DOI:
https://doi.org/10.14483/21450706.23861Publicado:
2025-07-04Número:
Vol. 20 Núm. 38 (2025): Vol. 20 Núm. 38 (2025): Julio-diciembre 2025Sección:
EditorialColonialidad/decolonialidad del imaginario
Coloniality/decoloniality of the imaginary
Colonialidade/descolonialidade do imaginário
Palabras clave:
Editorial (es).Palabras clave:
editorial (en).Palabras clave:
editorial (pt).Descargas
Referencias
Quijano, A. (1990). Estética y utopia. Hueso húmero, 27, pp. 32-42, (Lima), diciembre.
Quijano, A. (1992). Colonialidad y modernidad/racionalidad. Perú indígena, 13(29), 11-20
Cómo citar
APA
ACM
ACS
ABNT
Chicago
Harvard
IEEE
MLA
Turabian
Vancouver
Descargar cita
Pedro Pablo Gómez
Editor
Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Colombia
ppgomez@udistrital.edu.co
ORCID https://orcid.org/0000-0002-9651-7682
—
Cómo citar este artículo: Gómez, Moreno, P (2025). Colonialidad/decolonialidad del imaginario. Calle 14 revista de investigación en el campo del arte, 20(38), pp. 9–12. DOI: https://doi.org/10.14483/21450706.23861
https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es
El pensador y activista decolonial Aníbal Quijano planteó que la colonialidad del poder se puede entender en clave cultural como colonialidad del imaginario. En consecuencia, colonialidad del poder y colonialidad del imaginario son dos perspectivas para abordar el mismo gran problema: la constitución de la matriz colonial del poder con la que se origina, en el siglo XVI en América, la modernidad/colonialidad. Y dado que esa matriz continua su reproducción en la actualidad, buscando inscribirse en nuestra corporeidad, nos sentimos interpelados a tomar una posición: seguir buscando un lugar dentro del orden colonial vigente o senti-pensar-actuar para que otro orden no-colonial sea posible.
Para Quijano, el poder se entiende en un marco histórico y en su totalidad estructural, en un espacio de relaciones heterogéneas, continuas y conflictivas de los distintos ámbitos sociales como el del trabajo y sus productos, la naturaleza y sus recursos, el sexo y sus productos, la subjetividad y sus productos, entre ellos el conocimiento, además de la autoridad y sus instrumentos de coerción, mediante los cuales se asegura la reproducción del patrón de poder y sus relaciones coloniales. La modernidad es el resultado de esa disputa, de la configuración del poder capitalista, no solo en su periodo colonial, sino como colonialidad del poder de larga duración.
La configuración de ese patrón de poder, que empezó a instalarse en la época de la conquista, no solo implicó el futuro establecimiento de un orden mundial, en el que la gigantesca concentración de recursos se puso al servicio de una reducida minoría europea, sino también la dominación directa de carácter político, social y cultural. En su carácter político, esa dominación, entendida como colonialismo, fue derrotada en América en el siglo XIX y en África y Asia después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la relación entre la cultura europea –Occidente– y las demás culturas continúa siendo una relación colonial que mantiene la estructura profunda de la dominación, porque actúa en el interior mismo del imaginario de los colonizados. En palabras de Quijano la colonialidad del imaginario
fue producto, al comienzo, de una sistemática represión no sólo de específicas creencias, ideas, imágenes, símbolos o conocimientos que no sirvieran para la dominación colonial global. La represión recayó, ante todo, sobre los modos de conocer, de producir conocimiento, de producir perspectivas, imágenes y sistemas de imágenes, símbolos, modos de significación; sobre los recursos, patrones e instrumentos de expresión formalizada y objetivada, intelectual o visual. Fue seguida por la imposición del uso de los propios patrones de expresión de los dominantes, así, como de sus creencias e imágenes referidas a lo sobrenatural, las cuales sirvieron no solamente para impedir la producción cultural de los dominados, sino también como medios muy eficaces de control social y cultural, cuando la represión inmediata dejó de ser constante y sistemática (Quijano, 1992, p.12).
En lo que sería América Latina, la colonialidad cultural del imaginario estuvo acompañada del exterminio masivo de indígenas, como consecuencia de su explotación como mano de obra dispensable y la introducción de enfermedades contagiosas. Así, el genocidio y la represión cultural convirtieron a las altas culturas de América en subculturas campesinas, iletradas, condenadas a la oralidad; culturas sin patrones de expresión plástica e intelectual, obligadas a adoptar los patrones culturales de los dominadores para hacer manifiestas sus propias formas de expresión y en algunos casos aspirar a subvertir las formas impuestas (Quijano, 1992, p.13).
A la represión del imaginario de los colonizados siguió la imposición y la mistificación del imaginario de los colonizadores, la imposición de sus patrones de producción de significados y conocimientos, los cuales, debido a la distancia impuesta por la superioridad cultural de los vencedores, se convertirían en “objeto de deseo” para los colonizados. La seducción de este objeto haría posible el acceso al poder, de algunos de los dominados, bajo la forma de europeización cultural, blanqueamiento epistémico, estético, obediencia o dependencia cultural hasta hoy.
Sin embargo, en las primeras décadas del siglo XXI, una gran parte de los colonizados, racializados, generizados y clasificados ya no queremos llegar a ser lo que no somos; no queremos ingresar al lado claro de la modernidad, para ser reconocidos o vistos como blancos epistémicos y culturales. Más acá del proyecto civilizatorio occidental, de su proyecto de desarrollo, de su racionalidad instrumental depredadora de la naturaleza, se hace necesaria la decolonialidad del poder, o en palabras de Quijano: la destrucción de la colonialidad del poder mundial, que no es otra cosa que la suma de todas las formas de la decolonialidad.
Y es desde América Latina, donde la colonialidad se ha ejercido históricamente en su mayor intensidad, donde se hace posible imaginar un horizonte distinto de sociedad y de mundo. Este proyecto, inicia con el disgusto hacia el imaginario colonial vigente para abrir las puertas a la revalorización de las dimensiones intrínsecas y profundas del imaginario de los colonizados que se contrapongan a toda forma de explotación, a toda forma de dominación, a toda forma de subordinación y a toda forma de racialización de la diferencia.
Aquí, no se trata de buscar un mejor lugar dentro del orden social existente. Se trata de co-laborar para que, en el tiempo que está por venir, un nuevo orden societal y un imaginario descolonizado puedan tener lugar.
Licencia

Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0.
Licencia actual vigente
Creative Commons BY NC SA - Atribución – No comercial – Compartir igual. Vigente a partir del Vol. 17 No. 32: (julio-diciembre) de 2022.
This work is licensed under a https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es
Licencias anteriores
- Desde el Vol. 14 Núm. 25 (2019) hasta el Vol. 17 Núm. 31: enero-junio de 2022 se utilizó la licencia Creative Commons BY NC ND https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es
- Desde el Vol 1 Num 1 (2007) hasta el Vol. 13 Núm. 23 (2018) la licencia fue Creative Commons fue Reconocimiento- Nocomercial-Sin obras derivadas 2.5 Colombia https://creativecommons.org/licenses/by/2.5/co/





