DOI:

https://doi.org/10.14483/22486798.15984

Publicado:

2020-05-28

Número:

Vol. 25 Núm. 1 (2020): Lenguaje, sociedad y escuela (Ene-Jun)

Sección:

Lenguaje, medios audiovisuales y tecnología

Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes

Mass media speech in Miguel Delibes Awards

Autores/as

Palabras clave:

lengua española, medios de comunicación, lenguaje periodístico, redacción periodística (es).

Palabras clave:

Spanish language, mass media, journalistic language, journalistic writing (en).

Biografía del autor/a

María Monjas Eleta, Universidad de Valladolid

Profesor Ayudante Doctor, Universidad de Valladolid. Su área y subárea de especialización son las Ciencias sociales y jurídicas. Periodismo. Doctora por Universidad de Valladolid, con el título de Tesis: El Patrimonio Cultural y su tratamiento periodístico. Un análisis de la edición regional de El Mundo de Castilla y León y El Norte de Castilla (22/11/2012). Licenciada en Ciencias de la Información, especialidad Periodismo, en la Universidad Pontificia de Salamanca (1991-1996). Máster de Radio de RNE y Universidad Complutense de Madrid (1997-98) y Curso de Aptitud Pedagógica, Universidad de Salamanca (1997).

Investigadora a tiempo completo en el proyecto “La imagen de Castilla y León en la prensa de referencia. Un análisis de las variables que convierten a Castilla y León en noticia en la prensa de difusión nacional (referencia VA013A10-1), financiado por la Junta de Castilla y León. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Valladolid. Investigador principal, Dra. Dña. Salomé Berrocal Gonzalo, y también del proyecto “El infoentretenimiento político en televisión e internet. Formatos, audiencias y consecuencias en la comunicación política española” (Código: CSO2012-34689), financiado por Ministerio de Economía y Competitividad. Proyectos de Investigación Fundamental No orientada (2012). Investigador principal, Dra. Dña. Salomé Berrocal Gonzalo.

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Monjas Eleta, M. (2020). Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes. Enunciación, 25(1), 119–135. https://doi.org/10.14483/22486798.15984

ACM

[1]
Monjas Eleta, M. 2020. Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes. Enunciación. 25, 1 (may 2020), 119–135. DOI:https://doi.org/10.14483/22486798.15984.

ACS

(1)
Monjas Eleta, M. Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes. Enunciación 2020, 25, 119-135.

ABNT

MONJAS ELETA, M. Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes. Enunciación, [S. l.], v. 25, n. 1, p. 119–135, 2020. DOI: 10.14483/22486798.15984. Disponível em: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/15984. Acesso em: 4 dic. 2022.

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Monjas Eleta, María. 2020. «Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes». Enunciación 25 (1):119-35. https://doi.org/10.14483/22486798.15984.

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Monjas Eleta, M. (2020) «Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes», Enunciación, 25(1), pp. 119–135. doi: 10.14483/22486798.15984.

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[1]
M. Monjas Eleta, «Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes», Enunciación, vol. 25, n.º 1, pp. 119–135, may 2020.

MLA

Monjas Eleta, M. «Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes». Enunciación, vol. 25, n.º 1, mayo de 2020, pp. 119-35, doi:10.14483/22486798.15984.

Turabian

Monjas Eleta, María. «Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes». Enunciación 25, no. 1 (mayo 28, 2020): 119–135. Accedido diciembre 4, 2022. https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/15984.

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1.
Monjas Eleta M. Lenguaje de los medios de comunicación en los Premios Miguel Delibes. Enunciación [Internet]. 28 de mayo de 2020 [citado 4 de diciembre de 2022];25(1):119-35. Disponible en: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/15984

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Recibido: 28 de febrero de 2020; Aceptado: 21 de marzo de 2020

Resumen

Este artículo plantea una aproximación a la forma en que los medios de comunicación, concretamente la prensa, abordan su propio tratamiento de la lengua, cómo se afrontan las novedades o desviaciones de la norma, si se utilizan los medios como plataforma de educación lingüística o si se favorece el reconocimiento de la riqueza del español. Para ello se ha seleccionado como corpus de análisis 25 textos de 22 autores galardonados de la categoría de prensa, tanto en papel como digital, con el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes de la Asociación de la Prensa de Valladolid desde su creación en 1996. El análisis de contenido permite obtener datos cuantitativos: el perfil de los autores es mayoritariamente el de periodista; el diario más galardonado es el periódico español de mayor difusión, El País, aunque destaca la presencia de periódicos de Castilla y León, región donde se convoca el premio. La investigación revela que los temas más habituales son los aspectos de corrección lingüística y reflexiones sobre la evolución del idioma. Las conclusiones, en el plano cualitativo, identifican como uno de los elementos centrales de los artículos la tensión, siempre existente en la lengua, entre la norma y las desviaciones o novedades. Esta tensión se presenta con triple visión: la pesimista, de quienes piensan que se deteriora el idioma; la optimista, de los que defienden la fortaleza de la lengua, y la realista, en la que opta por una posición práctica, utilizar la prensa como plataforma de educación lingüística.

Palabras clave

lengua española, medios de comunicación, lenguaje periodístico, redacción periodística.

Abstract

This article presents an approximation to the way the media address the issue of their own language treatment, how they face the news or deviations from the norm, if the media are used as a language education platform or if they promote recognition of the cultural wealth of Spanish language. For it, has been selected as analysis corpus, 25 texts written by 22 authors awarded in press category, both paper and digital, with the National Journalism Miguel Delibes Prize by the Valladolid Press Association, since its creation 1996. Content analysis allows to obtain quantitative data: the profile of the authors is mostly journalist; most awarded journal is El País, that has the greatest press circulation in Spain, although highlights the presence of journals from Castilla y León, the region where the prize is organized. The investigation reveals that the most common themes are the linguistic correction and the reflection about language evolution. Conclusions, in qualitative terms, identify as a central element the tension, always existing, between the norm and the deviation or innovations. This tension is presented in a triple view: the pessimistic from those who think that the language deteriorates; the optimistic from those who defend language strength and the realistic, that opts for a practical position, use the press as a language education platform.

Keywords

Spanish language, mass media, journalistic language, journalistic writing.

Introducción

La influencia de los medios de comunicación en la evolución de la lengua es un fenómeno que resulta indiscutible. Esto ha provocado que se hayan convertido en modelos de autoridad en diferentes ámbitos, también en el de la difusión y formación lingüística (Iglesias, 2003). Por eso, la presente investigación pretende observar cómo los medios de comunicación, concretamente la prensa, muestran su interés por el uso del idioma y los cambios que experimenta.

