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  • Fabio Jurado Valencia Universidad Nacional

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Jurado Valencia, F. (2010). Editorial. Enunciación, 15(1), 5–7. https://doi.org/10.14483/22486798.3100

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[1]
Jurado Valencia, F. 2010. Editorial. Enunciación. 15, 1 (ene. 2010), 5–7. DOI:https://doi.org/10.14483/22486798.3100.

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(1)
Jurado Valencia, F. Editorial. Enunciación 2010, 15, 5-7.

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JURADO VALENCIA, F. Editorial. Enunciación, [S. l.], v. 15, n. 1, p. 5–7, 2010. DOI: 10.14483/22486798.3100. Disponível em: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/3100. Acesso em: 2 jul. 2022.

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Jurado Valencia, Fabio. 2010. «Editorial». Enunciación 15 (1):5-7. https://doi.org/10.14483/22486798.3100.

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Jurado Valencia, F. (2010) «Editorial», Enunciación, 15(1), pp. 5–7. doi: 10.14483/22486798.3100.

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F. Jurado Valencia, «Editorial», Enunciación, vol. 15, n.º 1, pp. 5–7, ene. 2010.

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Jurado Valencia, F. «Editorial». Enunciación, vol. 15, n.º 1, enero de 2010, pp. 5-7, doi:10.14483/22486798.3100.

Turabian

Jurado Valencia, Fabio. «Editorial». Enunciación 15, no. 1 (enero 1, 2010): 5–7. Accedido julio 2, 2022. https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/3100.

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1.
Jurado Valencia F. Editorial. Enunciación [Internet]. 1 de enero de 2010 [citado 2 de julio de 2022];15(1):5-7. Disponible en: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/3100

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Fabio Jurado Valencia

Cómo citar este artículo: Jurado, F. (2010). Editorial. Enunciación 15 (1) 8-17


La última década del siglo XX y la primera del siglo XXI son, definitivamente, las décadas en las que se destaca la preocupación hacia los problemas de la evaluación en la educación. Ya sea la evaluación aplicada en la cotidianidad de las aulas -evaluación interna- o ya sea la evaluación de la calidad de la educación -evaluación externa-, nunca antes como en este período se habían generado tantas tensiones y deliberaciones sobre el tema. En la evaluación interna la verticalidad fue debilitada, en aras de la flexibilidad y de la denominada promoción automática en la educación básica; en la evaluación externa, los resultados de las pruebas estandarizadas asumieron roles protagónicos para determinar los niveles de “calidad” de las instituciones educativas, pero a su vez condujeron a múltiples preguntas sobre los factores asociados con el aprendizaje escolar.

En unos y otros escenarios, como se describe en “Exploraciones en torno a concepciones de docentes sobre la evaluación” y en “Las pruebas internacionales del Laboratorio SERCE-LLECE: ¿qué evalúa e innova el proyecto en lectura y escritura?”, la práctica de la evaluación invocó la necesidad de la investigación, como una manera de hacer el balance, caracterizar los rumbos e identificar sus inevitables contradicciones. Contradicciones en el mejor sentido: esa forma de develamiento de lo no previsto y de lo incierto que asciende en la superficie de los análisis en profundidad; contradicción como réplica y como interlocución para proponer nuevas prácticas y reactualizar los enfoques. En general, las políticas sobre la evaluación y sus estrategias aportaron, al menos, en el reconocimiento de la complejidad que inviste a la educación contemporánea y en la necesidad de su evaluación/cualificación continua en el marco de las políticas públicas y en los compromisos del Estado y de los ciudadanos.

La evaluación como problema encarna otros problemas: los del currículo y las pedagogías, los relacionados con los enfoques disciplinares y con los métodos para saber valorar los aprendizajes de los estudiantes. Los artículos que presenta la revista Enunciación en este número, incorporan estos aspectos y de algún modo sirven de paneo sobre lo más relevante en las apuestas que los autores hacen respecto a cómo ayudar a los docentes a proseguir en la reflexión y en la búsqueda de construir mejores estrategias para su trabajo formador; en esto consiste la contribución de la investigación en educación y en las ciencias del lenguaje: introducir indicios y llamar la atención sobre los senderos posibles para saber afrontar los problemas que una comunidad como la de los docentes identifica.

