Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social

Autores/as

  • Sandra Patricia Quitián Bernal Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Palabras clave:

lengua, lenguaje, pedagogía, ser social (es).

Referencias

Baena, L.A, (1989). Lingüística y significación. Revista Lenguaje, 17. Cali: Universidad del Valle.

Bajtín, M. (1998). Estética de la creación verbal. México: Siglo XXI.

Bruner, J. y Watson, R. (1986). El habla del niño: aprendiendo a usar el lenguaje.

Echeverría, R. (2003). Ontología del lenguaje. Santiago de Chile: JC Sáez Editor.

Halliday, M.K. (1986). El lenguaje como semiótica social. México: Fondo de Cultura Económica.

Herrera, M.C. y Low, C. (2016). Jaime Jaramillo Uribe: la historia, la pedagogía y las ciencias sociales. Revista Colombiana de Educación, 71, 401-414.

Vygotsky, L. (1995). Pensamiento y lenguaje Barcelona: Paidós.

Vygotsky, L. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicossuperiores. Barcelona: Crítica.

Cómo citar

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Quitián Bernal, S. P. (2016). Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social. Enunciación, 21(1), 10–13. https://doi.org/10.14483/udistrital.jour.enunc.2016.1.a00

ACM

[1]
Quitián Bernal, S.P. 2016. Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social. Enunciación. 21, 1 (ene. 2016), 10–13. DOI:https://doi.org/10.14483/udistrital.jour.enunc.2016.1.a00.

ACS

(1)
Quitián Bernal, S. P. Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social. Enunciación 2016, 21, 10-13.

ABNT

QUITIÁN BERNAL, S. P. Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social. Enunciación, [S. l.], v. 21, n. 1, p. 10–13, 2016. DOI: 10.14483/udistrital.jour.enunc.2016.1.a00. Disponível em: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/11295. Acesso em: 15 oct. 2021.

Chicago

Quitián Bernal, Sandra Patricia. 2016. «Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social». Enunciación 21 (1):10-13. https://doi.org/10.14483/udistrital.jour.enunc.2016.1.a00.

Harvard

Quitián Bernal, S. P. (2016) «Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social», Enunciación, 21(1), pp. 10–13. doi: 10.14483/udistrital.jour.enunc.2016.1.a00.

IEEE

[1]
S. P. Quitián Bernal, «Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social», Enunciación, vol. 21, n.º 1, pp. 10–13, ene. 2016.

MLA

Quitián Bernal, S. P. «Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social». Enunciación, vol. 21, n.º 1, enero de 2016, pp. 10-13, doi:10.14483/udistrital.jour.enunc.2016.1.a00.

Turabian

Quitián Bernal, Sandra Patricia. «Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social». Enunciación 21, no. 1 (enero 1, 2016): 10–13. Accedido octubre 15, 2021. https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/11295.

Vancouver

1.
Quitián Bernal SP. Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social. Enunciación [Internet]. 1 de enero de 2016 [citado 15 de octubre de 2021];21(1):10-3. Disponible en: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/enunc/article/view/11295

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Del lenguaje hacia la pedagogía de la lengua en la formación del sujeto social

El lenguaje se constituye en un hecho social que dinamiza y permea toda la actividad de los seres humanos, pues solo es posible reconocernos como sujetos en y para el lenguaje. Este “tiene origen social y precede al pensamiento racional e influye en la naturaleza del mismo” (Vygotsky, 1995, p. 99). Este planteamiento nos conduce a señalar el lenguaje como la principal mediación entre el individuo y el mundo, ya que asegura la participación de este en los procesos históricos y sociales, además de ser fundamental en la construcción del conocimiento.

Esta perspectiva explicita una relación de interdependencia que connaturalmente se crea entre sujeto y lenguaje, dada su condición de ser social, pues tal como lo afirma Halliday (1986):

[...] la lengua y el hombre social constituyen un concepto unido, que necesita comprenderse e investigarse como un todo. Lo uno no existe sin lo otro, no puede haber hombre social sin lenguaje y no puede haber lengua sin hombre social (p. 23).

La condición del lenguaje como facultad de orden biológico y social ha permitido a lo largo del tiempo que el ser humano tienda puentes con el mundo para construir su realidad a través diversos sistemas de representación semiótica, uno de ellos, la lengua. Así las cosas, la relación entre lenguaje y sociedad es estrecha e insoslayable, la cultura como resultado de la actuación social, como producto de la condición humana, como tejido de múltiples sentidos que solo son posibles de entramarse y de significar gracias al lenguaje.