La investigación toma como base los veinte reconocimientos en la categoría de prensa con el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes que concede la Asociación de la Prensa de Valladolid (APV). El galardón se creó en 1996 a raíz de la celebración en 1994 del Congreso Internacional “Los Cervantes: la hora del español”. El evento concluyó con la firma del titulado Documento de Valladolid, en el que once Premios Cervantes instaban a la protección de la lengua española calificada como el “mayor tesoro que, compartido por una veintena de naciones, permite entenderse a más de 400 millones de personas” y pedían a los medios de comunicación un mayor cuidado en la expresión lingüística debido a su gran influencia (APV, 2016, p. 11).

Este premio es el único galardón periodístico en España cuya temática se centra en el idioma español y los medios de comunicación. Se galardonan los trabajos, individuales o una colección de estos, encuadrados en cualquier género periodístico, escritos en español que hayan sido publicados o emitidos en medios de comunicación impresos, digitales, radio y televisión de todo el territorio nacional [1] .

El nacimiento del premio a finales de los años 1990 coincidió con un periodo de notable interés por la lengua española y su uso en los medios de comunicación desde diferentes instituciones. En abril de 1997 se celebró el I Congreso Internacional de la Lengua Española, en Zacatecas (México), or ganizado por el Instituto Cervantes y la Secretaría de Educación Pública de México. El congreso reunió a más de 300 periodistas, lingüistas, escritores y editores que debatieron sobre el tema. Y de nuevo Valladolid fue la sede del II Congreso Internacional de la Lengua Española promovido por la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, en 2001, con dos ejes: la dimensión económica de la lengua castellana y su incorporación a la sociedad de la información.

El estudio parte de una serie de preguntas de investigación que permiten concretar la forma en que los medios abordan este tema. ¿Son los medios de comunicación conscientes de su responsabilidad en el proceso de evolución de la lengua?, ¿se utilizan los medios de comunicación como plataforma de educación lingüística?, ¿cómo aborda la prensa los cambios, novedades y desviaciones de la norma en el idioma?, ¿favorecen los medios de comunicación el reconocimiento del español como una fuente de riqueza cultural?

El lenguaje periodístico

La definición de lenguaje periodístico es objeto de debate entre los especialistas, principalmente por su consideración o no como un lenguaje especial o sectorial. Guerrero Salazar y Núñez Cabezas (2002), tomando como referencia a Lázaro Carreter, Rodríguez Díez y Diezhandino Nieto, lo definen como “un lenguaje sectorial dentro de la variedad de los lenguajes especiales” (p. 19). Consideran que se trata de un lenguaje propio de un grupo de profesionales, los periodistas, pero que no tiene una finalidad críptica como otros lenguajes especiales como la jerga o el argot, y que tampoco requiere de una formación específica para ser comprendido.

Sin embargo, otros autores rechazan esta consideración de lenguaje especial. Milagros Aleza (2006), basándose en Lázaro Carreter, alerta de la necesidad de evitar que el lenguaje periodístico se convierta en una lengua especial “y deje de ser, lo

que realmente es, un lenguaje general común a los miembros de una comunidad lingüística” (p. 27).

Por su parte Javier Vellón (2013) plantea una caracterización del lenguaje periodístico a partir del concepto de nido de lenguajes que señala la dificultad de establecer parámetros que delimiten la especificidad del lenguaje periodístico. Considera que un posible código lingüístico especial del lenguaje periodístico abarcaría un número tan importante de subcódigos, que haría muy difícil establecer un código de forma unitaria.

El lenguaje periodístico, por tanto, incluye elementos propios de otros registros, que Guerrero y Salazar (2002) consideran contaminaciones con otros lenguajes, principalmente el administrativo, el político o el coloquial. Las contaminaciones con el lenguaje administrativo se observan en las estructuras que retardan la frase, el abuso de tecnicismos y términos abstractos y el uso incorrecto de los gerundios. También las hay del lenguaje coloquial, principalmente en los medios audiovisuales, como son la utilización de frases hechas, abuso de muletillas, elipsis, anacolutos o diminutivos, entre otras.

La principal contaminación del lenguaje periodístico se da por su relación con el lenguaje político porque “nadie habla como un periodista o como un político si no está ejerciendo esta profesión” (Guerrero y Salazar, 2002, p. 25). De este lenguaje especial, los medios de comunicación toman tecnicismos y extranjerismos, alargamiento de palabras, eufemismos, expresiones redundantes, mal uso de las preposiciones y ampulosidad en la expresión o perífrasis.

Martínez Albertos (1992) define el lenguaje periodístico como un “lenguaje no-literal, próximo a las hablas coloquiales de los sectores cultos de una determinada comunidad de hablantes que en sus manifestaciones habituales se apoya de modo cuantitativamente importante en oraciones de construcción nominal” (p.189). Para este autor, el lenguaje periodístico es no-literal, puesto que sus objetivos son la eficacia y la economía expresiva y no la calidad estética, aunque también la posea.

Además, señala que el requisito es la corrección lingüística presente en el nivel culto del habla y entiende el concepto de coloquial en el sentido de que “el periodista debe escribir no como quien escribe sino como quien está hablando” (p. 191).

Esta definición del lenguaje periodístico remite al concepto de español estándar o lengua general culta, que se define en el Diccionario panhispánico de dudas como:

[...] la lengua que todos empleamos, o aspiramos a emplear, cuando sentimos la necesidad de expresarnos con corrección; la lengua que se enseña en las escuelas; la que, con mayor o menor acierto, utilizamos al hablar en público o emplean los medios de comunicación; la lengua de los ensayos y de los libros científicos y técnicos. (RAE y AALE, 2005)

Chillón rechaza la existencia de un concepto único de lenguaje periodístico y defiende que se trata de diversos estilos que se relacionan, tanto con los géneros y subgéneros periodísticos, como con la propia forma de expresión del autor (2011). La interrelación entre lenguaje y estilo periodístico también se refleja en los manuales de redacción periodística; en su caso, Martínez (1992) señala tres modalidades del lenguaje periodístico: estilo informativo, de solicitación de opinión y ameno. Además, alerta de la confusión entre el estilo periodístico y el informativo porque el lenguaje periodístico es un código al servicio de fines informativos del que se derivan sus rasgos diferenciales.

Otras definiciones del lenguaje periodístico ponen el acento en el canal de comunicación. Armentia y Caminos (2009) lo definen como “un sistema de signos ordenados de acuerdo con unas normas sintácticas y combinatorias para construir mensajes que serán difundidos a través de los medios de comunicación” (p. 75). Uno de sus rasgos característicos es también la expectativa de destinatario (Martínez, 1992, p. 188), ya que el periodista debe contar una historia al público de una forma eficaz, que capte la atención de los lectores (Armentia y Caminos, 2009). Por su parte, Martínez (1992) insiste en que conseguir con la mayor brevedad la máxima comprensión del mensaje por parte del receptor es una de las características básicas de aquel.

