Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder

Colonial and colonizing condition of the arts in the colonial heterarchy of power

Condição colonial e colonizadora das artes na heterarquia colonial do poder

Autores/as

Palabras clave:

editorial (pt).

Palabras clave:

editorial (es).

Palabras clave:

editorial (en).

Referencias

Castro-Gómez, S. (2014). Descolonizar las artes: una genealogía del modelo universidad-empresa en Colombia. In U. J. T. L. A. d. Bogotá (Ed.), Creación, pedagogías y políticas del conocimiento. Segundo Encuentro. Bogotá: Universidad Jorge Tadeo Lozado / Alcaldía de Bogotá.

Chaparro Cardozo, S. Y., Chaparro Cardozo, E., & Prieto Acevedo, E. A. (2018). El arte en un acto sensible: El niño en procesos creativos. Calle 14 Revista De investigación En El Campo Del Arte, 13(23), 186-196. https://doi.org/10.14483/21450706.12998

Gómez, P. P. (2019). La investigación creación: pensando lo relacional y diferencial. Calle 14 Revista de investigación en el campo del arte, 14(26). https://doi.org/10.14483/21450706.15001

Gómez, P. P. (2019). Para decolonizar las geopolíticas del sentir. Estudios Artísticos, 5(7), 154-156. https://doi.org/10.14483/25009311.14984

Cómo citar

APA

Gómez, P. P. (2021). Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder . Calle 14 revista de investigación en el campo del arte, 16(29), 10–13. https://doi.org/10.14483/21450706.17465

ACM

[1]
Gómez, P.P. 2021. Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder . Calle 14 revista de investigación en el campo del arte. 16, 29 (ene. 2021), 10–13. DOI:https://doi.org/10.14483/21450706.17465.

ACS

(1)
Gómez, P. P. Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder . calle 14 rev. investig. campo arte 2021, 16, 10-13.

ABNT

GÓMEZ, P. P. Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder . Calle 14 revista de investigación en el campo del arte, [S. l.], v. 16, n. 29, p. 10–13, 2021. DOI: 10.14483/21450706.17465. Disponível em: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/c14/article/view/17465. Acesso em: 2 dic. 2021.

Chicago

Gómez, Pedro Pablo. 2021. «Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder ». Calle 14 revista de investigación en el campo del arte 16 (29):10-13. https://doi.org/10.14483/21450706.17465.

Harvard

Gómez, P. P. (2021) «Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder », Calle 14 revista de investigación en el campo del arte, 16(29), pp. 10–13. doi: 10.14483/21450706.17465.

IEEE

[1]
P. P. Gómez, «Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder », calle 14 rev. investig. campo arte, vol. 16, n.º 29, pp. 10–13, ene. 2021.

MLA

Gómez, P. P. «Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder ». Calle 14 revista de investigación en el campo del arte, vol. 16, n.º 29, enero de 2021, pp. 10-13, doi:10.14483/21450706.17465.

Turabian

Gómez, Pedro Pablo. «Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder ». Calle 14 revista de investigación en el campo del arte 16, no. 29 (enero 1, 2021): 10–13. Accedido diciembre 2, 2021. https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/c14/article/view/17465.

Vancouver

1.
Gómez PP. Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder . calle 14 rev. investig. campo arte [Internet]. 1 de enero de 2021 [citado 2 de diciembre de 2021];16(29):10-3. Disponible en: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/c14/article/view/17465

Descargar cita

Visitas

426

Dimensions


PlumX


Descargas

Los datos de descargas todavía no están disponibles.
Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder

Condición colonial y colonizadora de las artes en la heterarquía colonial del poder

Pedro Pablo Gómez Moreno
Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Colombia