El trabajo de los docentes está impregnado de valoraciones, porque ellas son inherentes a los procesos de comunicación, tal como lo sugieren Bajtín y Medvedev, en el artículo traducido por el semiótico cubano Desiderio Navarro. Pero las valoraciones son sociales, porque el docente no es ajeno a la comunidad en la que ha crecido y desde la cual propone. Es desde sus valoraciones que los docentes identifican los problemas más apremiantes para la investigación; algunas veces son ellos mismos quienes las adelantan y otras son los investigadores universitarios. Es lo que intentamos presentar aquí.

Artículos como “Evaluación de la escritura en la enseñanza secundaria”, de Francisco Gutiérrez, y “Enseñar y evaluar cuentos narrativos: algo más que puro cuento”, de John Saúl Gil, muestran precisamente esa preocupación por socializar la experiencia de la investigación en la perspectiva de dar señales para afrontar los problemas de la escritura de los novatos (estudiantes de secundaria), a la vez que se experimenta el ejercicio de la metacognición: la reflexión sobre cómo funciona la lengua que hablamos, o que es hablada a través de las voces mismas. Trabajar desde el error para aprender a dominar la escritura de una lengua es, sin duda, el horizonte del enfoque comunicativo que subyace en los planteamientos curriculares de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe; tal dominio, el de la escritura, presupone el acceso a las nuevas tecnologías, vehiculadoras de información y mediadoras hacia el conocimiento. De allí que sea la producción de textos auténticos lo que ha de orientar el trabajo en el aula, como lo insinúan Camargo, Uribe y Caro cuando realizan el balance sobre los relatos presentados en el Concurso Nacional de Cuento Gabriel García Márquez, convocado por el Ministerio de Educación Nacional. La escritura como proceso, señalan, es la perspectiva pedagógica que podría potenciar la producción de textos en el aula.

Pero el texto narrativo no puede ser el único dispositivo propiciador de escritura genuina. La revista Enunciación ha venido resaltando la importancia de cultivar en las aulas los otros tipos de texto, o secuencias, como los llamara Adam: la argumentación, la descripción, la explicación/exposición, la instrucción y el diálogo. En esta perspectiva se inscriben varios artículos: “La evaluación de la comunicación científica escrita desde una perspectiva didáctica en la enseñanza posgraduada”, “Lectura y escritura en la universidad: las consignas de tareas en la planificación de la reenseñanza de la lengua”, “Evaluación de una intervención didáctica basada en estrategias para la comprensión de textos expositivos en estudiantes de un Centro Integral de Adultos” y “Comprendiendo las rúbricas”, de Heidi Andrade, traducción de Ana Atorresi. Entre la educación básica, media y superior se mueven estos artículos, que serán improntas para quienes se interesan en el tema de la evaluación en la educación.

Otros artículos atienden las singularidades de la “Evaluación de la creación literaria…” y, por supuesto, la función de la hermenéutica en la interpretación de los textos “Disertación sobre evaluación de una competencia intelectual: la interpretación de textos”, así como los modos de describir los aprendizajes de los estudiantes en el dominio de los textos de diverso género. Cómo evaluar los universos de sentido que el lector construye cuando interpreta, sobre todo cuando las regulaciones de la escuela no son tan rígidas, parece ser una pregunta- eje que guía a estos artículos. Se trata de considerar a los estudiantes como sujetos potencialmente productores de sentido, sentidos para deliberar y hacer de la lengua un organismo vivo, una experiencia solventada en las interacciones y en la fuerza creadora.

El artículo “¿Qué y cómo se ha investigado sobre la evaluación de los aprendizajes en los últimos cinco años? Estado del arte de las investigaciones (2005 – 2010)” constituye un aporte fundamental para los grupos de investigación interesados en el problema de la evaluación, dado que se realiza una ponderación de los alcances de las investigaciones adelantadas en el período señalado; el artículo ayuda a allanar el camino y proporciona algunas señales sobre la necesidad de organizar la información y definir rutas de investigación. Exaltamos la reivindicación que se hace a las investigaciones adelantadas por grupos de maestros de Bogotá, como una muestra de cómo los docentes de educación básica pueden asumir el reto de la investigación sobre sus propias prácticas.

Finalmente, la reseña de proyecto de investigación “Evaluar lo oral para cualificar las prácticas de enseñanza y aprendizaje de la lengua materna” augura el desarrollo de la dimensión oral, campo casi virgen en las prácticas evaluadoras en la escuela colombiana. El equipo multicategorial e internacional con que cuenta el proyecto permite realizar un estudio riguroso y de gran aporte para esta actividad discursiva fundamental para la constitución de lo humano.

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