Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales

Beyond the Image Intake: A Reflection about Criticism Reading in Visual Text

Autores/as

  • Alexander Castillo Morales Universidad Distrital Francisco José de Caldas
  • Adriana Yamile Suárez Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Palabras clave:

lectura-estudio y enseñanza, argumentación, caricatura política, análisis del discurso (es).

Palabras clave:

reading-learning and teaching, argument, political comic, discourse analysis (en).

Biografía del autor/a

Adriana Yamile Suárez, Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Magíster en Lingüística Española - Instituto Caro y Cuervo

Docente catedrática de la Licenciatura en E.B.E. en Humanidades y Lengua Castellana

Referencias

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Cómo citar

APA

Castillo Morales, A., & Suárez, A. Y. (2017). Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales. Enunciación, 22(1), 83–96. https://doi.org/10.14483/22486798.11543

ACM

[1]
Castillo Morales, A. y Suárez, A.Y. 2017. Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales. Enunciación. 22, 1 (jun. 2017), 83–96. DOI:https://doi.org/10.14483/22486798.11543.

ACS

(1)
Castillo Morales, A.; Suárez, A. Y. Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales. Enunciación 2017, 22, 83-96.

ABNT

CASTILLO MORALES, A.; SUÁREZ, A. Y. Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales. Enunciación, [S. l.], v. 22, n. 1, p. 83–96, 2017. DOI: 10.14483/22486798.11543. Disponível em: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/11543. Acesso em: 8 dic. 2021.

Chicago

Castillo Morales, Alexander, y Adriana Yamile Suárez. 2017. «Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales». Enunciación 22 (1):83-96. https://doi.org/10.14483/22486798.11543.

Harvard

Castillo Morales, A. y Suárez, A. Y. (2017) «Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales», Enunciación, 22(1), pp. 83–96. doi: 10.14483/22486798.11543.

IEEE

[1]
A. Castillo Morales y A. Y. Suárez, «Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales», Enunciación, vol. 22, n.º 1, pp. 83–96, jun. 2017.

MLA

Castillo Morales, A., y A. Y. Suárez. «Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales». Enunciación, vol. 22, n.º 1, junio de 2017, pp. 83-96, doi:10.14483/22486798.11543.

Turabian

Castillo Morales, Alexander, y Adriana Yamile Suárez. «Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales». Enunciación 22, no. 1 (junio 1, 2017): 83–96. Accedido diciembre 8, 2021. https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/11543.

Vancouver

1.
Castillo Morales A, Suárez AY. Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales. Enunciación [Internet]. 1 de junio de 2017 [citado 8 de diciembre de 2021];22(1):83-96. Disponible en: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/11543

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DOI: 10.14483/22486798.11543

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Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales

Beyond the Image Intake: A Reflection about Criticism Reading in Visual Text

Alexander Castillo Morales*, Adriana Yamile Suárez**

Cómo citar este artículo: Castillo Morales A. y Suárez A. Más allá del consumo de imágenes: reflexión sobre la lectura crítica de textos visuales. Enunciación, 22(1), 83-96.

Artículo recibido: 30 de septiembre del 2016; aprobado: 14 de mayo de 2017


* Licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Maestro en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo. Docente de la Universidad Central y de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas en la Maestría en Pedagogía de la Lengua Materna. Correo electrónico: alexandercastillom007@gmail.com

** Licenciada en Lingüística y Literatura con énfasis en investigación lingüística de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Magíster en Lingüística Española del Instituto Caro y Cuervo. Docente investigadora de la Maestría en Pedagogía de la Lengua Materna de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Correo electrónico: aysuarezr@udistrital.edu.co


Resumen

En este texto se sistematizan los hallazgos en el ejercicio de caracterización de los procesos de lectura de la caricatura como texto argumentativo visual, en una universidad privada cuya población de referencia son estudiantes de primer semestre. El marco general de este ejercicio investigativo parte de la necesidad de desnaturalizar el consumo de textos visuales a través de un acercamiento crítico en el cual se reconozca el punto de vista que está en juego en cada uno de dichos artefactos culturales. Como consecuencia, se ha buscado el diseño de materiales y actividades con fines pedagógicos que se ocupen de dicho problema, de modo que esta reflexión aporte a la cualificación del componente conceptual en la enseñanza de lectura de textos multimodales, así como su diseño e implementación didáctica.

Palabras clave: lectura-estudio y enseñanza, argumentación, caricatura política, análisis del discurso.

Abstract

The purpose of this paper is to show two components in reading comic. The first one point to images with a full or partial argumentative structure; the second point is about this structure recognition as a possibility for a critical perspective. In that sense, this paper collects some results of a research process about the comic as an argumentative visual text in first semester students of a private university. As a result, the research proposed and applied materials and activities in a pedagogical framework to widen the reading conceptions in multimodal texts.

Keywords: reading-learning and teaching, argument, political comic, discourse analysis.