Resumen: Cuando en el año 2007 iniciábamos la aventura de crear una nueva revista denominada Calle14: revista de investigación en el campo del arte, éramos conscientes de que el campo de las artes nunca había gozado de una completa autonomía y, por el contrario, para bien o para mal, ha estado atravesado y condicionado por las fuerzas de otros campos sociales y por jerarquías en las que se manifiesta históricamente el poder global. Al mismo tiempo, se empezaba a hablar sobre las potencialidades epistémicas, éticas y políticas de la creación artística, y la necesidad de establecer un diálogo en nuevos términos con la investigación científica, sus metodologías, sus lógicas y hasta sus formatos de elaboración de proyectos, así como con los criterios estatales para la valoración de la producción artística. En ese contexto, desde varias Facultades de Artes, reunidas desde el año 2004 en la Asociación Colombiana de Facultades de Artes, ACOFARTES, se empezaba a adoptar la investigación-creación como la categoría que haría posible el mencionado diálogo con las ciencias y, al mismo tiempo, el desenganche epistémico de las mismas, para re-posicionar las artes como modo legítimo de creación de conocimientos sensibles.

Cuando en el año 2007 iniciábamos la aventura de crear una nueva revista denominada Calle14: revista de investigación en el campo del arte, éramos conscientes de que el campo de las artes nunca había gozado de una completa autonomía y, por el contrario, para bien o para mal, ha estado atravesado y condicionado por las fuerzas de otros campos sociales y por jerarquías en las que se manifiesta históricamente el poder global. Al mismo tiempo, se empezaba a hablar sobre las potencialidades epistémicas, éticas y políticas de la creación artística, y la necesidad de establecer un diálogo en nuevos términos con la investigación científica, sus metodologías, sus lógicas y hasta sus formatos de elaboración de proyectos, así como con los criterios estatales para la valoración de la producción artística. En ese contexto, desde varias Facultades de Artes, reunidas desde el año 2004 en la Asociación Colombiana de Facultades de Artes, ACOFARTES, se empezaba a adoptar la investigación-creación como la categoría que haría posible el mencionado diálogo con las ciencias y, al mismo tiempo, el desenganche epistémico de las mismas, para reposicionar las artes como modo legítimo de creación de conocimientos sensibles.

Pero fue el pensamiento decolonial, con su análisis del poder, el saber y el ser, el que nos permitió darnos cuenta de que, en la modernidad, las artes —lo mismo que la clase burguesa que las creó y que la etnia criollo-mestiza que las adoptó en América Latina — eran al mismo tiempo colonizadas y colonizadoras. Esto quiere decir que las artes son colonizadas (racializadas y generizadas) por otras jerarquías, entre ellas la de la episteme de las ciencias duras y blancas. Pero, en su posicionamiento e intento de ascenso, colonizan a su vez otros haceres como la artesanía y la producción mecanizada, reduciendo el amplio espectro de lo sensible a un exclusivo compartimento de creación simbólica e ideológicamente plagado de fronteras.

Por lo anterior, se hacen necesarias y urgentes dos operaciones decoloniales complementarias: que las artes salgan de su condición colonial y que cesen de colonizar los demás haceres sensibles.

En el primer caso, la investigación-creación es clave para abordar el problema de la descolonización de las artes, que puede ser pensada desde una perspectiva global o desde un lugar preciso como Colombia. El filósofo y genealogista colombiano Santiago Castro-Gómez (2014) nos recuerda que las artes han sido colonizadas históricamente en Colombia (y por analogía podríamos decir que de manera similar lo han sido en América Latina). Organizadas en el trívium y cuadrivium, las artes fueron colonizadas en la universidad colonial de la Nueva Granada por la teología. En el siglo XVIII, ya en una universidad sometida al control del Estado imperial y sus objetivos de desarrollo económico, las artes liberales ceden el lugar a los oficios mecánicos, que son colonizados a su vez por la ciencia físico-matemática. A finales del siglo XIX, ahora no como artes y oficios, sino como Bellas Artes, las artes configuran una de las facultades de la Universidad Nacional de Colombia, como instrumento de un proyecto civilizador y un relato de nación. En la actualidad, insertas en la institución universitaria, las artes se mantienen subordinadas frente a las ciencias “duras”, impelidas a considerar las ciencias como modelos de su quehacer, a investigar, elaborar y circular artículos en revistas científicas, indexadas y clasificadas. Además, las artes se ven conminadas para que lleguen a ser rentables, como pasa con las ciencias aplicadas en el contexto de la denominada “sociedad del conocimiento”. Y actualmente, en el contexto de la economía neoliberal, las artes ven una rápida reducción de los apoyos del Estado, el cual les presenta como alternativa entrar en la lógica del auto-sostenimiento y de la denominada Economía naranja, que abarca todas las actividades que desarrollan el talento creativo y las condiciona a fines comerciales.

