interiorizado los atributos de la Agenda 2030, no difunden su actuación y, por tanto, no alcanza a las partes interesadas” (Carbonell, 2021, p. 97).

A modo de ejemplo, vamos a señalar algunas de las iniciativas que nos parecen poderosas y que se desarrollan en museos y otras instituciones:

La iniciativa Ecosistema Prado tiene como objetivo crear áreas destinadas a la reflexión y a la acción crítica en relación con la actual crisis climática. Temas como la justicia ambiental, las conductas sostenibles y el sentido de responsabilidad hacia las generaciones venideras son aspectos que nos llaman no solo al ámbito del artístico y cultural, sino también en las organizaciones sociales (Museo del Prado, 2023).

Arte y sostenibilidad: Desafíos sociales en la Colección Thyssen-Bornemisza es un itinerario diseñado para promover el pensamiento sostenible a lo largo de la colección permanente del museo. Las piezas elegidas establecen conexiones entre el arte y el desarrollo sostenible, explorando los aspectos de ecología, economía y sociedad. A través de estas obras, se invita a reflexionar sobre la interconexión histórica entre la producción cultural, la sociedad y el medioambiente (Museo Thyssen Bornesmiza, 2023).

El Museo Guggenheim Bilbao está a la vanguardia de la responsabilidad ambiental y la sostenibilidad. En 2021 definieron su Marco Estratégico de Sostenibilidad Ambiental alineado con las ODS y la Agenda 2030 (Museo Guggenheim Bilbao, 2023). Hasta 6 ejes que vertebran unas veinte iniciativas, que van desde la eficiencia energética hasta la generación de conocimientos específicos en el marco de la programación de exposiciones, nos señalan el camino que la institución museística.

El Museo Picasso Málaga presenta un programa educativo y cultural llamado Los ODS en el Picasso, centrado en uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Este programa incluye charlas, seminarios y debates donde expertos de diversos campos de conocimiento exploran temas como la erradicación de la pobreza, la igualdad de género, la preservación del medio ambiente, la importancia de asegurar una vida saludable y el bienestar para todos, así como el cuidado de los mares y océanos y la promoción del consumo responsable (Museo Picasso Málaga, 2023).

Circular Museum es una iniciativa colaborativa entre el Instituto Ambasz del MoMA y ART 2030. A través de una serie de paneles de discusión virtuales, esta iniciativa busca invitar a artistas, curadores, diseñadores de exposiciones y otros profesionales de museos de todo el mundo para que compartan sus experiencias y esfuerzos en la lucha contra la crisis climática a través de sus respectivos campos de trabajo (MoMA, 2023).

Anualmente, en el mes de septiembre, la Campaña de Acción de las Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus colaboradores clave movilizan a millones de personas en todo el mundo. La movilización del año 2022 logró la participación de 142 millones de individuos. En 2023, la exposición de obras de arte relacionadas con los ODS ofrece una experiencia creativa que reúne a artistas emergentes con piezas que buscan impulsar la acción. Bajo el nombre "Únete para actuar 2023: Sistemas alimentarios sostenibles, Acción Climática, Paz, Igualdad de Género", la campaña destaca la importancia de estos temas cruciales. [8]

Para los artistas hay riesgos por defender este tipo de manifestaciones. Defender los derechos humanos o dar la voz a los que no lo tienen, o expresarse mediante el arte hace que en numerosos países los artistas sean perseguidos o amenazados, o suspendidas sus exhibiciones. Señala la UNESCO en el informe mundial de 2022 [9] a los Estados miembros y otras partes interesadas, que se deben desarrollar y ampliar programas de protección para artistas y profesionales de la cultura en peligro, incluidos planes de refugio, creando leyes de protección de libertad artística. Todos pensamos que esto sucede en países poco desarrollados desde el punto de vista económico, pero estas circunstancias también se generan en países más avanzados económicamente. Según el informe de Freemuse (Freemuse, 2022, p. 13), hubo más de 1200 violaciones a la libertad artística en todo el mundo y se cometieron 39 asesinatos a artistas en 12 países.