La expectativa de destinatario junto con la tradición de la época y la personalidad del autor son algunos de los elementos que contribuyen a la evolución del lenguaje periodístico que, como cualquier otro lenguaje, no es estático, sino que está sometido a cambios (Armentia y Caminos, 2009).

Metodología

Esta investigación tomó como corpus de análisis los textos premiados con el Miguel Delibes de Periodismo de la APV desde 1996 hasta 2019, que fueron publicados en prensa, tanto en papel como digital. Quedaron fuera del estudio los dos galardones que premiaron trabajos radiofónicos: en 2013 Iñaki Gabilondo por el programa La lengua que nos une, en la Cadena Ser, y en 2015, Pepa Fernández por No es un día cualquiera, en Radio Nacional de España, debido a las importantes diferencias entre ambos formatos, el textual y el radiofónico [2] .

La selección de la muestra a analizar también tuvo en cuenta que algunos de los galardones se concedieron a una serie de textos. Es el caso del premio concedido a Javier Marías, en 2003, por dos artículos consecutivos en el suplemento El País Semanal. En este se publicaron los tres artículos premiados de Martín Caparrós (2016a, 2016b), aunque no constituían una serie en sí misma, pero se agrupan por el tema. Uno de los conjuntos de artículos más largos es el de Andrés Trapiello, que se publicó en La Vanguardia diariamente a lo largo de un año, pero se ha analizado únicamente el primero que incluye la presentación y un conjun to de palabras y que se incluyó en la antología de la Asociación de la Prensa de Valladolid. Este fue el mismo caso de la filóloga María Ángeles Sastre, del que se ha seleccionado solo uno de los textos que publicó en la sección “Uso y norma del castellano”, en El Norte de Castilla. Otra de las series que ha recibido el premio ha sido “Relatos ortográficos”, de la filóloga Mariángeles García, que comenzó a publicar en la revista Yorokubu desde 2013, del que se ha seleccionado uno de los textos de 2017. La muestra final de análisis está compuesta por 25 textos de 22 ediciones del premio.

La principal fuente para la recopilación de los artículos fue el libro editado por la propia Asociación de la Prensa de Valladolid en 2016, en el que se recogen todos los textos galardonados con el premio en su vigésimo aniversario. Además, se consultaron las antologías de artículos de prensa en las que algunos autores recogieron los textos galardonados. Este fue el caso de Andrés Trapiello que editó un libro con el mismo título que el artículo premiado, El arca de las palabras (2006), en el que recoge su revisión personal del diccionario al que la metáfora del título identifica como el refugio de la lengua. La serie de artículos fue publicada en La Vanguardia, entre el 23 de abril de 2004 y el 23 de abril de 2005 con motivo del IV Centenario de El Quijote. También Javier Marías eligió el título del artículo galardonado El oficio de oír llover (2005) para la antología de sus textos publicados en la revista dominical El País Semanal, entre el 16 de febrero de 2003 y el 6 de febrero de 2005 (Marías, 2005, p. 13) con el que destaca la necesidad de escuchar por parte de quienes ejercen el periodismo. Una de las últimas galardonadas Mariángeles García, también publicó una antología de 50 de sus Relatos ortográficos. Cómo echarle cuento a la norma lingüística (2018) que remite a sus explicaciones sobre la corrección a través de relatos y situaciones cotidianas cargadas de humor. Además, se han recogido los textos disponibles en las hemerotecas digitales de los medios en que fueron publicados.

La elección de la metodología de investigación partió de la consideración de este trabajo como un estudio exploratorio que permitiera aproximarse a la forma en que la prensa aborda su propio tratamiento del lenguaje a partir de un corpus muy variado. La metodología seleccionada fue el análisis de contenido entendido como un procedimiento interpretativo de un producto comunicativo, en este caso textos, que permite obtener datos cuantitativos o estadísticos, pero también cualitativos mediante la combinación de categorías (Piñuel, 2002). Las categorías seleccionadas para su registro y cuantificación consideraron desde lo más externo y formal (lo cuantitativo y cualitativo siempre medible) a lo más conceptual, los actores, los conceptos vertidos, etc. (Yelo, 2002).

Tomando como referencia esta visión del análisis de contenido, se asumió una metodología híbrida de investigación que combinara la recolección de datos cuantitativos y cualitativos, y su análisis en interpretación para obtener una comprensión profunda (Creswell y Plano, 2007, Molina-Azorín, 2012). Se ha optado por un diseño explicativo de la metodología en dos etapas (Creswell y Plano Clark, 2007). En primer lugar, el análisis de contenido permitió la obtención de datos cuantitativos mediante la aplicación de la ficha de análisis que se expone a continuación a los textos que constituyeron la muestra. La segunda fase se centró en el análisis cualitativo que se orienta a describir y profundizar en las categorías definidas en la búsqueda de una comprensión más amplia del objeto de estudio (Guerrero Bejarano, 2016).

La ficha de análisis elaborada para este estudio incluyó seis variables:

a. Las primeras cuatro permitieron identifi-

car el texto por el año en que fue galardonado, el nombre del autor, el título del texto y el medio en el que fue publicado. Gracias a esta última condición se obtuvieron datos cuantitativos sobre cuál ha sido el medio más galardonado.

b. La siguiente variable profundizó en el estudio del perfil del autor para el que se han definido, a su vez, tres variables independientes: si era un periodista, escritor o filólogo, señalando en todos los casos el perfil principal, aunque en algunos casos sea doble.

c. La última variable fue la referida a los artículosque, aunque centrada en la lengua en losmedios de comunicación tal y como requieren lasbases del premio, aborda diversos aspectos. Para ladefinición de las variables independientes relativasal tema de los textos, se partió de cinco frentes quedefine el profesor Jesús Castañón (1998, citado porIglesias, 2003, p. 392) respecto a la formación lingüísticade los periodistas, que son:

  • esponsabilidad individual del periodista ante la pureza idiomática, unidad y conciencia de su importancia para el desarrollo profesional de su trabajo.

  • Corrección lingüística de textos. Ello exige un pacto entre periodistas y académicos para poner las convicciones académicas, periodísticas y docentes al servicio de la unidad idiomática.

  • Estudio reflexivo del español. La unidad idiomática como infraestructura económica y el pacto del dominio del español.

  • Redacción y aspectos estrictamente lingüísticos como corregir el déficit de sintaxis, coherencia de ideas, orden, uso reflexivo de estructuras y el buen manejo de los géneros y la retórica.

  • Pasión por la propia lengua.