Introducción

En la sociedad del siglo XXI se observa un alto consumo de textos visuales; sin embargo, sus relaciones preponderantes en las dinámicas de la cotidianidad hacen que estos sean algo así como seres propios de la naturaleza humana. En esta época es casi imposible concebir la vida sin comunicación celular o redes sociales, o sin formas de entretenimiento que pasen por artefactos visuales y audiovisuales. En suma, es normal que la mediación haya tomado un valor casi natural de ser viviente. La consecuencia es casi obvia: hay una experiencia naturalizada con las múltiples formas de mediación y los saberes que en estas circulan en donde estos se asumen como verdaderos. Por tanto, la naturalización consiste en no cuestionar los saberes que se entronizan –textualizan– en las mediaciones y, sin darse cuenta, hacerlos propios.

Ahora bien, este es el aspecto del que debe ocuparse la labor de alfabetización, que consiste en abordar los discursos elaborados a través de los diversos artefactos culturales que hacen que se construya civilización. Por tanto, estos discursos deben ser los objetos de estudio en las diferentes áreas de formación en la escuela. La alfabetización en el siglo XXI, entonces, debe entender que la lectura es un proceso que ha de conducir a comprender e interpretar con sentido crítico y propositivo las diferentes maneras de interacción discursiva en la sociedad y la cultura de la que se es parte. Eso requiere entender el ejercicio de lectura desde una perspectiva discursiva situada en tiempo y espacio definidos y no como abstracciones indeterminadas. Asimismo, la lectura se debe concebir desde la apertura del panorama de sus formas de representación, ya que esta no solo se realiza desde los signos verbales sino que existen otras formas textuales, como la imagen visual, aspecto que hace necesario integrar lo que se ha denominado como multimodalidad.

Si bien en la escuela se parte de textos escritos centrados en el código alfabético, es necesario ir más allá, puesto que entender la alfabetización solo desde este aspecto resulta primitivo y sobre todo insuficiente en una sociedad con una multiplicidad creciente de artefactos que diversifican las maneras de comunicarse, las cuales son, por antonomasia, multimodales. Lo multimodal entonces se puede entender como la representación textual que hace uso de varios recursos para construir sentido sin discriminar el soporte (papel o digital) en el cual se construye:

La codificación y/o decodificación no ocupan el lugar central en esta teoría, ya que se cuestiona que representar algo sea equivalente a ponerlo en un código o codificarlo. Representar una idea se relaciona más bien con diseñar de manera deliberada la creación de significado (meaningmaking), es decir, dar forma a un significado mediante los recursos disponibles para los usuarios de una cultura, quienes son activos y no solo reproducen significados sino que los crean (Hodge y Kress, 1988). Así, la semiótica social y la mirada multimodal validan no solo a las lenguas como sistemas semióticos, sino a todos aquellos sistemas que ofrezcan recursos para la creación de significados. (Manghi, 2011, p. 5)

De acuerdo con lo anterior, el sentido desde lo multimodal se puede gestar desde múltiples articulaciones o estratos: discurso (conocimiento socialmente construido), diseño (medios para entender los discursos en el contexto de una situación comunicativa dada), producción (organización de la expresión –articulación material del evento semiótico o producción material real del artefacto semiótico–) y distribución (las formas de dar a conocer el evento semiótico) (Kress, 2001). La multimodalidad hace referencia al uso de varios modos semióticos y las relaciones de combinación que suscitan sin necesidad de dar prioridad a uno sobre otro, o de establecer características primarias y secundarias (o quizá subsidiarias) de un código en particular.

Los procesos de lectura, a partir de este marco, conciben al lector como aquel ser capaz de posicionarse como un interlocutor discursivo activo y no como un receptor pasivo como ha sido la orientación desde los enfoques estructurales aplicados a través de perspectivas tradicionales. En esa pasividad es más fácil poner en el centro al texto desconectado de los actores discursivos en su dinámica interactiva, de lo cual resulta que haya una creciente preocupación por las estructuras inmanentes en detrimento de las relaciones de interacción que hacen posible la materialidad de dichos textos.

Al tener como marco conceptual la multimodalidad y sus implicaciones en las prácticas de lectura, el propósito de este artículo es dar cuenta de un ejercicio de caracterización de los procesos de lectura de un texto multimodal, como la caricatura política, y analizar en él sus propiedades como texto argumentativo visual. Este ejercicio se desarrolló en una universidad privada cuya población de referencia fueron estudiantes de primer semestre. Para este artículo se han seleccionado algunos casos particulares de lectura y su correspondiente coevaluación, a partir de la cual se ilustra el desempeño en términos generales de los estudiantes al leer caricaturas políticas en el marco de un módulo sobre argumentación. Por tanto, es de aclarar que el objetivo de aprendizaje era apropiar los conceptos: tema, temática, propósito y tesis en diferentes tipos de texto de carácter argumentativo, para lo cual se desarrolló un proceso sistemático en términos conceptuales y prácticos.

En ese sentido, cuando se trabajó la lectura de la caricatura política se encontró que los estudiantes presentaron dificultades para realizarla de manera satisfactoria. De esto se infiere que el trabajo no estaba centrado en la apropiación de aprendizajes sobre la caricatura política como una modalidad textual definida, razón por la cual no se hicieron otras actividades para tal fin, ya que, como se ha dicho, la ruta hipotética de aprendizaje no se centraba en ello. Así que tampoco se pretende una sistematización del desempeño de cada uno de los estudiantes, sino que se hace un diagnóstico sobre desempeños tipo de esa actividad, que brinde luces para futuras investigaciones y apuestas didácticas que busquen desarrollar el componente crítico argumentativo de este tipo de textos. A su vez, esto propicia el planteamiento de la pregunta por el papel del maestro en la formación de lectores críticos.