Una relación indisoluble

Por su parte, la lengua es, en sí, el medio principal para transmitir los patrones de actuación social y de ingreso de un individuo a la cultura. La relación entre lenguaje y lengua se determina entonces por la interacción del sujeto con su entorno; gracias a la interrelación entre las personas en contextos reales, se activa la predisposición biológica y social del sujeto frente al lenguaje. Al respecto, Bajtín (1998) considera que el aprendizaje de la lengua, al igual que el dominio de los géneros discursivos, solo es posible en escenarios naturales.

La lengua materna, su vocabulario y su estructura gramatical no los conocemos por los diccionarios y manuales de gramática, sino por los enunciados concretos que escuchamos y reproducimos en la comunicación discursiva efectiva con las personas que nos rodean (p. 13).

La escuela como institución es, evidentemente, la principal gestora del posicionamiento del lenguaje como eje transversal en el currículo. El lenguaje incide de manera importante en la formación de sujetos críticos y socialmente comprometidos con la realidad de la que forman parte, de ahí la necesidad de otorgarle un lugar preponderante en el proceso educativo y, por ende, en el escenario escolar. En este sentido, la tarea del maestro es vital, el discernimiento sobre su experiencia como sujeto de lenguaje, “que ve al lenguaje como acción y, en tanto tal, como una fuerza poderosa que genera nuestro mundo humano” (Echeverría, 2003, p. 59). De este modo la acción del maestro permitirá orientar en niños y jóvenes distintas experiencias que los lleven a reconocer en el lenguaje una potente condición para acceder a sí mismo, a otros, a la construcción social, al consenso, a la confrontación, es decir, a la acción desde la interacción social. Sin embargo, este es un reto que demanda del profesor como formador, reflexión y trabajo constante.

Sin desconocer cómo en algunos casos resulta difícil para el maestro posicionar el lenguaje desde una perspectiva más social y situacional que instrumental y mecánica, sigue siendo tema de reflexión cómo tender puentes desde estrategias pedagógicas que permitan a los actores del escenario educativo resignificar desde la experiencia social la naturaleza de las relaciones que se tejen entre lenguaje, lengua y sociedad; particularmente desde los procesos implicados en la formación y transformación de niños y jóvenes como sujetos sociales.

Desde este panorama, la pedagogía de la lengua, en una época como la actual, requiere no solo de la formación disciplinar del maestro sino también del cultivo de actitudes como pedagogo e investigador. Lo anterior, para garantizar en el escenario de la escuela, una práctica docente que jalone el desarrollo de sujetos discursivos, desde una perspectiva social del lenguaje. Este proceso de permanente formación en el que se necesita situar al maestro, requiere poner en diálogo las teorías del lenguaje, y la formación pedagógica con la estructuración de sujeto como investigador desde su propia praxis.

Hacia una pedagogía de la lengua

El lenguaje es, por sobre todo, lo que hace de los seres humanos el tipo particular de seres que son. Los seres humanos, planteamos, son seres lingüísticos, seres que viven en el lenguaje. El lenguaje, postulamos, es la clave para comprender los fenómenos humanos (p. 21).

Es decir, educar para ser y acontecer en el lenguaje como acontecimiento que da paso a la realidad y no al contrario, el lenguaje habita al sujeto social.

Abordar la pedagogía de la lengua como campo de estudio y reflexión sistemática, exhorta a situar la investigación en lenguaje como una actividad de indagación crítica y propositiva sobre los modos de aprehensión, dominio y desarrollo de la lengua materna en todas sus modalidades. En este sentido, la oralidad y la escritura como actividades discursivas exigen que el docente construya un sistema de apoyo para la adquisición y cualificación de nuevos aprendizajes lingüísticos y discursivos. Igualmente, respecto a otros modos a través de los cuales se construye la significación1 apelando a sistemas de representación semiótica, distintos a la lengua oral o escrita, se trata de otros lenguajes que por supuesto necesitan aprenderse.

La formación pedagógico-didáctica en lengua materna convoca el desarrollo de capacidades y procesos a través de los cuales el docente hace explícitas las concepciones de los distintos enfoques epistemológicos sobre las prácticas de enseñanza de la lengua, las relaciona con su propia práctica y promueve acciones que movilicen sus creencias y actuaciones pedagó- gicas hacia la construcción de aprendizajes significativos y contextualizados de los estudiantes, desde la interacción social.