En el análisis del tema de los artículos premiados con el Delibes se seleccionaron tres de estos aspectos mencionados por Castañón, los enumerados en primera, cuarta y quinta posición, por ser los más susceptibles de tratamiento en el formato de un texto periodístico. Por tanto, las variables temáticas definidas han sido: i) responsabilidad del periodista en el uso de la lengua; ii) corrección lingüística y evolución del idioma, y iii) pasión por la propia lengua.

La ficha de análisis no incluyó la variable de género periodístico ya que, en todos los casos, los textos premiados se enmarcaron en el género artículo de opinión.

Resultados

Publicaciones y autores galardonados

El periódico más premiado fue El País, con cinco artículos galardonados publicados en las páginas del diario (20 %), a los que se sumaron los cinco artículos aparecidos en el suplemento dominical El País Semanal (20 %); esto supone que la cabecera de Prisa ha sido galardonada en un 40 % de las ocasiones. Le siguieron ABC . El Norte de Castilla, con tres premios cada uno (12 %), y La Vanguardia y Diario de Valladolid El Mundo completaron la lista con dos textos premiados (8 %). Un premio (4 %) obtuvo textos que aparecieron en el suplemento El Cultural de El Mundo, La Tribuna de Canarias, Eldiario.es, Yorokubu . Archiletras.

El perfil mayoritario de entre los 22 autores premiados fue el de periodista (68,2 %, 15 autores) seguido de los filólogos (22,7 %, 5 galardonados) y por último los escritores (9,1 %, 2 autores). Algunos de los galardonados tienen un doble perfil. Por ejemplo, periodista y escritor, como el caso de José Jiménez Lozano y Juan José Millás. También se encontró un doble perfil que combina el periodismo y la filología, por ejemplo, Magí Camps. Hubo otros premiados, como Ignacio Camacho, que han desarrollado su trayectoria profesional en el periodismo desde una formación filológica.

Tema de los textos

El eje temático que agrupó un mayor número de textos es el definido como corrección lingüística y evolución del idioma, en el que se identifican y corrigen errores de uso del idioma en los medios de comunicación gramaticales como de vocabulario, neologismos o anglicismos, y también se identifican los problemas o dificultades de la lengua en evolución ante los cambios tecnológicos y socia les. En este grupo hay un total de once textos que suponen un 44 % del total.

El segundo eje temático, la responsabilidad del periodista en el uso del idioma, se abordó en siete artículos, 38 % del total, que centraron su exposición en la necesidad genérica de un mayor cuidado del idioma en los medios, sin detallar errores gramaticales o de vocabulario. Por último, en el tercer eje temático –pasión por la lengua– se incluyen textos que defienden la riqueza del español a ambos lados del Atlántico, con siete artículos premiados, que representan un 28 % de los 25 artículos analizados.

Corrección lingüística y evolución del idioma

Los errores gramaticales identificados en los medios de comunicación y su corrección fueron el tema central de los once artículos agrupados bajo esta línea temática. Pero también en estos textos los autores reflexionaron sobre la evolución de la lengua y del papel que cumplen los propios medios en los cambios mediante una especie de “retroalimentación: los periodistas se hacen eco de las novedades (son, por tanto, una especie de termómetro gramatical y léxico de una sociedad) y, al mismo tiempo, fomentan y desarrollan en esa sociedad estos fenómenos” (Aleza, 2006, p. 28).

De los once artículos, cinco se centran en diferentes aspectos de la necesaria corrección en el uso del idioma, tanto gramatical como ortográfica o de vocabulario. La corrección gramatical centra los artículos de los filólogos Valentín García Yebra y María Ángeles Sastre. En “Desajustes gramaticales”, Valentín García Yebra presenta una selección de 17 desajustes publicados en distintos medios escritos. El que fuera miembro de la Real Academia de la Lengua comienza haciendo referencia a su obra El buen uso de las palabras (2003), en la que dedica espacio para corregir impropiedades sintácticas como las que enumera. Se trata principalmente de errores de concordancia de género y número con algunos ejemplos que resultan sorprendentes y hasta divertidos. Por ejemplo, los derivados del desorden sintáctico “Una ley contra el velo en Francia viola los derechos humanos” (Una ley de Francia contra el velo…) o “El director de Juventud critica la obsesión por el sexo de un diputado” (La obsesión de un diputado por el sexo), son algunos de los ejemplos que señala en los medios de comunicación impresos (APV, 2016, p. 55).

Tabla 1: Premios Nacionales de Periodismo Miguel Delibes en Prensa

Tabla 1 Premios Nacionales de Periodismo Miguel Delibes en Prensa
Año Autor Perfil Título Medio Tema
1996 Fernando Lázaro Carreter Filólogo Perdonar ABC Corrección
1997 Vicente Verdú Periodista La vista sorda El País Responsabilidad
1998 Álex Grijelmo Periodista El lenguaje informático y viva Manitú El País Corrección
1999 Jesús Marchamalo Periodista 85 palabras La Tribuna de Canarias Pasión
2000 José Jiménez Lozano Periodista/escritor Sobre el español y sus asuntos El Norte de Castilla Pasión
2001 Carlos Luis Álvarez, Cándido Periodista De la lengua española ABC Pasión
2002 Juan José Millás Escritor/periodista Errores El País Responsabilidad
2003 Javier Marías Escritor El oficio de oír llover. Locuacidades ensimismadas El País Semanal Responsabilidad
2004 Valentín García Yebra Filólogo Desajustes gramaticales El País Corrección
2005 Andrés Trapiello Escritor El arca de las palabras La Vanguardia Pasión
2006 María Ángeles Sastre Ruano Filóloga El Norte El plural de algunos compuestos de Castilla Corrección
2007 Tomás Hoyas Periodista Flapigozo Congresito Diario de Valladolid- El Mundo Pasión
2008 Antonio Álamo González Periodista Corazón de oro El Norte de Castilla Responsabilidad
2009 Luis María Ansón Periodista El idioma del periodismo Suplemento El Cultural- El Mundo Responsabilidad
2010 Joaquín Sánchez Torné Periodista Una irresponsabilidad con tilde y acento Diario de Valladolid- El Mundo Responsabilidad
2011 2012 Magí Camps Martín Isaías Lafuente Periodista/filólogo Periodista El rosco de los americanismos La Vanguardia Pasión
Sin peros en la lengua El País Corrección
2014 Ignacio Camacho Periodista Almendras amargas ABC Pasión
2016 Martín Caparrós Periodista Viral, Ladramos Sancho y Contra las letras El País Semanal Corrección
2017 Elena Álvarez Mellado Filóloga Metáforas peligrosas: el cáncer como lucha Eldiario.es Corrección
2018 Mariángeles García Filóloga Relatos ortográficos. Ten cuidado con la coma criminal Yorokubu Corrección
2019 Mar Abad Periodista El lenguaje impaciente: cada vez más corto, cada vez más rápido Archiletras Corrección
Fuente: elaboración propia, a partir de listado de galardonados (https://asociacionprensavalladolid.es/premio-miguel-delibes-2).