Así, las artes requieren descolonizarse para dejar de ser vigiladas por una “razón de Estado”, la cual a su vez sucumbe ante la lógica del mercado, en clara actitud re-occidentalizante, entendida como el intento de mantener la verdad de occidente, el neoliberalismo y el euro-anglo-centrismo, como único criterio de validez universal.

Esto perpetúa las técnicas neoliberales de gobierno que se hallan en los programas de desarrollo y a su vez redundan en programas estatales de ciencia, tecnología, innovación e industrias creativas.

La descolonización de las artes, si es que es posible, pasa por el diálogo entre las artes colonizadas con las ciencias sociales, también colonizadas por el logos de las ciencias naturales, y las prácticas artísticas culturales, también colonizadas, por la estética de las artes. Estos diálogos, si son horizontales, harán visible que la vigilancia por parte de un Estado soberano, garante de la verdad, sobre las ciencias, las artes y la producción simbólica y cultural es contradictoria con el carácter democrático del Estado mismo. Por el contrario, la diversalidad de la investigación, y la decolonialidad de unos conocimientos sobre otros no es otra cosa que democratización efectiva de una sociedad para la que no hay una única forma de responder a las necesidades sociales, y tampoco una única forma de entender cuáles son los conocimientos que ella debe producir, enseñar y aprender.

En el segundo caso, o la segunda operación complementaria consiste en descolonizar la aesthesis, abriendo las fronteras levantadas por la estética, la teoría y la historia del arte, para lograr la visibilización y el reconocimiento de la capacidad creadora de los seres humanos y de la naturaleza más allá de los campos de la ciencia y el arte.

Esta tarea es otro despliegue de la investigación-creación, mediante el diálogo entre artistas, científicos, artesanos y hacedores en general. Para tal fin, se debe tener en cuenta que la matriz colonial del poder en la modernidad se reproduce espacial y temporalmente en una serie de jerarquías, que juntas conforman la heterarquía de la colonialidad del poder.

Para nosotros, la heterarquía es un conjunto de jerarquías en el que se conjugan las distintas dimensiones de la actividad humana, desde las relaciones entre estados, hasta las relaciones entre personas, saberes, haceres e instituciones. En esa interacción de jerarquías es posible ver cómo la ciencia es colonizada históricamente por el poder imperial, el poder estatal y finalmente por el poder empresarial y el neoliberalismo económicos. En otra jerarquía, el conocimiento científico, como capacidad creadora de la ciencia, coloniza al arte (como subordinación de la estética a la epistemología, de la poiesis a la objetividad, del sentimiento a la razón), facilitando su control por parte de la colonialidad del conocimiento.

En otras palabras, la creación científica, en tanto investigación, coloniza a la creación artística en tanto creación no-científica. En un siguiente nivel, el arte coloniza a las artes manuales; en su diferenciación las constituye como tales, como los haceres y sentires no-artísticos que se realizan en el campo de la cultura no-letrada, en la “ciudad real”, de la que nos habló el teórico Ángel Rama (1998).

Esto último se entiende como la subordinación del hacer repetitivo al hacer original, subordinación mediada por la estética, reducida a filosofía del arte moderno occidental que en la constitución de su objeto destituye los demás haceres aesthésicos que no habitan la casa de lo bello occidental. Huelga decir que ese despliegue de la matriz colonial del poder implica, al mismo tiempo, la clasificación social y la jerarquización de las personas que ejercen cada una de las actividades nombradas, en una operación en la que la división internacional del trabajo se complementa con la colonialidad del conocimiento, del ser y del sentir, lasubjetividad y la autoridad.