Conclusiones

1. La protesta artística es un movimiento social y político que crea acciones de denuncia frente a situaciones que estos movimientos consideran injustas. Estas acciones utilizan formas artísticas para visibilizar sus demandas.

2. El público no siempre entiende ciertas formas de expresión cuando éstas se realizan en la vía pública, pero acoge con menos dificultades las protestas cuando están aceptadas en instituciones museísticas.

3. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible recogen numerosas protestas que, desde mediados del siglo XIX y todo el siglo XX han realizado en las calles multitud de personas, institucionalizando este corpus mediante acciones transversales a las que se acogen los gobiernos de todos los países que forman la Organización de Naciones Unidas.

4. Las instituciones museísticas apoyan los Objetivos de Desarrollo Sostenible en España, pero apenas realizan exhibiciones para dar a conocer estos objetivos haciendo una crítica entre las obras de sus colecciones. Se conocen pocas exhibiciones a nivel mundial que trabajen exclusivamente la Agenda 2030 en sus colecciones.

5. La protesta artística hace que multitud de artistas de todo el mundo sean perseguidos e incluso asesinados.

Referencias

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En el curso 2012-2013 realizó los estudios del Máster de Patrimonio Histórico y Natural en la Universidad de Huelva. Su Trabajo Fin de Máster, titulado “Historia de las imágenes de la hermandad de San Francisco de Huelva” fue publicado por la Excma. Diputación de Huelva en 2019. En 2012 se Licenció en Bellas Artes, especializándose en la rama de conservación- restauración. Pertenece al grupo de investigación HUM1030: Vanguardias, Últimas Tendencias y Patrimonio Artístico de la Universidad de Sevilla. Sus principales líneas de investigación se centran en el patrimonio cultural, concretamente en el arte sacro y en el estudio de las hermandades y cofradías que existieron en Huelva hasta 1936. Actualmente disfruta de una de las Ayudas para la recualificación del sistema universitario español en la modalidad de “Ayudas Margarita Salas para la formación de jóvenes doctores”, con un contrato de 3 años de investigación en la Universidad de Sevilla, siendo los dos primeros de estancia en la Universidad de Huelva.
Es Licenciado en Historia del Arte. Actualmente cursa estudios de doctorado bajo la tutela del Dr. Luque Teruel. Trabaja como responsable de la Unidad TIC en la Facultad de Geografía e Historia. Su doctorado se centra en la investigación sobre las artes digitales. Ha sido organizador, junto a otros miembros del grupo de investigación, del I Congreso Internacional sobre Artes digitales, cuya temática se basó sobre lo desenfocado (Objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas). Pertenece al grupo de investigación HUM1030: Vanguardias, Últimas Tendencias y Patrimonio Artístico de la Universidad de Sevilla.
El Black Friday tiene su origen en EE. UU. Desde 2013 comienza en España este evento donde se realizan ofertas especiales, pero en realidad fomentan consumos excesivos de artículos que no necesitamos y que tienen un gran impacto (que no nos muestran) en el planeta: deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación del aire y del suelo, extracción de materias primas y alteración del suelo, y disminución de la cantidad y calidad del agua. El consumismo es la combinación de factores perfecta para acelerar aún más la crisis climática actual y la pérdida de biodiversidad. (Greenpeace, 2021).
Resulta curioso que siendo Las Fallas una fiesta de la Comunidad Valenciana, la escultura sobre la agenda propia de VOX se quisiera quemar en Madrid. Noticia que recoge Europa Press. (Europa Press, 10 de octubre de 2021).
Video del partido político VOX en España acerca de su propia Agenda 2030. (Youtube, 2021).
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Un museo es una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos.
Los artistas destacados incluyen al artista gastronómico neoyorquino Foodmasku, la música y fundadora de Code Green Inna Modja, el artista digital y arquitecto Marco Conti Sikic y la ilustradora venezolana Alejandra Herrera. La selección de artistas de este año y 2022 puede verse en la web: (Unite to act 4 SDGs, 2022).
Repensar las políticas para la creatividad. Plantear la cultura como un bien público global. UNESCO, 2022.

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Universidad Distrital Francisco José de Caldas
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