A continuación el lector encontrará la sistematización de los hallazgos, la cual se presenta, en primer lugar, a partir de la exposición de la concepción de la caricatura como discurso y sus planos estructurantes, así como la descripción del corpus de trabajo. En un segundo momento, se da cuenta de la metodología de desarrollo del ejercicio de lectura en el aula, para dar paso posteriormente a la presentación de los resultados en dos direcciones, a saber: a) los procesos de lectura desde lo referencial, lo inferencial y lo crítico intertextual, y b) las dificultades recurrentes en el proceso. Por último, se presentan las conclusiones en las cuales se insiste en la necesidad de desnaturalizar el consumo de textos visuales a través de un acercamiento crítico en el cual se reconozca el punto de vista que está en juego en cada uno de dichos artefactos culturales, así como el interés por reflexionar sobre los mecanismos argumentativos de la caricatura política.

El discurso de la caricatura política y su estructura argumentativa

En este apartado se busca explicar de qué manera se concibe la caricatura como discurso, qué planos se asumen como parte de sus estructuras y se comenta brevemente el corpus de caricaturas seleccionado para abordar con los estudiantes.

En primer lugar, la caricatura política es un tipo de discurso en el que se configura el humor y la opinión política, de allí se deriva su doble intención –enjuiciar y aliviar–, a través de estrategias discursivas, así como de recursos emocionales.

Los chistes políticos y la caricatura política son un discurso retórico con una clara intención humorística y política al mismo tiempo, ambas inseparables, o habría que invertir los términos: política y humorística. Se trata eso sí de un discurso en los medios y un discurso político sobre el espacio político para crear opinión política. (Fernández, 2015, p. 213)

La doble intencionalidad tiene como propósito el desenmascaramiento de una situación sobre la que de una forma u otra hay actores sociales, especialmente políticos que buscan su ocultamiento o el de las intencionalidades que benefician a unos en detrimento de algún sector. Por tanto, su accionar opera en sentido contrario al accionar estratégico del discurso político que oculta, en este se busca revelar, poner en evidencia, tal como lo señala Sánchez Guevara (2012):

La caricatura política, a diferencia del discurso político, tiende al desenmascaramiento de los discursos de los políticos a través de los recursos retóricos para hacer ver lo que se enmascara por los políticos, quienes también a su vez recurren a la retórica para enmascarar los fracasos de “sus” políticas públicas. (p. 6)

En segundo lugar, el discurso de la caricatura política se sustenta en la respuesta a corto plazo que motiva su producción frente a un hecho de interés social y político de una realidad específica. Así este principio dialógico pone en evidencia la necesidad del conocimiento del hecho previo, el cual normalmente se difunde a la sociedad como una noticia. Este hecho puede estar referido a la actualidad de lo novedoso o de lo que indigna por su impacto. En esta línea de sentido es fundamental comprender que en la caricatura política los contenidos de actualidad y políticos han hecho que autores como Sánchez Guevara (2012) la sitúen como un subtipo de discurso que sintetiza las características de dos tipos de discursos: el periodístico –espacio y contenido– y el político –por el contenido–.

Ahora bien, la respuesta se elabora en términos de reinterpretación y resignificación de la tragicomedia social nacional e internacional a través de formas retóricas como ironía y sátira, por ejemplo; y de formas compositivas visuales en las que se hacen manifiestos diferentes sentimientos, como decepción, amargura, indignación, para lo cual se vale de recursos propios de los saberes compartidos a través de los saberes culturales de una sociedad, como por ejemplo sus creencias religiosas, estereotipos de género, de clase social, entre otros. Formas y saberes que permitan la fácil comunicabilidad del mensaje configurado.

La caricatura narra visualmente y narra argumentando sintéticamente acciones políticas. Su tiempo siempre es finito, lo que ocurre en la caricatura solo es en el tiempo y espacio específico de ella, por ello el lector debe tener el antecedente político al que se refiere la caricatura. En la enunciación (Guespin, 1980) la caricatura tiene un propósito definido que es el hacer-ver, no es el hacer ser del discurso político. (Sánchez, 2012, p. 8)

En este caso es importante señalar el carácter sintético en la configuración semántica y formal del discurso de la caricatura como respuesta a un evento de actualidad. Justamente, este aspecto de síntesis genera exigencia al lector para que elabore el sentido de lo que se le comunica, para lo cual debe estar familiarizado con el mecanismo de síntesis y para que sea efectivo debe conocer el marco referencial que motiva la caricatura. En consecuencia, el caricaturista a la hora de elaborar la caricatura espera que haya lectores que se sumen a la visión personal que desarrolla mediante recursos principalmente gráficos, aunque haya componentes lingüísticos para orientar su desarrollo semántico y que contribuyan con la parte gráfica para que no se diluya el propósito central.