María de los Ángeles Sastre explica con sencillez y amenidad “El plural de algunos compuestos”, publicado en la sección “Uso y norma del castellano” que comenzó a publicarse en junio de 2006 en El Norte de Castilla, en el que explica la formación correcta del plural en compuestos como, las horas punta o las ciudades dormitorio (Sastre, 2006).

Fernando Lázaro Carreter, en su texto “Perdonar” (1997), se refería al mal uso de ese verbo en el periodismo deportivo, “en el fútbol, desperdiciar repetidamente un equipo las ocasiones de meter gol; antes se decía simplemente fallar” (p. 701). Y, como profetizaba Lázaro Carreter a finales de los años 1990, esta nueva acepción triunfó en el vocabulario mediático y continúa utilizándose, a pesar de que la Fundación del Español Urgente recordó en 2013 que es más recomendable “fallar una ocasión que perdonarla”.

Los Relatos ortográficos de Mariángeles García abordan la corrección ortográfica con un lenguaje coloquial y directo. Es el caso del texto “Ten cuidado con la coma criminal”, denominación que la autora afirma tomar del lingüista peruano Alfredo Valle Degregori. García personifica el signo de puntuación como “hábil, sigilosa, muy atractiva (sin ser explosiva para pasar desapercibida) y tremendamente peligrosa y letal” y señala como su “especialidad” “destrozar familias”, es decir, separar el sujeto del predicado o entre el verbo y el objeto. Las pausas habituales al hablar pueden generar esta confusión al escribir, señala la autora, que pone varios ejemplos, incluso alguno suyo con errores y su formulación correcta.

Un total de seis artículos incluidos en esta línea temática abordan la corrección lingüística desde la perspectiva de su evolución a través de diferen tes procedimientos como la metáfora, el eufemismo, el préstamo o el calco o por la influencia de las nuevas tecnologías. Las metáforas constituyen el eje del último texto premiado, titulado precisamente “Metáforas peligrosas: el cáncer como lucha”, de Elena Álvarez Mellado (2017). La metáfora, como señala Rodríguez (2008), puede encontrarse en todo tipo de textos periodísticos “tanto político como deportivo, científico y económico; y en todas sus manifestaciones, aparece como una forma de traducir lo abstracto (lo no conocido) a lo concreto (lo conocido); el tópico, el comentario” (p. 173).

La filóloga Elena Álvarez Mellado (2017) aborda en su texto el triunfo de las metáforas de corte bélico a la hora de tratar en los medios de comunicación la enfermedad del cáncer, así como otras metáforas que se refieren al dinero como algo líquido, o a internet como si estuviese físicamente encima de nosotros. Para esta autora, las metáforas constituyen “uno de los mecanismos más prolíficos de producción de nuevos significados”, aunque alerta del peligro de metáforas como la del cáncer como lucha que “nos está colando subliminalmente la noción de que la muerte o la convalecencia son formas de fallar, de rendirse de perder”.

Otro de los mecanismos del cambio semántico en los medios de comunicación es el eufemismo, relacionado con la contaminación del lenguaje periodístico por el lenguaje político tanto que “la exigencia extrema de eufemismos conlleva lo que ha dado en denominarse ‘lenguaje políticamente correcto’” (Rodríguez, 2008, p. 175). En El dardo en la palabra, premiado con el Delibes, Lázaro Carreter (1997) denuncia el eufemismo del lenguaje en este caso, en el lenguaje administrativo, en el texto de una reforma educativa que utiliza el término correcciones por sanciones y divide esas correcciones en paliativas y acentuantes, lo que hace exclamar al que fuera director de la Academia. “¡Así se habla, sí señor/a, con sal y gracejo políticamente hipercorrectos! Fuera aquello de atenuantes y agravantes que parecen términos carcelarios, incompatibles con la inocencia de las criaturas” (p. 702).

La crítica a los eufemismos y el debate sobre el sexismo lingüístico es el tema del texto de Isaías Lafuente titulado, “Sin peros en la lengua”, publicado en El País en 2012 que retomó en su libro Y el verbo se hizo polvo (2014) entra en el debate sobre el sexismo lingüístico. Reflexiona sobre un texto publicado también en El País por distintos académicos y se insta a la Academia a seguir trabajando para mejorar nuestro lenguaje y hacerlo más inclusivo, pero también a que continúe con:

[...] su labor analítica, divulgadora y denunciadora, para poner en solfa los lenguajes acuñados desde la economía y desde la política, cargados de circunloquios, lugares comunes y eufemismos, que, además de atentar contra la estructura y los usos de nuestra lengua, tuercen la realidad hasta los límites del engaño y evidencian la baja consideración que unos y otros tienen de los ciudadanos y ciudadanas. (Lafuente, 2014, p. 172)

Los neologismos son uno de los elementos del lenguaje mencionados en varios artículos. Cabe señalar que el lenguaje periodístico, en tanto que un lenguaje especial que además abarca subcódigos o incluye elementos propios de otros lenguajes especiales, tiene una gran permeabilidad para la adopción de términos de lenguas extranjeras, al igual que otros lenguajes especiales como la medicina, el deporte o la informática (Guerrero y Núñez, 2002, p. 120).

Álex Grijelmo, en 1998, fue el primer premiado que introdujo este tema en el texto titulado “El lenguaje informático y viva Manitú”, en el que reflexiona sobre el sentido críptico del lenguaje informático para los profanos como las palabras mágicas de los hechiceros. El autor piensa que la lengua tiene sus propios mecanismos para buscar palabras para nuevas realidades utilizando términos antiguos y pone como ejemplo azafata, lanzadera o red. En este último caso, señala Grijelmo, “la vieja red de pescador describe hoy la inmensa telaraña informática”. Sin embargo, alerta del pe ligro de los neologismos porque la falta de vocabulario en castellano de algunos expertos puede hacer que prefieran “escudarse en que tal o cual término no tiene traducción [...]. Así, durante un tiempo empobreceremos nuestra lengua y levantamos barreras entre los sabios y quienes aspiran a alcanzar su sabiduría” (APV, 2016, p. 29).