En consecuencia, el potencial de la creación aesthésica es enorme, pues al descolonizar el mundo de lo vivo (lo sensible y lo sintiente) se libera la capacidad creadora de la mayoría de seres humanos, hacedores, pero no artistas eurocéntricos. Es más, se libera también a la naturaleza de la opresión del antropocentrismo para que la vida pueda florecer de otros modos. Es más, al liberar las aesthesis y a la naturaleza, la verdaderamente creadora sería la naturaleza o pachamama que procrea a todos los creadores, distribuyendo las potencias creativas para la conservación de la vida, y no tanto creando genios para dar reglas al arte a través de capacidades inexplicables y de discursos esotéricos que ocultan las operaciones de la colonialidad.

En Calle14 trabajamos para hacer visibles los trabajos de creadores e investigadores que apuntan al horizonte decolonial que acabamos de esbozar.

Referencias

Castro-Gómez, S. (2014). Descolonizar las artes: una genealogía del modelo universidad-empresa en Colombia. In U. J. T. L. A. d. Bogotá (Ed.), Creación, pedagogías y políticas del conocimiento. Segundo Encuentro. Bogotá: Universidad Jorge Tadeo Lozado / Alcaldía de Bogotá.

Chaparro Cardozo, S. Y., Chaparro Cardozo, E., & Prieto Acevedo, E. A. (2018). El arte en un acto sensible: El niño en procesos creativos. Calle 14 Revista De investigación En El Campo Del Arte, 13(23), 186-196. https://doi.org/10.14483/21450706.12998

Gómez, P. P. (2019). La investigación creación: pensando lo relacional y diferencial. Calle 14 Revista de investigación en el campo del arte, 14(26). https://doi.org/10.14483/21450706.15001

Gómez, P. P. (2019). Para decolonizar las geopolíticas del sentir. Estudios Artísticos, 5(7), 154-156. https://doi.org/10.14483/25009311.14984

 

Resumen

Cuando en el año 2007 iniciábamos la aventura de crear una nueva revista denominada Calle14: revista de investigación en el campo del arte, éramos conscientes de que el campo de las artes nunca había gozado de una completa autonomía y, por el contrario, para bien o para mal, ha estado atravesado y condicionado por las fuerzas de otros campos sociales y por jerarquías en las que se manifiesta históricamente el poder global. Al mismo tiempo, se empezaba a hablar sobre las potencialidades epistémicas, éticas y políticas de la creación artística, y la necesidad de establecer un diálogo en nuevos términos con la investigación científica, sus metodologías, sus lógicas y hasta sus formatos de elaboración de proyectos, así como con los criterios estatales para la valoración de la producción artística. En ese contexto, desde varias Facultades de Artes, reunidas desde el año 2004 en la Asociación Colombiana de Facultades de Artes, ACOFARTES, se empezaba a adoptar la investigación-creación como la categoría que haría posible el mencionado diálogo con las ciencias y, al mismo tiempo, el desenganche epistémico de las mismas, para re-posicionar las artes como modo legítimo de creación de conocimientos sensibles.

Cuando en el año 2007 iniciábamos la aventura de crear una nueva revista denominada Calle14: revista de investigación en el campo del arte, éramos conscientes de que el campo de las artes nunca había gozado de una completa autonomía y, por el contrario, para bien o para mal, ha estado atravesado y condicionado por las fuerzas de otros campos sociales y por jerarquías en las que se manifiesta históricamente el poder global. Al mismo tiempo, se empezaba a hablar sobre las potencialidades epistémicas, éticas y políticas de la creación artística, y la necesidad de establecer un diálogo en nuevos términos con la investigación científica, sus metodologías, sus lógicas y hasta sus formatos de elaboración de proyectos, así como con los criterios estatales para la valoración de la producción artística. En ese contexto, desde varias Facultades de Artes, reunidas desde el año 2004 en la Asociación Colombiana de Facultades de Artes, ACOFARTES, se empezaba a adoptar la investigación-creación como la categoría que haría posible el mencionado diálogo con las ciencias y, al mismo tiempo, el desenganche epistémico de las mismas, para reposicionar las artes como modo legítimo de creación de conocimientos sensibles.