Al respecto, Abreu (2001) afirma sobre la caricatura que:

Su función o finalidad es emitir un juicio o parecer, una opinión, lo cual implica valoración, análisis, reflexión e interpretación. Y es que la caricatura política es muy sensible porque se basa en intenciones e interpretaciones sobre y hacia los hechos, y que este tipo de caricatura parte de un punto de vista interpretativo de los fenómenos que se producen en la realidad.

En tercer lugar, la doble intencionalidad de enjuiciar y aliviar se desarrolla a través de procesos como valorar, analizar, reflexionar e interpretar,todos los cuales se conjugan simultáneamente en la elaboración de la caricatura que opera como un canal de expresión y de posición crítica por parte de un caricaturista, quien espera persuadir a un público más o menos amplio e informado, que como se ha dicho tiene como finalidad generar opinión.

Carlos Monsiváis llegó a decir que la caricatura política no es un género subversivo sino y más bien reflexivo, toda vez que su influencia disminuye ante el embate de otros medios (Observatorio de Medios UIA, 2008). Aquí añadimos que sí, que quizás no es tan crítico, que tal vez es más reflexivo, pero que en todo caso está cargado de una intención como acto social que es, y esta es, además de divertir, el persuadir (Fernández, 2015, p. 229).

El caricaturista hace una interpretación de los hechos que tematiza sobre los cuales emite un juicio u opinión, con la finalidad de persuadir o convencer. Esa interpretación corresponde a la lectura de la realidad que él hace en un primer momento, y allí se ubican los procesos de análisis y reflexión que indica Abreu. Adicional a ello, el caricaturista hace una lectura de la cultura y de la sociedad desde la cual extrae voces y saberes que ubica de forma gráfica o lingüística, para lograr mayor cercanía con el lector, sean estereotipos, símbolos, entre otros, tal como lo hace Matador, de quien son la totalidad de las imágenes seleccionadas para el desarrollo de este texto. En ese orden, la producción discursiva de la caricatura política lleva consigo un ejercicio juicioso de lectura social, cultural y por supuesto política, como lo postula Ramírez (2007).

Además, en cuarto lugar, el discurso del caricaturista, propio de un medio masivo, del ámbito periodístico, tiene más libertad para controvertir, satirizar, ironizar o ridiculizar porque la cortina del humor lo protege y le permite ser más incisivo, incluso, belicoso en sus valoraciones que cuando se trata de columnas de opinión o de otro género. Al respecto, Fernández (2015) argumenta:

Eso sí, al caricaturista parece perdonársele todo, mantiene cierto nivel de impunidad porque por lo menos hace reír, muestra cierta ambigüedad no tanto por el directo mensaje sino por el medio en el cual lo expresa, no es lo mismo el periodista que es blanco de acusaciones o alabanzas, entre otras cosas (p. 219).

A modo de resumen, la estructura de la caricatura política se apoya en la lectura interpretativa que un caricaturista hace sobre unos hechos referidos y que deben ser conocidos por el lector. Estos hechos permiten funcionar como marco a partir del cual se construye su valoración, de donde se desprende el propósito que aúna lo cómico- serio mediante el despliegue de mecanismos iconográficos, lingüísticos, uso de estereotipos, símbolos, entre otros que permitan la persuasión a través de un texto visual. Por tanto, la estructura del discurso de la caricatura va más allá de las marcas textuales y se debe comprender como polifónico, porque recoge saberes de diferentes esferas social, cultural y propias del lenguaje y la tradición gráfica.

Planos de lectura de la caricatura

De acuerdo con lo anterior, la estructura de argumentativa de la caricatura articularía los tres planos propuestos por Barthes (1964): el mensaje lingüístico, la imagen denotada y la imagen connotada. El mensaje lingüístico se entiende como el componente verbal de la caricatura que está expresado en su título y los diálogos –si los hay– de los personajes que aparecen en ella. Este plano sitúa al lector en los elementos referenciales de la caricatura los cuales actúan como activadores del modelo de situación desde el cual se construye el texto. Asimismo, aparece acá la función de relevo, por cuanto las palabras se presentan al mismo nivel de la imagen y conforman su unidad como mensaje.

La imagen denotada, por su parte, es considerada como el mensaje literal y perceptivo que se da gracias a su carácter relacional; para el caso de la caricatura política este plano literal se restringe al marco referencial que suscita la caricatura, es decir, el hecho que ha marcado tendencia en la convulsionada realidad nacional. En este marco es necesario retomar la aclaración del propio Barthes frente a las propiedades del mensaje del dibujo, pues este, al estar atravesado por el estilo del dibujante, se convierte en sí mismo en una connotación. El último plano, imagen connotada –mensaje icónico codificado– consiste en la interpretación simbólica gracias a la codificación cultural de los saberes de los individuos; sin embargo, la lectura de este mensaje no se da anárquicamente puesto que la imagen utiliza saberes específicos los cuales pueden ser clasificados; es decir: “Cada signo se corresponde con un corpus de ‘actitudes’ [...] algunos de los cuales pueden, por supuesto, ser ignorados por el individuo” (pp. 42-43). De acuerdo con esto, la imagen connotada está constituida por los idiolectos y las inferencias que surgen de la interrelación entre autor, interlocutor y su conocimiento cultural.