El estrecho vínculo entre pedagogía y didáctica da paso a un importante ámbito de reflexión del cual emergen las teorías que sustentan los modos de trabajo del docente en el proceso de enseñanza/aprendizaje de la lengua. Así, dicho proceso, que lidera el maestro en las aulas, en relación con el lenguaje, estará determinado por decisiones didácticas que permitan abordar la enseñanza de las actividades discursivas orales y escritas; a su vez fundamentadas desde teorías del lenguaje, cuya perspectiva sea de orden social y cultural.

Una condición fundamental de la que no es posible apartarse, teniendo en cuenta el contexto antes mencionado, es el rol de mediación que debe asumir el docente cuando opera con la lengua en situaciones de aprendizaje. Su apoyo resulta decisivo para garantizar aprendizajes en los estudiantes. Bruner y Watson (1986) definen el apoyo como un conjunto de procesos tutoriales que le permiten al novato resolver un problema, alcanzar una meta, que sin ayuda de otro no hubiera sido posible. Así mismo, desde los planteamientos vygotskianos, la interacción y el jalonamiento cognitivo son las condiciones que se pueden señalar como relevantes, en el escenario de enseñanza/aprendizaje de la lengua. Para Vygotsky (1979), la lectura y la escritura son prácticas socioculturales de construcción de sentido.

Al reafirmar el papel social y cultural de las actividades de la lengua y la función de mediación que cumple el maestro, es pertinente señalar que el sentido real que hace que el maestro se construya en una pedagogía de lengua, situada desde experiencias significativas en las que se vinculan los sujetos discursivos, se sustenta en dos razones: por una parte, la cualificación de su práctica en contexto, y por otra, el aporte a la formación de generaciones más críticas, desde el lenguaje.

Para concluir

La pedagogía de la lengua, desde una perspectiva social del lenguaje, propende también por la humanización de los sujetos a través del lenguaje. En este sentido, el maestro es ante todo un sujeto social, emotivo, racional, como lo son también sus estudiantes. Las teorías del lenguaje le aportan al profesor conocimiento sobre el campo disciplinar, lo cual incide significativamente en la calidad y pertinencia de su intervención pedagógica. No es posible construir una pedagogía de la lengua si no hay un conocimiento pleno de esta.

El derrotero hacia donde se orienta el para qué abordar la pedagogía de la lengua desde la investigación educativa, y su sentido, radica no solo en la cualificación de la profesión, sino en la función social, ética y política del ethos del maestro. Así pues, el reto de formar sujetos discursivos capaces de interactuar de manera significativa con su contexto, y desde el lenguaje como experiencia que posibilita el currículo escolar, se hace posible si se atribuye especial atención a la formación integral de maestro y a su proyección como ser social e idóneo en los escenarios de actuación profesional.

Por último, el ejercicio de una pedagogía de la lengua, fundamentada en componentes de orden, interacccional, dialógico y cultural, adquiere un carácter dinámico, por cuanto aborda la divulgación de un conjunto de conocimientos que interactúan con la cultura a través de los agentes que en ella se involucran: sociedad y escuela.


Notas a pie de página

1 El concepto de significación se sustenta en los aportes teóricos desarrollados por el profesor Baena (1989), quien refiere dicho proceso como la transformación de la experiencia humana en significación.


Referencias bibliográficas

Baena, L.A, (1989). Lingüística y significación. Revista Lenguaje, 17. Cali: Universidad del Valle.

Bajtín, M. (1998). Estética de la creación verbal. México: Siglo XXI.

Bruner, J. y Watson, R. (1986). El habla del niño: aprendiendo a usar el lenguaje.

Echeverría, R. (2003). Ontología del lenguaje. Santiago de Chile: JC Sáez Editor.

Halliday, M.K. (1986). El lenguaje como semiótica social. México: Fondo de Cultura Económica.

Herrera, M.C. y Low, C. (2016). Jaime Jaramillo Uribe: la historia, la pedagogía y las ciencias sociales. Revista Colombiana de Educación, 71, 401-414.

Vygotsky, L. (1995). Pensamiento y lenguaje Barcelona: Paidós

Vygotsky, L. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.

Sandra Patricia Quitián B.

Editora revista Enunciación

Grupo de Investigación Lenguaje, Cultura e Identidad

Universidad Distrital Francisco José de Caldas

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