Pero fue el pensamiento decolonial, con su análisis del poder, el saber y el ser, el que nos permitió darnos cuenta de que, en la modernidad, las artes —lo mismo que la clase burguesa que las creó y que la etnia criollo-mestiza que las adoptó en América Latina — eran al mismo tiempo colonizadas y colonizadoras. Esto quiere decir que las artes son colonizadas (racializadas y generizadas) por otras jerarquías, entre ellas la de la episteme de las ciencias duras y blancas. Pero, en su posicionamiento e intento de ascenso, colonizan a su vez otros haceres como la artesanía y la producción mecanizada, reduciendo el amplio espectro de lo sensible a un exclusivo compartimento de creación simbólica e ideológicamente plagado de fronteras.

Por lo anterior, se hacen necesarias y urgentes dos operaciones decoloniales complementarias: que las artes salgan de su condición colonial y que cesen de colonizar los demás haceres sensibles.

En el primer caso, la investigación-creación es clave para abordar el problema de la descolonización de las artes, que puede ser pensada desde una perspectiva global o desde un lugar preciso como Colombia. El filósofo y genealogista colombiano Santiago Castro-Gómez (2014) nos recuerda que las artes han sido colonizadas históricamente en Colombia (y por analogía podríamos decir que de manera similar lo han sido en América Latina). Organizadas en el trívium y cuadrivium, las artes fueron colonizadas en la universidad colonial de la Nueva Granada por la teología. En el siglo XVIII, ya en una universidad sometida al control del Estado imperial y sus objetivos de desarrollo económico, las artes liberales ceden el lugar a los oficios mecánicos, que son colonizados a su vez por la ciencia físico-matemática. A finales del siglo XIX, ahora no como artes y oficios, sino como Bellas Artes, las artes configuran una de las facultades de la Universidad Nacional de Colombia, como instrumento de un proyecto civilizador y un relato de nación. En la actualidad, insertas en la institución universitaria, las artes se mantienen subordinadas frente a las ciencias “duras”, impelidas a considerar las ciencias como modelos de su quehacer, a investigar, elaborar y circular artículos en revistas científicas, indexadas y clasificadas. Además, las artes se ven conminadas para que lleguen a ser rentables, como pasa con las ciencias aplicadas en el contexto de la denominada “sociedad del conocimiento”. Y actualmente, en el contexto de la economía neoliberal, las artes ven una rápida reducción de los apoyos del Estado, el cual les presenta como alternativa entrar en la lógica del auto-sostenimiento y de la denominada Economía naranja, que abarca todas las actividades que desarrollan el talento creativo y las condiciona a fines comerciales.

Así, las artes requieren descolonizarse para dejar de ser vigiladas por una “razón de Estado”, la cual a su vez sucumbe ante la lógica del mercado, en clara actitud re-occidentalizante, entendida como el intento de mantener la verdad de occidente, el neoliberalismo y el euro-anglo-centrismo, como único criterio de validez universal.

Esto perpetúa las técnicas neoliberales de gobierno que se hallan en los programas de desarrollo y a su vez redundan en programas estatales de ciencia, tecnología, innovación e industrias creativas.

La descolonización de las artes, si es que es posible, pasa por el diálogo entre las artes colonizadas con las ciencias sociales, también colonizadas por el logos de las ciencias naturales, y las prácticas artísticas culturales, también colonizadas, por la estética de las artes. Estos diálogos, si son horizontales, harán visible que la vigilancia por parte de un Estado soberano, garante de la verdad, sobre las ciencias, las artes y la producción simbólica y cultural es contradictoria con el carácter democrático del Estado mismo. Por el contrario, la diversalidad de la investigación, y la decolonialidad de unos conocimientos sobre otros no es otra cosa que democratización efectiva de una sociedad para la que no hay una única forma de responder a las necesidades sociales, y tampoco una única forma de entender cuáles son los conocimientos que ella debe producir, enseñar y aprender.

En el segundo caso, o la segunda operación complementaria consiste en descolonizar la aesthesis, abriendo las fronteras levantadas por la estética, la teoría y la historia del arte, para lograr la visibilización y el reconocimiento de la capacidad creadora de los seres humanos y de la naturaleza más allá de los campos de la ciencia y el arte.