Es gracias a la articulación de estos tres planos que es posible afirmar que la caricatura política posee una estructura argumentativa implícita la cual necesita de un lector con altas capacidades inferenciales para que pueda distinguir los diferentes recursos retóricos utilizados por el caricaturista, como la exageración, la ironía, la metáfora, entre otros. Cuando se alude a una estructura argumentativa completa se está haciendo alusión a lo que Barthes llamó la inclusión de la connotación, es decir, el conjunto de significantes que para el caso de este tipo de caricaturas refieren a la relación con una sociedad y una historia: el significante de la ideología en un nivel más profundo. Esta característica es la que nos permite diferenciar las caricaturas de estructura argumentativa completa de aquellas que poseen una estructura argumentativa parcial. En suma, la caricatura política busca llevar a una nueva dimensión la función apelativa, por cuanto pretende persuadir al destinatario de ver la realidad nacional desde otra perspectiva.

Sobre las caricaturas del corpus de trabajo

Otro aspecto a tener en cuenta es que la línea de opinión del caricaturista entra en consonancia con la línea editorial o de opinión del periódico en el que circula. Matador escribe para el periódico El Tiempo, de Bogotá, el cual es un diario de circulación nacional que posee una larga trayectoria que sigue vigente hasta nuestros días. Este periódico fue fundado por Alfonso Villegas Restrepo en 1911, época en la cual este medio de comunicación se caracterizó por su línea republicana; posteriormente, el 11 de junio de 1913, pasó a ser propiedad de Eduardo Santos –miembro del partido liberal–, bajo cuya dirección se constituyó como uno de los periódicos liberales más influyentes del país.

Las caricaturas de Matador se seleccionaron a partir de dos criterios: uno, que los temas fueran de carácter general y de conocimiento amplio, por ejemplo: pobreza, salud, matrimonio igualitario, abusos sexuales a menores de edad, entre otros similares. De ese modo, se evitaba un conocimiento demasiado específico. El segundo criterio tiene que ver con las formas gráficas que emplea el caricaturista, en general identifica el tema o la misma tesis en el título, en segundo lugar los personajes son fácilmente reconocibles y el dibujo lo permite, evita las abstracciones gráficas y las relaciones entre los elementos son más o menos sencillas de hacer. En suma, se pensó que tanto el tema, como el modo de representar y las relaciones semánticas no serían demasiado complejas para un grupo de estudiantes de edades entre 18 y 23 años.

Metodología de desarrollo del ejercicio de lectura en el aula

Como se mencionó en líneas anteriores, es claro que pese a estar en contacto con formas multimodales, tal familiaridad no es una condición para que se pueda afirmar que existe una lectura crítica de estos formatos. Es precisamente por esta razón que este pequeño estudio se centró en analizar las características del proceso de lectura que posee un grupo de estudiantes universitarios frente a textos multimodales, como la caricatura política. Este ejercicio se realizó en el curso Análisis de Textos el cual forma parte de la formación de estudiantes de diferentes carreras de una universidad de carácter privado en Bogotá (Colombia). El curso en cuestión estaba dirigido a estudiantes de primer semestre de la carrera de Administración de Empresas, y sus edades oscilaban entre los 17 y los 24 años; el total de estudiantes fue de 24 y la mayoría de ellos era de menos de 20 años.

El ejercicio de lectura de la caricatura política se enfocó hacia el nivel crítico e interpretativo, pues se buscaba dilucidar las propiedades argumentativas de este tipo de textos; por tanto, el proceso tuvo en cuenta la comprensión, identificación y apropiación de cuatro conceptos tales como: temática, tema, propósito y tesis. Los conceptos: temática, tema y tesis permitían la comprensión de la macroestructura, el nivel semántico e intratextual; mientras que el de propósito apuntaba a su función pragmática discursiva. Esto quiere decir que desde el texto se desarrollan una serie de procesos de orden inductivo que van desde lo general hacia lo particular (figura 1).

Lo esperado dentro del proceso didáctico era desarrollar una serie de habilidades que en términos de lectura permitieran identificar la información jerarquizada desde lo general a lo particular: así, la distribución partía del primero, el de la temática, saber general en el que se inscribía el texto; luego, se identificaba el tema que correspondía con la delimitación que el autor hizo dentro de aquel. Por ejemplo: la temática puede ser el amor, mientras que el tema es la tipología del amor que se define: amor de pareja, a la naturaleza o a la familia. Luego de examinar la ubicación en la temática particular se procedió a identificar la dirección intencional que se le da al texto en su conjunto, el propósito. En términos claros, reconocer la funcionalidad discursiva que se le da al texto es equivalente a identificar el acto ilocutivo, darse cuenta de las verdaderas intenciones del texto. Cabe anotar que estos elementos del acto de habla han sido propuestos por Austin (1962) en su obra clásica Cómo hacer cosas con palabras. El acto locutivo se entiende como el mero hecho de decir algo, el acto ilocutivo hace alusión a la fuerza o intención que se le imprime al enunciado, y el acto perlocutivo refiere a sus efectos. De allí se deriva que la tesis (acto locutivo) se enmarque en el propósito del texto y como consecuencia su proceso argumentativo esté orientado por este.