También las nuevas tecnologías son el punto de partida de los tres artículos premiados del periodista Martín Caparrós. El primero, “La palabra viral” (2016a), expone la evolución de la expresión viral que “empezó relacionándose con la idea de enfermedad, pero ha mutado en concepto que mide el interés de un contenido ‘online’”. El propio autor señala la coincidencia entre el rápido crecimiento del uso de la expresión y su significado de “propagación veloz de información”. Los otros dos artículos de Martín Caparrós alertan del empobrecimiento del lenguaje. “Contra las letras” (Caparrós, 2016b), se refiere a la generalización de los emojis, o emoticonos, para la comunicación a través de los móviles: “Los pictogramas ya no pertenecen al pasado. En la comunicación actual, los dibujos aspiran a suplantar a las palabras”, remontándose a las pinturas rupestres o los jeroglíficos. “Ladramos, Sancho” (2016c) critica el abuso de “onomatopeyas de origen anglosajón como ‘¡guau!’ que se impone en un idioma cada vez más maltratado por los hispanohablantes”.

La evolución del lenguaje es el elemento central del texto de Mar Abad en Archiletras (2019) en el que señala la prisa, la urgencia como una de las principales razones del cambio en el idioma, por ejemplo, la eliminación de la interrogación inicial o la contracción de palabras por el uso de móviles.

La autora hace un recorrido por la forma de escribir en los periódicos desde finales del siglo XIX a nuestros días. Comienza señalando la amplitud de las frases de los periódicos de finales del siglo pasado y cómo la sucesiva incorporación de nuevos medios (primero la radio y luego la televisión) y otros elementos técnicos (de las máquinas de escribir a los ordenadores y de estos a los móviles)

han puesto de manifiesto la plasticidad de nuestra lengua y su capacidad de adaptación. En línea con los textos de otro de los premiados, Martín Caparrós, quien abordaba la iconización del lenguaje, Abad también pone de relieve cómo el futuro del idioma estará en la relación que se formará entre las palabras y los formatos audiovisuales y tecnológicos.

Responsabilidad del periodista en el uso de la lengua

La importancia de que los medios de comunicación utilicen correctamente el idioma, por la influencia que tienen en el habla general, es la línea temática principal de seis de los artículos premiados escritos en su mayoría por periodistas (cinco) y en un caso por el escritor Javier Marías.

Esta es la idea central del texto del periodista y miembro de la Real Academia, Luis María Anson, titulado “El idioma del periodismo” (2009). En él presenta, a modo de justificación de los posibles errores de los periodistas, dos situaciones del trabajo periodístico, una cobertura de un conflicto bélico y la retransmisión radiofónica de una final futbolística, para defender a los profesionales que trabajan a pie de calle en situaciones difíciles con el esfuerzo añadido de expresarse con corrección. Anson asegura que la televisión y la radio, principalmente, influyen en el habla de la gente y los periodistas son conscientes de su responsabilidad, y señala que el peligro para la lengua está más en el mundo de la comunicación digital.

Un paso más allá va Vicente Verdú en el texto “La vista sorda” (1997) donde hace referencia a la vigilancia que los lectores hacen de los errores en el uso del idioma por parte de los medios de comunicación, en este caso concreto, mediante las cartas al Defensor del Lector de El País. Verdú califica los neologismos, dequeísmos o defectos ortográficos y gramaticales, entre otros fallos, de polución mediática, porque considera que “la ecología general rechaza esta basura como un tóxico de primer grado”. Señala que el éxito de ventas de libros de académicos y periodistas sobre el idioma pone de manifiesto que no podemos pasar por alto, o hacer la vista sorda en la expresión que usa en el título, los disparates lingüísticos de los medios de comunicación, porque “hablar y escribir con limpidez, pero también con la capacidad de seducir es un requerimiento en la era de la información. [...] Más bien, como ordena el sentir general, todos queremos un mundo limpio, sin ruidos; aseado y capaz de promover la salud, la belleza y la mejor identidad del idioma” (APV, 2016, p. 24).

En la misma línea esperanzada de defensa del idioma Juan José Millás, en “Errores” (2002), afirma que “nosotros estamos hechos de palabras”. Toma como referencia el inicio de la novela titulada Cuando éramos mayores, de Anne Tyler, para defender el poder del lenguaje para rectificar y construir una sociedad mejor ya que:

[...] si todavía estamos a tiempo de construir una frase tan sencilla, pero tan eficaz, como la de esa novela: Érase un mundo que descubrió que se había convertido en un mundo equivocado. Hay que hacer un pequeño esfuerzo sintáctico, pero vale la pena. Viva la gramática. (Millás, 2002)

A partir de la anécdota de un músico que ajusta su armónica cuidadosamente hasta dar con la nota adecuada y que incluso llega a sacar tres armónicas, el periodista Antonio Álamo, en “Corazón de oro” (2008), denuncia el descuido con que se trata el lenguaje en algunos textos informativos. Para Álamo, el lenguaje es al periodista, lo que la armónica para ese músico, una herramienta de trabajo, pero “determinadas herramientas de trabajo tienen vida y evolucionan, aunque también necesitan cierto mimo; y no por ellas, que saben cuidarse solas como lo demuestra el castellano a través de los siglos, sino egoístamente por nosotros” (Álamo, 2008).

Los textos del escritor Javier Marías (2005) y del periodista Joaquín Sánchez Torné (2006) abordan la responsabilidad del periodista en el uso del lenguaje alertando de la contaminación por el lenguaje político. Javier Marías utilizó el título de uno de los textos premiados, “El oficio de oír llover”, para encabezar la antología de artículos publicada en 2003. En el texto publicado en el suplemento El País Semanal el 18 de septiembre, critica la “cada vez más escasa importancia que se da a lo dicho y a las palabras, algo que permite que numerosas chorradas o vaciedades o falacias, sobre todo en boca de políticos, queden impunes y sin ser contestadas”. Pero su crítica no se centra en los políticos, sino que se extiende también a los periodistas y colaboradores para quienes ese “oficio de oír llover” implica tratar de “distinguir algo en medio del rumor manso o el ruido atronador (según los casos) de los acontecimientos” (2005, p. 15).

El lenguaje político es el blanco de las críticas del primer artículo premiado de Javier Marías, que acusa, principalmente a los políticos, de hablar sin decir nada: “No me bastaba saber que los políticos hablan casi siempre en hueco, ni que la mayoría de los periodistas los oyen como quien oye llover, hartos de que aquellos formulan tan solo sandeces, vacuidades y desfachateces” (2005, p. 114). Pero Marías hace extensiva a la población en general la costumbre de mantener una charla vacía e insustancial y que nadie escuche a nadie y lo relaciona con el uso, abusivo e indiscriminado de los teléfonos móviles. El segundo texto premiado, “Locuacidades ensimismadas”, abunda en la relación entre las novedades tecnológicas y la falta de calidad de la comunicación. Cabe señalar que, en la fecha de publicación del artículo, el desarrollo e implantación de los teléfonos inteligentes o smartphones y sus aplicaciones, especialmente las relacionadas con la imagen, era todavía incipiente y a pesar de ello Marías ya lamentaba una sensación de pérdida de peso y sentido de las palabras: “no es ya que se las lleve el viento, según la inmemorial expresión, sino que se difuminan en el aire solas, nada más salir de las bocas, sin necesidad de la más leve brisa” (2005, pp. 117-118).