Esta tarea es otro despliegue de la investigación-creación, mediante el diálogo entre artistas, científicos, artesanos y hacedores en general. Para tal fin, se debe tener en cuenta que la matriz colonial del poder en la modernidad se reproduce espacial y temporalmente en una serie de jerarquías, que juntas conforman la heterarquía de la colonialidad del poder.

Para nosotros, la heterarquía es un conjunto de jerarquías en el que se conjugan las distintas dimensiones de la actividad humana, desde las relaciones entre estados, hasta las relaciones entre personas, saberes, haceres e instituciones. En esa interacción de jerarquías es posible ver cómo la ciencia es colonizada históricamente por el poder imperial, el poder estatal y finalmente por el poder empresarial y el neoliberalismo económicos. En otra jerarquía, el conocimiento científico, como capacidad creadora de la ciencia, coloniza al arte (como subordinación de la estética a la epistemología, de la poiesis a la objetividad, del sentimiento a la razón), facilitando su control por parte de la colonialidad del conocimiento.

En otras palabras, la creación científica, en tanto investigación, coloniza a la creación artística en tanto creación no-científica. En un siguiente nivel, el arte coloniza a las artes manuales; en su diferenciación las constituye como tales, como los haceres y sentires no-artísticos que se realizan en el campo de la cultura no-letrada, en la “ciudad real”, de la que nos habló el teórico Ángel Rama (1998).

Esto último se entiende como la subordinación del hacer repetitivo al hacer original, subordinación mediada por la estética, reducida a filosofía del arte moderno occidental que en la constitución de su objeto destituye los demás haceres aesthésicos que no habitan la casa de lo bello occidental. Huelga decir que ese despliegue de la matriz colonial del poder implica, al mismo tiempo, la clasificación social y la jerarquización de las personas que ejercen cada una de las actividades nombradas, en una operación en la que la división internacional del trabajo se complementa con la colonialidad del conocimiento, del ser y del sentir, lasubjetividad y la autoridad.

En consecuencia, el potencial de la creación aesthésica es enorme, pues al descolonizar el mundo de lo vivo (lo sensible y lo sintiente) se libera la capacidad creadora de la mayoría de seres humanos, hacedores, pero no artistas eurocéntricos. Es más, se libera también a la naturaleza de la opresión del antropocentrismo para que la vida pueda florecer de otros modos. Es más, al liberar las aesthesis y a la naturaleza, la verdaderamente creadora sería la naturaleza o pachamama que procrea a todos los creadores, distribuyendo las potencias creativas para la conservación de la vida, y no tanto creando genios para dar reglas al arte a través de capacidades inexplicables y de discursos esotéricos que ocultan las operaciones de la colonialidad.

En Calle14 trabajamos para hacer visibles los trabajos de creadores e investigadores que apuntan al horizonte decolonial que acabamos de esbozar.

Referencias

Castro-Gómez, S. (2014). Descolonizar las artes: una genealogía del modelo universidad-empresa en Colombia. In U. J. T. L. A. d. Bogotá (Ed.), Creación, pedagogías y políticas del conocimiento. Segundo Encuentro. Bogotá: Universidad Jorge Tadeo Lozado / Alcaldía de Bogotá.

Chaparro Cardozo, S. Y., Chaparro Cardozo, E., & Prieto Acevedo, E. A. (2018). El arte en un acto sensible: El niño en procesos creativos. Calle 14 Revista De investigación En El Campo Del Arte, 13(23), 186-196. https://doi.org/10.14483/21450706.12998

Gómez, P. P. (2019). La investigación creación: pensando lo relacional y diferencial. Calle 14 Revista de investigación en el campo del arte, 14(26). https://doi.org/10.14483/21450706.15001

Gómez, P. P. (2019). Para decolonizar las geopolíticas del sentir. Estudios Artísticos, 5(7), 154-156. https://doi.org/10.14483/25009311.14984

Artículos más leídos del mismo autor/a

1 2 > >>