En el curso en cuestión, se asumió de forma metodológica- didáctica el trabajo centrado en estos cuatro conceptos. En un primer momento estos se explicaron y se ejemplificaron a través de una presentación magistral por parte del docente. Posteriormente se adelantó un proceso de modelización para verificar la apropiación sobre los conceptos, pero sobre todo para que en la dinámica colectiva se fueran complementando saberes y despejando dudas. Esta se hizo de forma oral y todo el curso partió de la temática del amor y cada estudiante la delimitó en un tema particular, el cual se escribió en el tablero: amor a la naturaleza, a la familia, al deporte, entre otros.

Cuando se comprendió la diferencia entre estos dos conceptos se continuó con el reforzamiento de los saberes que permitieran diferenciar el propósito de la tesis. Se hizo énfasis en que el propósito es la intención –para persuadir, animar, irritar, etc.– que el autor tiene sobre un interlocutor; cada estudiante se posicionó a través de la explicitación de su propósito personal sobre su temática escogida. Con base en esto, el desarrollo subsiguiente fue la escritura de la tesis. Estos saberes se retroalimentaron mediante la lectura de un par de textos convencionales. Luego, se hizo el ejercicio de reconocimiento de propósitos en algunos comerciales cortos y en una presentación con caricaturas y finalmente, se llevó a cabo el ejercicio que aquí se presenta, del que era necesario referir el contexto de actividades que lo preceden.

La lectura de las caricaturas escogidas por los estudiantes que sirven de motivo a esta reflexión es fruto del interés por aplicar los saberes desarrollados previamente. Se presentó a los estudiantes una serie de caricaturas políticas de diferentes autores y se siguió el procedimiento de identificación de los cuatro órdenes de información ya mencionados. Cabe señalar que la repetición práctica para lograr la habilidad de operar los diferentes niveles de información se intensificó debido a las dificultades que presentaban los estudiantes, lo cual evidenció que solo algunos tuvieran un papel activo y acertado; mientras que otros obtuvieron resultados deficientes. Al respecto, la tarea consistió en que cada estudiante escogiera a su parecer una caricatura sobre la que debía identificar los cuatro niveles de información. Luego, de forma colaborativa, se desarrolló la revisión, que consistió en intercambiar entre compañeros el análisis e identificación que cada uno hizo. Por último, se efectuó una retroalimentación general para clarificar los resultados de los dos procesos.

Resultados

Teniendo en cuenta el recorrido metodológico, se tomó como corpus de estudio las elaboraciones de los estudiantes frente a la lectura crítica de ocho caricaturas políticas elaboradas por Matador y publicadas en el periódico El Tiempo. Este análisis permite dar cuenta de la caracterización de los procesos de lectura de la caricatura política a través de tres niveles: referencial, inferencial y argumentativo, como lo muestra la tabla 1.

A continuación se presentan, a manera de ejemplo, tres caricaturas empleadas en el proceso: “Colombia el país más feliz del mundo”, “EPS” y “Derechos”. En primer lugar, se consignan las elaboraciones de dos estudiantes frente a la lectura de la caricatura y, en segundo, la identificación de los niveles de su proceso lector.

Para el caso de esta caricatura en primer lugar se evidencian las dificultades para identificar tanto la temática como el tema. Estos aspectos le permiten al lector focalizar su ejercicio de lectura en el nivel referencial –base para realizar las apreciaciones críticas– pero al no establecerse ningún referente, tanto el propósito como la tesis estarían fuera de foco. Al revisar el propósito, este se queda en el plano literal de la imagen: “Somos felices a pesar de nuestra falta de recursos”; no se reconoce que el propósito tiene que ver con la función apelativa de persuadir o convencer, mediante la cual se propone una mirada diferente de ver este hecho que enorgullece a la mayoría de los conciudadanos, es decir, que se plantea una ironía. Esta falencia se presenta también en cuanto al planteamiento de la tesis, pues esta no se extrae del contenido del texto sino que se traslada, sin mayor elaboración, desde lo consignado en el tema. Puede ser que sea resultado de la idea maniquea que profesa la felicidad en la pobreza, casi como escollo religioso en donde “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico llegue al cielo”.

Se desconoce todo un contexto referencial acaecido a inicios de 2016, en el cual el Barómetro Global de Felicidad, Optimismo y Esperanza en la Economía puso por segunda vez a Colombia como el país más feliz del mundo, hecho que dio paso al título de la caricatura. Al abordar la imagen se evidencia que esta se contrasta con lo declarado en el título, pues aparece un hombre de escasos recursos (duerme en la calle, tiene por almohada un ladrillo, sus ropas lucen viejas y remendadas, no posee calzado, etc.) quien con una sonrisa de felicidad se resguarda del frío con un periódico cuyo titular retoma el estatus de Colombia y sus altos índices de felicidad frente a otros países. En este caso la tesis sería: es contradictorio que Colombia sea el país más feliz del mundo cuando existen altos niveles de desigualdad social entre sus habitantes. Además, se cuestiona al lector de la caricatura desde la ironización de lo que entendemos por felicidad. Si esta emoción depende de un alto nivel de expectativas, no sería posible decir que alcanzamos la felicidad; por el contrario, si se baja dicho nivel de expectativas podríamos ser felices con cualquier cosa. Este es precisamente el caso colombiano.