Joaquín Sánchez Torné, en “Una irresponsabilidad con tilde y acento”, afirma que “el idioma es quizá el mayor tesoro que puede tener una sociedad civilizada” pero que a pesar de eso mu chos políticos y algunos periodistas lo usan mal. El remedio, para el autor, estaría en enseñar a hablar, “porque la mejor forma de escribir bien es hablar bien [...]. Habla normal, escribe normal y te comprenderán; hazlo mal y sólo alcanzarán a entenderte” (APV, 2016, p. 81-83).

Pasión por el propio idioma

La nómina de galardonados con el premio Delibes se completa con otros siete nombres y textos que se encuadran dentro de la línea temática general que se ha denominado pasión por el propio idioma, siguiendo la terminología de Jesús Castañón. Se trata de un conjunto de textos dispares, tanto en la visión que ofrecen, unos más pesimistas y otros más positivos, como por el estilo. Algunos tienen un tono literario como “85 palabras”, de Jesús Marchamalo, que nos traslada a un mundo casi sin palabras y transmite una sensación de angustia, soledad e incomunicación (APV, 2016, pp. 31-32).

La visión positiva sobre el idioma la presenta el Premio Cervantes, José Jiménez Lozano, en “Sobre el español y sus asuntos”, donde pronostica que el español se consolidará como lenguaje verdadero si está alimentado por una sólida cultura y en él se expresan cosas esenciales para todo hombre (APV, 2016, pp. 35-37). En “De la lengua española”, Carlos Luis Álvarez, Cándido (2001), es más pesimista. Después de lamentar que el latín no sea lengua franca europea, concluye que la lengua española hablada ha perdido calidad y expresividad “al rechazar la diferencia y no permitir ni un instante de gracia”.

Las palabras, su significado, su belleza y su creación centran el texto de Andrés Trapiello, “El arca de las palabras” (2004a), donde cuenta la fascinación que en él ejercen las palabras y el diccionario e invita al lector a leer con él cinco páginas del diccionario cada día y a sentir la magia de las palabras. Por su parte, “Flapigozo Congresito” del articulista vallisoletano Tomás Hoyas parte de la original propuesta en la que un Congreso Internacional de la Lengua Española en Colombia es asaltado por un grupo de escolares que “inventan” preciosas y sorprendentes palabras. Como señala el autor, “el lenguaje es la magia infantil que nos redime de la grotesca realidad” (APV, 2016, pp. 69-70).

El español de América está representado en “El rosco de los americanismos”, del periodista y filólogo Magí Camps (2011), que presenta una pequeña selección de palabras desconocidas para nosotros y usadas normalmente en distintos países de Hispanoamérica. Los vocablos aparecen en el Diccionario de americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española (2010), que contiene 70 000 voces y 120 000 acepciones (Camps, 2011).

A la muerte de García Márquez, escribe Ignacio Camacho “Almendras amargas”, artículo que rebosa admiración por la prosa del nobel colombiano que “transformaba los materiales del idioma en una orfebrería de sonidos” y “convertía la quincalla de la realidad en un tesoro metafísico de riqueza insondable”, lo compara con Prometeo que arrebató a los dioses el fuego y “la potestad demiúrgica de poner nombre a las cosas que antes había que señalar con el dedo” (Camacho, 2014).

Estudio de los resultados

Respecto al perfil de los galardonados, 68,2 % son periodistas, seguido de un 22,7 % de filólogos y un 9,1 % de escritores. La relación de premiados incluye miembros, en su día o en la actualidad, de la Real Academia Española, como los filólogos Fernando Lázaro Carreter (director de la RAE entre 1991 y 1998) y Valentín García Yebra. También miembro de esta institución es el periodista Luis María Anson, o uno de los escritores reconocidos con el premio, Javier Marías. El predominio de los profesionales del periodismo entre los galardonados puede tener diversas explicaciones. En primer lugar, habría que tener en cuenta una cierta predisposición ya que la organización que otorga el premio es una asociación profesional de periodistas, pero no puede obviarse el hecho de que los filólogos que escriben en los medios suponen un porcentaje reducido frente al de los periodistas, que aportan su firma no solo en las informaciones sino también en los textos de opinión como los que se analizan.

Otra cuestión que cabe señalar es que entre los 22 autores que componen la muestra de este estudio solo se incluyen cuatro mujeres que suponen 18,2 % de los galardonados con el Premio Delibes. Esta cifra se aproxima, aunque es inferior, al 21 % de mujeres que escriben en las secciones de opinión de los periódicos según el estudio “ColumnistAs”, realizado por la consultora de comunicación Planner Media. Otro aspecto interesante es que de las cuatro mujeres premiadas solo una es periodista y las otras tres son filólogas.

La reflexión sobre el impacto de las nuevas tecnologías y los nuevos medios en la lengua puede verse desde el primer galardonado en 1996, Lázaro Carreter, que hace referencia a los comentaristas deportivos audiovisuales o en la tercera edición en 1997 con el texto de Álex Grijelmo (2014) sobre el lenguaje informático. Esta preocupación se ha mantenido como una constante a lo largo del premio en muchas de sus ediciones, en 2003 en los artículos de Javier Marías, o en los textos de Martín Caparrós (2016a, 2016b, 2016c) o el último galardón de Mar Abad, en 2019.

Respecto a los temas tratados, la presencia del español de América en los textos galardonados es mínima. Se reducen principalmente al texto del periodista y filólogo Magí Camps (2011) que centra en el Diccionario de americanismos, o el del periodista vallisoletano Tomás Hoyas que hace referencia al XIII Congreso Internacional de la Lengua celebrado en Colombia, pero de forma indirecta, pues se basa en una iniciativa desarrollada en el marco de este evento con escolares. Podría incluirse en este grupo temático el texto de Ignacio Camacho a la muerte de García Márquez o la referencia a la relevancia política y económica de los hispanohablantes en Estados Unidos que realiza José Jiménez Lozano. En conjunto, apenas se encuentra una referencia directa y tres indirectas al español de América que no reflejan la política panhispánica que viene desarrollándose desde la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) y la propia Real Academia Española. Esta labor ha cristalizado en la primera década del siglo XXI en publicaciones como el mencionado diccionario, así como el Panhispánico de dudas, la Nueva gramática y la Ortografía españolas, entre otras. Igualmente, en el periodo del premio entre 1996 y 2019, se han celebrado seis congresos de ASALE de los que solo existen referencias concretas en los textos premiados al celebrado en Medellín (Colombia).