En esta caricatura se puede apreciar la misma dificultad en cuanto a la identificación de la temática y el tema. No se realizan inferencias elaborativas pues se carece de un marco referencial en el cual estas tengan asidero. En consecuencia, cuando se plantean los propósitos, se utilizan términos como concientizar o sensibilizar a las EPS para no jugar con la vida de los pacientes lo cual alude a lo declarado en el diálogo de la caricatura y que se refuerza con la imagen esquelética de lo que se infiere es un paciente. Este propósito o intención de la caricatura no se recupera totalmente pues se está confundiendo la intención del autor con el deber ser que se construye desde quien lee el texto. De manera sorprendente se observa que no comprenden que la caricatura no va dirigida a las EPS, sino a un público amplio del que ellos forman parte y debieran sentirse interpelados. En cuanto al planteamiento de las tesis se reitera la palabra deshumanización de dichas entidades pero esta, para el primer caso, se circunscribe a “la falta de herramientas para prestar un mejor servicio” y no se analiza en sí misma la caricatura. Es más, sucede lo mismo que con el propósito, el lector se sitúa desde un modelo de situación emocional en el cual se confunde su opinión personal con la tesis. Esto se materializa también en la redacción de esta última pues no se establece una proposición con sentido completo sino que se deja como una idea suelta y como una apreciación personal de la caricatura.

Si se busca realizar un ejercicio de lectura argumentativa se debería tener en cuenta que las entidades promotoras de salud, o EPS, son el eje del sistema de salud del pueblo colombiano. En esta oportunidad el título de la caricatura solo permite anticipar la temática la cual activa en la mente de los lectores colombianos los problemas asociados a las dificultades para acceder a un servicio de salud digno. Es en el plano de la imagen y el texto que la acompaña que se refuerza el argumento. Allí aparece representada la EPS –a través de un médico– como institución la cual informa a un usuario la negativa de la autorización para un examen médico; se aprecia entonces que el usuario ha muerto en el intento de lograr obtener un servicio al que tiene derecho y por el que ha pagado mensualmente como trabajador. Esta imagen pone en evidencia el papel del adjetivo de estas instituciones “ser promotoras”, en sí mismas ellas no prestan un servicio, lo gestionan a través de redes de hospitales y clínicas. Esta modalidad de gestionador del servicio da cuenta del alto grado de corrupción de dichas entidades en las cuales la salud se convirtió en un negocio que llena sus arcas; la salud dejó de ser un derecho humano fundamental, por tanto, la vida se convierte en un valor mercantil más. En consecuencia, la tesis sería: las personas que requieren de tratamiento médico por parte de una EPS mueren antes de lograr un trato digno.

En esta caricatura aparece el ex procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, y se hace referencia a su posición frente a otro tema de la actualidad nacional: el derecho al matrimonio igualitario, el cual fue aprobado por la Corte Constitucional; en abril de 2016. El título de la caricatura presenta la palabra “derechos” entrecomillada, lo cual hace inferir al lector los niveles distintos del significado que allí se manejan para esta palabra. El primer sentido se presenta a través de la voz del sacerdote en el cual se enumeran los derechos que han sido objeto de aprobación por la Corte Constitucional, el segundo, en voz del procurador, se presenta como expresión de protesta frente a algo injusto. Este empleado público extralimita sus funciones expresando su credo frente a cada decisión que él considera éticamente reprobable, en contravía con el sentido laico de la Constitución de 1991. En consecuencia, la tesis sería: el derecho a morir dignamente y el derecho al matrimonio igualitario, desde la perspectiva del procurador, no son derechos éticamente válidos o correctos.

Para esta caricatura nos centraremos en el análisis del propósito y la tesis en razón a que, como se ha mencionado anteriormente, las dificultades para establecer la temática y el tema son recurrentes. Por tanto, los propósitos establecidos por los estudiantes para esta caricatura versan nuevamente sobre el verbo concientizar, lo que nos remite al aspecto moral o del deber ser de la sociedad desde la mirada de los estudiantes lectores. La intención del caricaturista se juzga desde lo que ellos consideran el juicio moral de la realidad, el cual se materializa en las tesis: a) cómo la Iglesia católica inculca el rechazo en sus seguidores, en la cual se asume que ese rechazo se aplica a los derechos a la muerte digna y al matrimonio igualitario, y b) se está haciendo todo lo contrario a las ordenanzas de la iglesia, en la cual se subraya el carácter negativo del reconocimiento de derechos que no estén en la misma línea ideológica de la religión católica y por extensión otras de carácter cristiano. Estas tesis dan cuenta de la dificultad para realizar un análisis objetivo en el proceso de lectura y por tanto nuevamente el conjunto de creencias de los estudiantes son los que orientan la redacción de la tesis en detrimento del sentido de la caricatura; en este caso el plano subjetivo desconoce la verdadera intención que subyace en la construcción de la caricatura en tanto discurso crítico de la realidad de un país.

En la tabla 2 se detalla la sistematización de las dificultades más frecuentes de los estudiantes dentro del proceso lector de la caricatura política.

A través de este ejercicio se evidenció que para el desarrollo de este componente crítico es necesario partir del reconocimiento de las características del texto a abordar, en este caso, la caricatura política. A partir del establecimiento de sus posibilidades discursivas y multimodales se puede trazar una trayectoria hipotética de aprendizaje para el desarrollo y apropiación de los conceptos y procesos requeridos. Esto conlleva la planeación sistemática de ejercicios lectores por parte del docente en cada uno de los niveles: referencial, inferencial y crítico argumentativo para que a través de ellos se vaya adquiriendo la destreza necesaria para alcanzar un posicionamiento crítico frente a lo que se lee. Asimismo, es necesario vincular en el aula la discusión sobre la realidad política y social de un país como Colombia, en donde la educación debe dar cuenta de una formación holística de los individuos no solo de los aspectos cognitivos asociados al proceso lector sino de una toma de posición frente a los aspectos ético-políticos de la realidad nacional. Esto sin duda se constituye como un reto que requiere de un trabajo interdisciplinar para que la educación cumpla con su propósito de evaluar e incidir en los cambios sociales.

Conclusiones

Hacia el año 2001, Prensky acuñó el término nativos digitales para designar a las generaciones que “han nacido y se han formado utilizando la particular ‘lengua digital’ de juegos por ordenador, video e internet” (p. 5). A partir de esta acepción se ha generalizado la concepción de que son los jóvenes quienes tienen un dominio no solo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, sino que se les atribuye casi una disposición natural a comprender textos multimodales. Sin embargo, tal como se evidenció anteriormente, no solo basta con tener una familiaridad con este tipo de textos sino que se debe realizar un proceso de enseñanza y aprendizaje para abordar dichos materiales desde una mirada crítica en el aula de clase.

Los textos multimodales, como la caricatura, encierran, como todo texto, dos niveles: patente y latente. En el primero se da cuenta de sus componentes referenciales (el tema y la temática) y, en el segundo, el patente, aparece su estructura argumentativa que abarca la intencionalidad del autor (propósito) y la tesis planteada, es decir, una argumentación a favor de una función pragmática discursiva. Una vez identificada esta estructura en un texto multimodal como la caricatura es necesario proyectar que en el aula de lengua materna se planteen, en primera instancia, ejercicios de desnaturalización de la imagen para tomar conciencia de los significados e intenciones que le subyacen. En segundo, vincular ejercicios lectores de este tipo de textos a través de la estructura explicitada, ayudará a sistematizar el proceso lector; sin embargo, y de acuerdo con lo evidenciado en el estudio, es claro que este proceso no se debe basar solamente en la identificación de la estructura argumentativa de la caricatura –paso vital en el proceso– sino que se debe articular con la socialización de los contextos que dan cuenta de este tipo de textos, es decir, ampliar los modelos de situación de los jóvenes lectores (nivel referencial) para que, desde allí, se pueda alcanzar el ejercicio de lectura crítica.

Ahora bien, si en la escuela se reconoce el papel argumentativo de la lectura de textos multimodales, como la caricatura política, se evitará el copy & paste, entendido en esta propuesta como una actitud que va más allá de una acción en la que un individuo se apropia de un trozo de texto y lo pone en otro lugar de forma irreflexiva; se entiende como la actitud perezosa para producir una idea con criterio propio, en donde es más fácil asumir opiniones que se repiten por la multiplicación viralizada a la que la mayoría se suma sin esfuerzo, que se puede encuadrar en lo que Vargas Llosa denomina la banalidad propia de la civilización del espectáculo. Se produce una idea a la manera de los 140 caracteres de Twitter que va abriéndose paso gracias a los internautas que la repiten de un destinatario a otro, hasta que logra el valor de un dogma.

En ese sentido, la actitud sin conciencia de copy & paste a través de medios de comunicación hace que ciertas ideas se fijen con mayor facilidad. Más aún cuando se establecen asociaciones que despiertan estados de ánimo como respaldo argumental y no el desglose particular de las mismas, por tanto, se respaldan con falacias motivadas por saberes previos de orden afectivo.

En suma, la invitación es a realizar apuestas didácticas que incorporen la lectura crítica de textos multimodales a partir del reconocimiento de sus potenciales discursivos y, a partir de ellos, trazar rutas de aprendizaje para cualificar el componente de lectura crítica el cual se evidencia como una necesidad urgente en nuestro contexto nacional. Leer críticamente entonces requiere recuperar no solo el contenido referencial sino hacer patente la posición ideológica del autor, pues a través de ella es posible reconocer las representaciones sociales que se construyen, difunden y se legitiman en la cultura ya sean estas para consolidad el poder o justificar el abuso de este.


Notas al pie

1 Se transcribieron los trabajos de los estudiantes tal cual y como fueron presentados, por tanto no hubo ninguna modificación ni ortográfica ni sintáctica.


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