En cuanto a la tipología de los periódicos galardonados, el hecho de que la cabecera más premiada sea una de difusión nacional, como El País que, junto a los textos de su suplemento dominical, representa un 40 % de los premios y que también la segunda cabecera con más premios sea nacional, ABC con un 12 %, puede deberse a que el Premio Miguel Delibes tiene carácter nacional. También es importante el peso de periódicos de ámbito regional de Castilla y León con sede en Valladolid, El Norte de Castilla agrupa 12 % de los galardones y Diario de Valladolid-El Mundo, 8 %. La explicación en este caso puede deberse a que esta es la ciudad y la región donde se radica la Asociación de la Prensa de Valladolid que concede el premio. Cabe señalar también que el primer periódico digital galardonado fue ElDiario.es en 2017. Los dos últimos años los textos premiados se publicaron en iniciativas periodísticas que tienen una doble personalidad, papel y digital. Yorokubu, que combina una cuidada edición en papel y una en web, y Archiletras, publicación especializada en lengua que además de la web tiene una revista trimestral y una semestral científica.

Conclusiones

El análisis cuantitativo y cualitativo de los 25 textos de prensa, en papel y digital, del Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes, permite dar respuesta a las preguntas de investigación inicialmente planteadas para aproximarse a la for ma en la que los medios evalúan su propio tratamiento de la lengua. Teniendo en cuenta el carácter exploratorio del trabajo y la diversidad de la muestra, puede constatarse que existe una conciencia crítica en los medios de comunicación en las cuestiones relativas al lenguaje.

Los artículos ganadores del Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes muestran, a lo largo de estos más de veinte años de historia, que los medios de comunicación se han convertido en el campo de batalla de la tensión, siempre existente en un idioma, entre las novedades o desviaciones y la norma. Como señalaba Lázaro Carreter, de una parte están quienes procuran que el idioma tenga una cierta estabilidad interna, teniendo en cuenta que la función esencial de una lengua es la de comunicarse, lo que resultaría imposible sin estabilidad; de otra, estarían quienes aseguran que la evolución y el cambio son inevitables y necesarios. El propio Lázaro Carreter (2003) señala que la estabilidad absoluta es imposible e incluso puede ser gravemente nociva, ya que el lenguaje nos permite contactar con las novedades del mundo y “por ello los idiomas cambian, inventando voces, introduciendo las de otros o modificando propias, lo cual produce una fluctuación, a veces fuerte, del sistema lingüístico” (p.11).

Precisamente el hecho de que esta confrontación, si se puede utilizar una metáfora bélica en este caso, suceda en la arena de los medios de comunicación, pone de relieve la gran influencia que tienen en el idioma, como coinciden en señalar mayoritariamente en sus artículos los filólogos y periodistas galardonados con el premio.

Los textos también reflejan una triple visión sobre cómo la lengua española afronta esos cambios, pesimista, optimista y práctica. Por un lado, está la opinión negativa de quienes piensan que el idioma se empobrece y se deteriora, como Carlos Luis Álvarez, Cándido, o Joaquín Sánchez Torné, y por otro la visión positiva de quienes alertan de los cambios, pero consideran que el idioma tiene la fuerza suficiente para resistir como Álex Grijelmo o José Jiménez Lozano e incluso el punto de vista de quienes valoran la plasticidad y adaptabilidad del lenguaje como Mar Abad. Y en medio de esas dos visiones opuestas, una posición práctica en la que se encuentran los textos de autores que apuestan por el uso de los medios de comunicación como vehículo de divulgación de la corrección lingüística, entre los que se encuentran Lázaro Carreter, García Yebra o Jiménez Sastre.

En los textos analizados también se exploran las razones de la mala utilización del español en los medios, entre las que destacan la urgencia propia del trabajo periodístico y las características multimedia de las nuevas tecnologías y los nuevos dispositivos, como los teléfonos móviles.

El hecho de que algunos de los textos galardonados constituyan series de artículos que se prolongan en el tiempo, como la sección “Uso y norma del castellano”, en El Norte de Castilla, o los “Relatos ortográficos”, en Yorokubu, la colaboración habitual de Álvarez Mellado enElDiario.es e, incluso, la existencia de una revista especializada en lengua como Archiletras, permite una respuesta afirmativa a la cuestión de si los medios de comunicación pueden utilizarse como plataforma de educación lingüística. Sin embargo, debería verse más como una tendencia o una posibilidad, teniendo en cuenta las limitaciones de la muestra estudiada en la que estas iniciativas resultan minoritarias.

El interés por la lengua y su correcto uso en los propios medios de comunicación que impulsó la creación del premio en 1996, además de las iniciativas galardonadas mencionadas anteriormente se ha visto impulsado en los últimos años en España a través de secciones en diversas publicaciones periódicas, principalmente en formato digital como Verne o Jotdown. A esta labor de los medios de comunicación hay que unir, además, la importante tarea desarrollada desde la Fundación del Español Urgente para el uso correcto del idioma en los medios.

El conjunto de los textos analizados ofrece una visión panorámica de la evolución de la lengua en los medios de comunicación, los errores más habituales o la forma en que el idioma se adapta a las novedades tecnológicas y sociales. Este corpus de textos además ofrece grandes posibilidades como instrumento didáctico en las asignaturas de Redacción Periodística o Lengua Española Aplicada a los Medios de Comunicación, o materias similares que suelen incluirse en los planes de estudio de los grados en Periodismo de las universidades españolas.

Reconocimientos

Este artículo es fruto de las actividades realizadas en el marco del Proyecto de Innovación Docente “Coordinación y desarrollo de metodologías docentes en producción del mensaje periodístico”, de la Universidad de Valladolid desarrollado durante el curso 2017/2018.

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Notas

Bases del premio disponibles en: https://asociacionprensavalladolid.es/ bases-del-xxiii-premio-nacional-de-periodismo-miguel-delibes
En el matinal de fin de semana de RNE dirigido por Pepa Fernández el reconocimiento recayó en tres programas, los del fin de semana del 2 y 3 de mayo concebidos como una única propuesta y el especial del 11 de octubre de 2015 con motivo de la fiesta de la Hispanidad titulado “La lengua que nos une”. Este es el título del programa especial premiado dos años antes, en 2013, emitido por la Cadena Ser y presentado por Iñaki Gabilondo desde Panamá con motivo de la celebración del VI Congreso Internacional de la Lengua Española. La amplia duración de estos programas les permite abordar diversos temas relacionados con la lengua, a través de diferentes géneros y con la participación de numerosos especialistas. Esto dificulta la comparación con los galardones de prensa en los que el texto firmado de un autor aborda, en un espacio limitado, uno o dos temas relevantes. Esta diferencia es más destacada en el caso del matinal de RNE porque los tres programas premiados suponen más de 13 horas de radio.